Escaparate, la mirada que gana el XVII Premio Málaga de Ensayo

  • «Escaparate. Pedagogía de la modernidad», de Iñaki Gómez Álvarez, obtiene el XVII Premio Málaga de Ensayo.
  • El galardón, convocado por el Ayuntamiento de Málaga y Páginas de Espuma, está dotado con 10.000 euros y la publicación del libro.
  • El ensayo propone una teoría antropológica y pedagógica del escaparate como dispositivo cultural y visual, con especial impacto en la infancia.
  • El premio, creado en 2007, se consolida como referente del ensayo en España con creciente proyección internacional.

Premio de Málaga de Ensayo

El XVII Premio Málaga de Ensayo ya tiene nombre propio: «Escaparate. Pedagogía de la modernidad», del docente e historiador del arte Iñaki Gómez Álvarez. La obra, que parte de un recuerdo infantil aparentemente sencillo, convierte el gesto de pararse frente a un cristal en una reflexión amplia sobre cómo aprendemos a mirar, desear y entender el mundo contemporáneo.

La presentación oficial del libro, celebrado en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga, ha reunido a representantes institucionales, responsables editoriales y al propio autor. El acto ha servido no solo para escenificar la entrega del premio, sino también para subrayar el peso que este galardón ha adquirido en el panorama del ensayo en España y su conexión con debates actuales sobre cultura visual, memoria y educación.

Un ensayo ganador sobre la pedagogía de la mirada

«Escaparate. Pedagogía de la modernidad» se ha alzado con el XVII Premio Málaga de Ensayo «José María González Ruiz» tras imponerse entre 60 manuscritos presentados, el doble que en la edición anterior. El libro toma forma a partir de una escena temprana: un niño que, camino del colegio y mientras espera el autobús, se queda fascinado ante los escaparates de una imprenta repleta de libros ilustrados, enciclopedias de arte y novelas.

Desde ese recuerdo, convertido casi en imagen fundacional, Gómez Álvarez elabora una teoría de la mirada cotidiana. El escaparate deja de ser solo una superficie de cristal que exhibe mercancías para transformarse en un dispositivo simbólico cargado de significados. El ensayo lo presenta como una herramienta pedagógica que ha contribuido, junto a otros soportes visuales, a enseñar a varias generaciones a relacionarse con los objetos, las imágenes y la ciudad.

El jurado ha destacado la obra por «la originalidad y el acierto del tema elegido», al convertir ese elemento arquitectónico corriente -el frente acristalado de los comercios- en el eje de una reflexión antropológica y cultural. El libro explora las distintas experiencias del paseante que se detiene ante un escaparate y cómo ese gesto mínimo revela deseos, miedos, aspiraciones y códigos sociales.

Para el autor, la infancia asomada al cristal funciona como una especie de pedagogía silenciosa: los niños observan, imaginan y organizan el mundo a partir de lo que ven tras el vidrio. Esa educación visual, sostiene el ensayo, tiene una huella profunda en la manera en que se construye la identidad personal y colectiva en las sociedades occidentales.

La presentación en el Ayuntamiento de Málaga

El Ayuntamiento de Málaga ha sido el escenario de la presentación pública del libro ganador, en un acto que refuerza la vocación institucional del premio por apoyar el género ensayístico. El encuentro ha tenido lugar en el Salón de los Espejos, uno de los espacios más emblemáticos de la casa consistorial.

En la mesa han intervenido el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; la concejala de Cultura y Patrimonio Histórico, Mariana Pineda; el director de la editorial Páginas de Espuma, Juan Casamayor; y el ensayista premiado, Iñaki Gómez Álvarez. Cada uno ha aportado una perspectiva distinta sobre el significado del libro y del galardón dentro del circuito cultural español.

De la Torre ha felicitado tanto al autor como a la editorial, subrayando que el tema escogido «motiva la reflexión» y que le parece, en sus palabras, no solo original, sino especialmente acertado. El alcalde ha recordado además que casi todo el mundo puede reconocerse en la experiencia de quedarse frente a un escaparate, una vivencia compartida que el ensayo convierte en materia de pensamiento.

Por su parte, la concejala de Cultura ha enmarcado el premio dentro de las políticas municipales para reforzar el ensayo como herramienta de análisis crítico. La presencia de responsables públicos en la presentación refuerza la idea de que el Premio Málaga de Ensayo es una apuesta estratégica por parte de la ciudad para fomentar la reflexión sobre la realidad contemporánea.

