El escritor mexicano Vicente Quirarte ha fallecido a los 72 años en Ciudad de México, según ha confirmado su familia. La noticia, difundida a través de las redes sociales de su sobrina Anabel Quirarte, ha dejado consternado al mundo de las letras. Poeta, narrador, ensayista, dramaturgo y académico, Quirarte era una de las voces más reconocidas de la literatura contemporánea de su paÃs.
Su trayectoria, marcada por una pasión incansable por la palabra y un profundo vÃnculo con la ciudad, la memoria y la historia, lo convirtió en un referente imprescindible. La UNAM, El Colegio Nacional y la Academia Mexicana de la Lengua han expresado su pesar y han destacado su legado, que abarca más de cuatro décadas de creación e investigación.
Trayectoria y obra literaria

Quirarte nació el 19 de julio de 1954 en la capital mexicana. Se formó en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudió Lengua y Literaturas Hispánicas, maestrÃa y doctorado. Desde sus inicios, su poesÃa destacó por una mezcla de ironÃa, erudición y sensibilidad urbana. Obras como «Teatro sobre el viento armado» (1979) o «Calle nuestra» (1979) ya mostraban su talento. Con el tiempo, publicó tÃtulos fundamentales como «El ángel es vampiro», «Razones del samurái» o «Sintaxis del vampiro». Su obra poética reunida, «Razones del samurái», es considerada una de las más importantes de su generación.
También cultivó el ensayo, la narrativa y el teatro. Entre sus trabajos destacan «Elogio de la calle: biografÃa literaria de la Ciudad de México», «Peces del aire altÃsimo» y «El fantasma del Hotel Alsace». La Ciudad de México fue uno de sus grandes temas, abordada no solo como escenario sino como materia literaria e histórica. Su interés por los autores del siglo XIX y XX lo llevó a estudiar a figuras como Guillermo Prieto, Gilberto Owen, Carlos Pellicer y José Emilio Pacheco.
Labor académica e institucional

Quirarte dedicó gran parte de su vida a la enseñanza y a la gestión cultural. Fue director general de Publicaciones de la UNAM entre 1990 y 1997, y director del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de 1999 a 2008. También dirigió la Biblioteca Nacional de México. Su compromiso con la academia se reflejó en su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua en 2003, donde ocupó la silla XXVIII y fue secretario entre 2015 y 2019. En 2016, se incorporó a El Colegio Nacional, donde desarrolló una intensa actividad como conferencista.
Su testamento dejó estipulado que su valiosa biblioteca personal pasara a manos de la Academia Mexicana de la Lengua, gesto que evidencia su profunda vinculación con esta institución. La UNAM lo describió como «destacado universitario» y destacó su amplia y reconocida trayectoria en la vida cultural y académica.
Reconocimientos y proyectos finales

A lo largo de su carrera, Quirarte recibió numerosos galardones. En 1979, obtuvo el Premio Nacional de PoesÃa Joven Francisco González León; en 1990, el Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas; y en 1991, el Premio Xavier Villaurrutia por «El ángel es vampiro». Más tarde, sumó el Premio Iberoamericano de PoesÃa Ramón López Velarde (2011) y el Premio Nacional de Artes y Literatura 2024. Estos premios reconocen su contribución a las letras mexicanas y su capacidad para dialogar con la tradición.
Hasta el final, siguió trabajando en proyectos como las ediciones anotadas de «Memorias de mis tiempos» de Guillermo Prieto y «Santa» de Federico Gamboa, asà como biografÃas de Rubén Bonifaz Nuño y José Emilio Pacheco. En una entrevista, confesó que temÃa no poder seguir escribiendo, pero no a la muerte. Su filosofÃa vital era vivir la vida plenamente, como él mismo expresó.
Reacciones y despedida

La noticia de su fallecimiento provocó una ola de condolencias. El Colegio Nacional, a través de su presidente Leonardo López Luján, lo definió como «uno de los más destacados poetas, ensayistas, narradores y dramaturgos que ha dado México». La Academia Mexicana de la Lengua destacó que «hizo de la poesÃa, la memoria y el servicio a la lengua una misma vocación». El rector de la UNAM, Leonardo LomelÃ, lo recordó como una voz que recordaba la trascendencia de la literatura en un mundo cambiante.
La guardia de honor se celebró en la funeraria GarcÃa López, en el Pedregal, y la Academia Mexicana de la Lengua convocó a un acto de homenaje. Su sobrina Anabel lo recordó como una persona «brillante» y «generosa», que siempre disfrutó de la vida. Su legado literario permanecerá como una forma de mirar el tiempo, la ciudad y la memoria.
Vicente Quirarte deja una obra vasta y diversa, que abarca poesÃa, ensayo, narrativa y teatro, además de una intensa labor académica. Su muerte supone una pérdida irreparable para la cultura mexicana, pero su palabra seguirá viva en los libros y en la memoria de quienes lo leyeron. La literatura mexicana pierde a uno de sus grandes exponentes, pero gana una permanencia que trasciende el tiempo.