Cartagena se prepara para una cita literaria de calado internacional que pondrá el foco en el talento femenino que cruza el charco de punta a punta. El festival La Mar de Letras, apéndice fundamental de La Mar de Músicas, aterriza en la ciudad portuaria entre el 13 y el 21 de julio con una programación que huele a salitre y a la fuerza de la tierra andina.
Esta edición es canela en rama porque se centra especÃficamente en las mujeres que lideraron la llamada gran ola migratoria de finales de los noventa, estrechando lazos permanentes entre Ecuador y España. La idea es dar un merecido homenaje a esas pioneras a través de las voces más potentes de la narrativa, la poesÃa y la investigación actual, demostrando que la cultura no entiende de fronteras fÃsicas ni de distancias insalvables.
Diálogos internacionales y la huella de la migración

El pistoletazo de salida lo darán auténticos pesos pesados de las letras actuales en español. El lunes 13, todas las miradas se posarán sobre Gabriela Alemán y Mónica Ojeda, dos figuras que han roto moldes en el panorama global con obras como «Poso Wells» o «MandÃbula». Ambas forman parte de la selecta lista Bogotá39, lo que garantiza una charla de muchÃsima altura sobre la proyección internacional de la literatura ecuatoriana contemporánea en la sala de ceremonias del Palacio Consistorial.
No podemos dejar de lado el peso de la historia y el patrimonio, que llegará de la mano de Estelina Quinatoa Cotacachi el martes por la mañana. La antropóloga y Premio Nacional Eugenio Espejo compartiré su inmensa sabidurÃa sobre la identidad y el legado kichwa, profundizando en la consulta a comunidades indÃgenas y sus desafÃos, en una conferencia que promete ser una lección de vida sobre cómo se guarda la memoria colectiva en el corazón de la Mitad del Mundo.
La tarde de esa misma jornada se pondrá algo más cruda pero sumamente necesaria con el encuentro entre MarÃa Fernanda Ampuero y Natalia GarcÃa Freire. Ambas autoras, que han echado raÃces en nuestro paÃs, conversarán junto a Carlos Castán sobre las cicatrices y realidades de la migración, un tema que Ampuero maneja con una maestrÃa que te deja los pelos de punta en cada uno de sus relatos.
PoesÃa bajo las estrellas y cartografÃas del PacÃfico
El miércoles la cosa va de paisajes y raÃces profundas con la presencia de Yuliana Ortiz Ruano y Mafe Moscoso. Estas creadoras exploran los archipiélagos afrodescendientes y las cosmologÃas andinas, mezclando la ficción pura con la etnografÃa de una forma que te vuela la cabeza. Es una oportunidad de oro para descubrir cómo el territorio y la memoria negra marcan a fuego cada palabra que se escribe.
La poesÃa toma el relevo el jueves con Bernardita Maldonado y Leira Araújo-Nieto, dos poetas residentes en España que representan a distintas generaciones pero comparten un mismo origen. Acompañadas por el investigador Fran Garcerá, debatirán sobre cómo es eso de crear e investigar en el extranjero manteniendo el pulso poético de su tierra natal de una forma honesta y vibrante.
Al caer el sol, el Parque Cornisa del Teatro Romano se convertirá en un escenario con una magia especial. Allà se celebrará el recital titulado «De árboles caminantes, orquÃdeas y lirios de agua», donde las voces de las autoras invitadas se fundirán con la guitarra de José Antonio Aarnoutse, quien interpretará piezas del cancionero popular ecuatoriano bajo la atenta dirección escénica de Lara López.
El cierre con música y periodismo cultural
Para ir rematando la faena, el viernes 17 la periodista de RNE Lara López presentará su nuevo poemario junto a Marisa López Soria. Es un encuentro de mujeres de sólida trayectoria creativa que servirá para contrastar miradas y experiencias vitales en el ámbito de la difusión cultural en España, algo que ambas comunicadoras dominan a las mil maravillas.
Finalmente, el martes 21 se presentará la ambiciosa obra colectiva «Vanguardia, jaleo y duende», un mapa imprescindible de la música española del siglo XXI. José Manuel Gómez «Gufi» y Lara López nos contarán los entresijos de este volumen que analiza desde el flamenco hasta las nuevas corrientes urbanas, cerrando asà un ciclo que ha sabido unir letras y ritmos de forma magistral.
Este despliegue de talento en Cartagena supone una ventana abierta de par en par a la diversidad de lenguajes que definen al Ecuador de hoy. Desde las historias de las periferias hasta el reconocimiento de las identidades indÃgenas y afroecuatorianas, el festival logra que la memoria colectiva de la migración se convierta en una celebración de la palabra compartida. Es, sin duda, una cita obligatoria para quienes quieran entender la literatura contemporánea desde un prisma humano y valiente.