Examen de literatura para el ingreso al décimo grado en Hanoi

  • La prueba de este año marca un cambio significativo al eliminar la memorización de textos y apostar por materiales inéditos para evaluar la comprensión real del alumnado.
  • Más de 140.000 estudiantes se presentaron a esta convocatoria, lo que supone un incremento de competencia notable respecto a periodos anteriores.
  • El examen se estructuró en bloques de comprensión lectora y expresión escrita, utilizando poemas contemporáneos para fomentar el pensamiento crítico.
  • Tanto docentes como alumnos han valorado positivamente la claridad de las preguntas, a pesar de la exigencia que supone adaptarse al nuevo programa educativo.

Estudiantes en Hanoi realizando el examen de ingreso

La capital vietnamita ha vivido recientemente una de las jornadas académicas más intensas de su calendario educativo. Miles de jóvenes se han enfrentado a la prueba de acceso para la educación secundaria superior, una cita que este año venía cargada de novedades debido a la implementación de un nuevo marco curricular que busca alejarse del aprendizaje puramente memorístico que ha caracterizado al sistema durante décadas. Esta transición no es solo un cambio de papeles, sino un giro total en la forma en que los chicos y chicas deben demostrar lo que saben.

El ambiente en los alrededores de los centros educativos era una mezcla de nervios y esperanza, con familias enteras apoyando a los candidatos desde primeras horas de la mañana. Resulta curioso observar cómo un examen puede movilizar a toda una ciudad, especialmente cuando se trata de una asignatura tan fundamental como la literatura, que en esta ocasión ha servido para medir la capacidad analítica y la conexión de los adolescentes con los problemas de su entorno más cercano.

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Innovación en el formato y abandono del aprendizaje de memoria

Nuevos formatos de examen en Hanoi

Una de las grandes sorpresas para el alumnado ha sido la ausencia total de fragmentos de los libros de texto habituales dentro de los enunciados del examen. Siguiendo las directrices del programa de educación general más reciente, los examinadores han optado por textos externos, lo que significa que ya no sirve de nada intentar adivinar qué capítulo entrará o empollarse los análisis de los manuales oficiales de arriba abajo. Ahora lo que cuenta es saber leer, interpretar y escribir con criterio propio.

Esta decisión busca que el estudiante sea capaz de enfrentarse a cualquier obra literaria de forma autónoma. Durante los 120 minutos que duró la prueba, los candidatos tuvieron que lidiar con una estructura que, aunque familiar en su esqueleto, planteaba retos intelectuales más profundos al fomentar la expresión de puntos de vista personales debidamente argumentados. Los expertos del sector coinciden en que este enfoque es mucho más útil para la vida adulta que el simple hecho de repetir párrafos cual loros.

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El papel de la poesía contemporánea y el compromiso social

Poesía y análisis crítico en el examen

El eje central de la parte de comprensión lectora fue el poema "La luna en el bosque y los niños" de Thanh Thảo, una pieza que destaca por su riqueza evocadora y su sencillez aparente. A partir de estos versos, se pidió a los aspirantes que identificaran recursos retóricos y, lo más importante, que reflexionaran sobre la necesidad de explorar nuevos horizontes frente al conformismo. Es refrescante ver cómo la lírica se utiliza para abrir debates sobre la actitud vital de las nuevas generaciones.

Por otro lado, la sección de escritura no se quedó atrás en cuanto a exigencia, solicitando un ensayo de crítica social que abordara la desconexión que sufren muchos jóvenes en la actualidad. Los alumnos tuvieron que mojarse y proponer soluciones para crear vínculos positivos en una sociedad cada vez más digitalizada y, en ocasiones, aislada. Al final, lo que se buscaba era una redacción coherente, con una estructura lógica y una caligrafía que no hiciera sufrir a los correctores.

Logística masiva y sensaciones tras la prueba

Apoyo a los estudiantes durante las pruebas

Para que un evento de esta envergadura salga bien, la organización ha tenido que desplegar un dispositivo impresionante. Con más de 125.000 estudiantes compitiendo por una plaza en las escuelas públicas, se habilitaron cientos de centros de examen y miles de aulas, contando con el apoyo de voluntarios, policías y personal médico para garantizar que todo transcurriera sin incidentes. A pesar del aumento de la competencia, el ambiente general fue de civismo y superación personal.

Al salir de las aulas, la sensación predominante entre los chavales era de alivio. Muchos comentaban que las preguntas eran "manejables" y que, al ser temas tan cercanos a la realidad, no se sintieron tan perdidos como esperaban. Los profesores, por su parte, han subrayado que los errores más comunes siguen siendo la mala gestión del tiempo entre secciones, lo que a veces deja el ensayo final un poco cojo. Aun así, el nivel general parece haber estado a la altura de las expectativas puestas en esta promoción.

Este proceso evaluativo en Hanoi refleja un esfuerzo por modernizar la enseñanza y adaptarla a las competencias que exige el siglo XXI. Con el fin de la memorización rígida y la entrada de temas que invitan a la reflexión social, el sistema educativo busca preparar mejor a sus estudiantes para los retos que vendrán después del instituto. La jornada cerró con una clara apuesta por la calidad educativa y una organización que, a pesar del volumen de participantes, logró mantener el orden y la seguridad en todo momento.

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