La ciudad de A Coruña se ha convertido recientemente en el epicentro de las letras con la celebración de la entrega de premios del noveno certamen de microrrelatos. Este evento, impulsado por la Real Academia Galega en colaboración con PuntoGal, ha servido para poner de manifiesto la excelente salud de la que goza la creación literaria breve en el territorio. Durante la ceremonia, celebrada en la sede de la Real Academia Galega, se destacó la enorme capacidad de los autores para condensar grandes emociones en textos que no superan las doscientas palabras.
El interés por esta convocatoria no ha dejado de crecer, logrando reunir en esta ocasión casi 850 microrrelatos originales. La calidad de las obras presentadas puso las cosas difíciles a un jurado que tuvo que evaluar propuestas llegadas de diversos puntos, demostrando que la literatura es un vehículo perfecto para tratar temas de actualidad, preocupaciones sociales y reflexiones personales. Los organizadores recalcaron que este concurso no es solo una competición, sino una ventana abierta al talento emergente y consolidado que utiliza la lengua propia como herramienta de expresión, similar a otras convocatorias y premios de concursos de microrrelatos actuales.
Reconocimientos en la categoría de adultos
En la modalidad destinada a los autores de mayor edad, el jurado decidió otorgar el máximo reconocimiento al texto titulado ‘Trapos sucios’ de Sonia Corral. La autora, natural de As Pontes, ha encontrado en la escritura una vía de escape y terapia ante problemas de salud, acumulando ya diversos éxitos en su trayectoria. Su relato destaca por una narrativa punzante que utiliza la crítica social para atrapar al lector desde la primera línea, confirmando que la brevedad no está reñida con la profundidad del mensaje.
El podio de esta categoría se completó con las obras de Marcos Taracido y Lara Costas, quienes obtuvieron el segundo y tercer puesto respectivamente. Taracido, docente de profesión, utilizó su intervención para realizar un símil sobre la protección y libertad de la lengua, mientras que Costas fue premiada por un relato que rinde homenaje a la resistencia de las mujeres del mar. Estas historias, junto a las de los finalistas, demuestran la versatilidad de un género que permite viajar por diferentes registros narrativos en apenas unos segundos de lectura.

El talento de las nuevas generaciones
El relevo generacional está más que asegurado a tenor de lo visto en las categorías juvenil e infantil. En el apartado juvenil, el primer premio fue para Iria Iglesias Mouriño por un emotivo texto sobre la pérdida de memoria y los lazos afectivos. La joven estudiante del instituto Antonio Fraguas logró conmover al jurado con una historia que mira de frente a realidades difíciles, consolidando el valor de un concurso juvenil de microrrelatos en la formación literaria. Le siguieron Juan Domínguez y Uxía Nogueira, quienes exploraron temas que van desde las raíces marineras hasta la lucha contra el acoso en las aulas.
Por su parte, los más pequeños también tuvieron su protagonismo con galardones que recayeron en Smahan Essaidi, Carla Merino y Laura González. La ganadora infantil, Smahan, emocionó a los presentes al hablar de su integración y amor por la lengua desde sus raíces diversas. Carla Merino, alumna en Lalín, aprovechó el momento para agradecer el apoyo de su profesora y reafirmar su compromiso de seguir soñando y redactando en gallego, una lengua que siente como suya y en la que desea seguir proyectando su creatividad.
Divulgación y apoyo institucional
Uno de los aspectos más relevantes de este certamen es la visibilidad que se le da a los trabajos seleccionados más allá de la propia gala. Los textos que han resultado ganadores, así como los finalistas destacados, tendrán un hueco en las páginas de la revista Luzes. Esta colaboración permite que las micro-historias trasciendan el ámbito académico y lleguen a un público generalista, fomentando la lectura de formatos breves que se adaptan perfectamente a los ritmos de vida contemporáneos.
Las instituciones representadas por María López-Sández y Manuel González insistieron en que el microrrelato es un género que requiere una técnica depurada y un gran manejo de la sorpresa. El apoyo del profesorado y de las familias fue señalado como un pilar fundamental para que los escolares se sientan motivados a participar en este tipo de iniciativas, que al final del día, buscan normalizar el uso de la lengua en todos los contextos imaginables, desde el más cotidiano hasta el más artístico.
La jornada concluyó con una sensación de optimismo generalizado sobre el futuro de la literatura en Galicia y la capacidad de convocatoria de estas entidades. Los testimonios de los premiados, que hablaron de la escritura como una herramienta de sanación y descubrimiento, dejaron claro que este concurso ha logrado establecerse como una cita imprescindible en el calendario cultural. La vitalidad de las letras gallegas queda reflejada en cada uno de los ochocientos textos que, con mayor o menor fortuna, se atrevieron a contar una historia única en un espacio reducido.