Juan Casamayor, al frente de Páginas de Espuma, ha puesto el acento en la dimensión emocional del libro. Ha señalado que la infancia de muchos lectores está marcada por «ese deseo de quien se ha parado alguna vez delante de un escaparate», y ha invitado a mirar la ciudad de otra manera: como un entramado de cristales que componen una especie de museo urbano de la vida cotidiana.

Un autor entre la docencia, el arte y la memoria visual

Iñaki Gómez Álvarez (Madrid, 1968) llega a este reconocimiento con una trayectoria vinculada a la historia del arte, la educación y la crítica cultural. Profesor de secundaria, ha trabajado también como guía de exposiciones y como crítico en publicaciones especializadas, lo que le ha permitido cruzar mirada académica y experiencia directa con el público.

Su research se ha centrado en los llamados «museos imaginarios», las enciclopedias de arte y la recepción social de las imágenes. «Escaparate. Pedagogía de la modernidad» nace, en palabras del propio autor, como una especie de derivación de su tesis doctoral, centrada en las reproducciones fotográficas y en cómo las personas se relacionan con estas.

En la presentación, Gómez Álvarez se ha mostrado sorprendido y agradecido por el fallo del jurado, y ha reivindicado el valor de los instantes cotidianos que casi nunca se registran. Ha explicado que miles de pequeñas experiencias de belleza se pierden porque no logran articularse en una forma de ver el mundo compartible, y que su ensayo intenta precisamente rescatar ese tipo de descubrimientos mínimos.

El autor también ha hablado de la inevitable carga de nostalgia que atraviesa el libro. Para él, la mirada hacia atrás no es un simple ejercicio sentimental, sino una forma de pensar el presente: la nostalgia como dolor por lo que se conoce, por aquello que está sucediendo sin que uno pueda participar plenamente. Ese matiz le permite conectar la memoria de los viejos escaparates con las inquietudes de una época saturada de pantallas.

Entre las influencias intelectuales que planean sobre el texto, Gómez Álvarez cita nombres como Montaigne o John Berger, autores que han pensado en profundidad la experiencia de mirar y la relación entre imagen, cuerpo y sociedad. El resultado es un ensayo que combina rigor conceptual y prosa accesible, según ha subrayado el jurado.

Del escaparate físico a las pantallas del siglo XXI

Uno de los hilos centrales del libro es el tránsito desde los escaparates tradicionales hasta las pantallas contemporáneas como nuevos cristales de la vida pública. El ensayo no se limita a una mirada nostálgica hacia las vitrinas de antaño, sino que establece puentes entre esas superficies de vidrio y los dispositivos electrónicos que hoy organizan buena parte de nuestra atención.

El autor se detiene especialmente en la ciudad de Chicago, cuyos escaparates históricos —desde los grandes almacenes Marshall Field’s hasta escenas evocadas por cuadros como «Nighthawks» de Edward Hopper— sirven de laboratorio para analizar la relación entre comercio, espacio urbano y discursos sociales. Según el texto, estos puntos de luz en la trama de la ciudad llegaron incluso a funcionar como escenario de conflictos políticos y tensiones sociales, especialmente en la década de 1960.

Desde esa perspectiva, observar un escaparate no es un gesto inocente: es una forma de leer la ciudad y sus desigualdades, de ver cómo se construye el deseo colectivo y cómo se escenifican las promesas de la sociedad de consumo. El ensayo sostiene que quien se para a mirar a través del cristal, ya sea desde la calle o desde el interior de la tienda, participa en una fenomenología de la experiencia urbana.

El libro enlaza esta reflexión con el presente, marcado por la omnipresencia de móviles, ordenadores y televisores. Estas pantallas, plantea Gómez Álvarez, actúan como nuevos escaparates del siglo XXI, en los que seguimos aprendiendo a desear y a relacionarnos con el entorno, aunque ahora desde la lógica de los algoritmos y la hiperconectividad.

En el ámbito educativo, el volumen compara el impacto social de los escaparates con el de las pizarras digitales y otros recursos audiovisuales del aula. Lejos de ser simples adornos comerciales, las vitrinas urbanas habrían ejercido durante décadas una función pedagógica silenciosa, especialmente sobre niños y adolescentes, que recorren la ciudad «como pequeños flâneurs» en busca de descubrimientos visuales.

El fallo del jurado y la dotación del galardón

El XVII Premio Málaga de Ensayo está convocado por el Ayuntamiento de Málaga, a través del Área de Cultura y Patrimonio Histórico, en colaboración con la editorial Páginas de Espuma, que se encarga de la publicación de la obra ganadora. Esta edición ha registrado 60 originales, una cifra que duplica la del año anterior y que refleja el interés creciente por el certamen.

El fallo se hizo público en diciembre de 2025, tras la deliberación de un jurado presidido por la directora general de Cultura del Ayuntamiento, Susana Martín Fernández. El panel lo completaban la catedrática y ensayista Estrella de Diego; la escritora y ensayista Espido Freire; el catedrático y ensayista Javier Gomá, y el escritor y responsable de la Casa Gerald Brenan, Alfredo Taján. Todos ellos optaron por distinguir la propuesta de Gómez Álvarez por mayoría.

En el acta, el jurado subraya la relevancia del tema escogido y la forma en que el ensayo ilumina un elemento funcional y popular como el escaparate, mostrando que, pese a su aparente sencillez, ha cumplido una función pedagógica clave en las sociedades occidentales durante el último siglo, con un efecto particular sobre la mirada infantil.

La obra ganadora no solo consigue su publicación en el catálogo de Páginas de Espuma, sino que recibe una dotación económica de 10.000 euros, cantidad que consolida al Premio Málaga de Ensayo como uno de los reconocimientos mejor valorados en su ámbito dentro de España. El Ayuntamiento ha incidido en el carácter divulgativo del premio y en su capacidad para acercar el ensayo a un público amplio.

El libro ya ha llegado a las librerías, pero, como ha señalado el propio autor, su verdadera lección sigue sucediendo «frente al cristal»: en ese diálogo cotidiano entre lo que la ciudad muestra y lo que cada persona decide mirar. Al detenerse, aunque sea unos segundos, ante un escaparate, se activa uno de esos microdescubrimientos de belleza que el ensayo trata de rescatar del olvido.

Un premio consolidado en el mapa del ensayo en España

Creado en 2007 y bautizado en memoria de José María González Ruiz, el Premio Málaga de Ensayo ha ido ganando peso tanto en número de participantes como en proyección internacional. Desde sus primeras ediciones, la presencia de manuscritos procedentes de América Latina ha sido significativa, con autores argentinos, mexicanos y peruanos entre los galardonados.

El palmarés del certamen refleja la variedad temática y el carácter híbrido del ensayo contemporáneo. Entre otros, han sido reconocidos el cordobés Vicente Luis Mora con «Pasadizos» en la primera edición; el argentino Blas Matamoro y el mexicano Ignacio Padilla en convocatorias posteriores, así como autores que han explorado territorios fronterizos del pensamiento, desde la literatura fantástica hasta la reflexión política y social.

En esta trayectoria se inscriben propuestas como las de David Roas, centrada en lo fantástico; Cristián Crusat, que abordó la autoficción; o Remedios Zafra, que investigó la relación entre creatividad y género. También figuran trabajos que se han detenido en conceptos como la espera, la realidad no contemplada o las tensiones del lenguaje en sociedades pluricéntricas.

Entre otros títulos destacados se encuentran «La lira de las masas», del escritor y crítico peruano Rodríguez-Gaona; «Agitación. Sobre el mal de la impaciencia», del ensayista Jorge Freire; «Caos, virus, calma. La Física del Caos aplicada al desorden artístico, social y político», de Nùria Perpinyà; o «La impostora. Cuaderno de traducción de una escritora». Más recientemente, han sido distinguidos «Arquitectura de las pequeñas cosas», del arquitecto madrileño Santiago de Molina; «Herida Fecunda», de la autora argentino-mexicana Sandra Lorenzano; y «Flaubert a la carta», del tinerfeño Antonio Álvarez de la Rosa.

Este recorrido evidencia que el galardón malagueño ha buscado, edición tras edición, tender puentes entre autores y lectores en torno a temas que combinan reflexión teórica y conexión con la vida diaria. La elección este año de un libro centrado en los escaparates encaja en esa línea: un objeto familiar convertido en puerta de entrada a cuestiones más amplias sobre ciudad, deseo y aprendizaje.

A día de hoy, el Premio Málaga de Ensayo se considera uno de los referentes del género en el ámbito español y europeo, tanto por la calidad de las obras seleccionadas como por el apoyo institucional y editorial que lo respalda. Su evolución apunta a un espacio donde conviven la investigación académica, la experimentación literaria y el interés por llegar a un público general curioso por entender mejor el mundo que le rodea.

Con la elección de «Escaparate. Pedagogía de la modernidad», el premio refuerza su apuesta por miradas singulares sobre lo cotidiano, capaces de descubrir, en un simple cristal de tienda, una ventana a la forma en que construimos nuestras ciudades, nuestros deseos y nuestra memoria colectiva.

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