El poeta y profesor onubense Enrique Zumalabe Ramblado se ha convertido en protagonista de la escena literaria al lograr el 46 Premio Iberoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez con su libro Gramática del desorden. Se trata de un hito simbólico para la provincia de Huelva, ya que es la primera vez que un autor nacido en este territorio se alza con un galardón considerado como uno de los más relevantes en lengua española dentro del género poético.
El reconocimiento llega tras un proceso de selección muy competitivo, en el que el jurado ha tenido que elegir entre más de un millar de originales remitidos desde distintos puntos del planeta. El premio está dotado con 25.000 euros -una de las cuantías más altas en poesía en España– y contempla además la publicación del poemario, reforzando tanto la visibilidad de la obra como la proyección de la trayectoria de su autor.
Un fallo histórico para la poesía onubense
El anuncio del fallo se realizó en un acto celebrado en la Diputación Provincial de Huelva, presidido por David Toscano, máximo responsable de la institución. Junto a él intervinieron el alcalde de Moguer y presidente de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez, Gustavo Cuéllar; el director de la Fundación, Antonio Ramírez Almanza; y los miembros del jurado de esta edición, entre ellos Aurelio Major, Juan José Téllez y María Jesús Ruiz Fernández.
Por primera vez desde la creación del certamen en 1981, el galardón recae en un autor de la provincia. La institución provincial y la fundación que custodia el legado juanramoniano subrayan que este desenlace supone un espaldarazo a la creación literaria en Huelva y consolida la conexión entre el premio y el territorio que vio nacer al Nobel moguereño.
Durante el acto, Toscano destacó que este reconocimiento es, para cualquier poeta, “de las noticias más ilusionantes y emocionantes que se pueden recibir”. A la vez, incidió en que la cultura es una de las mejores vías para “proyectar la imagen de la provincia más allá de sus fronteras”, especialmente a través de un galardón con repercusión internacional en el ámbito hispánico.
El jurado comunicó que la decisión no fue sencilla debido a la alta calidad y variedad de los trabajos recibidos. Sin embargo, la obra de Zumalabe terminó imponiéndose por unanimidad gracias a su solidez formal, su coherencia interna y la forma en que articula una mirada generacional reconocible para lectores de distintas edades.

«Gramática del desorden»: tiempo, generación y melancolía
El poemario Gramática del desorden fue definido en el acta del jurado como “una reflexión sobre el paso del tiempo”, sostenida sobre una estética que combina con equilibrio la emoción y la dicción. Los responsables del fallo resaltan que se trata de una obra que construye un “retrato generacional” marcado por la diversidad de registros formales y por una “melancolía colectiva, conmovedora y vital”.
Esta descripción sitúa el libro en una línea de poesía que no se queda en la introspección individual, sino que abre la experiencia personal hacia lo compartido. La melancolía que recorre los poemas no cae en el pesimismo absoluto, sino que se acompaña de una energía que mantiene vivo el vínculo con la memoria, la pérdida y la posibilidad de seguir avanzando, incluso cuando el desorden se impone en la vida cotidiana.
El propio jurado ha señalado que en la obra se percibe un trabajo de largo recorrido, fruto de casi una década de escritura y revisión. El autor ha confesado que lleva trabajando en el libro desde 2018, puliendo textos, reorganizando secciones y afinando el tono hasta alcanzar una voz reconocible y madura dentro del panorama poético actual.
Uno de los puntos más valorados ha sido la coexistencia de distintas formas poéticas dentro del mismo volumen, lo que genera un diálogo entre tradición y contemporaneidad. El resultado, según han señalado los miembros del jurado, es un libro que puede leerse como mapa sentimental de una generación que ha atravesado cambios sociales, crisis económicas y transformaciones tecnológicas sin renunciar a una mirada crítica y sensible.
Un premio con participación récord y alcance internacional
La edición número 46 del Premio Iberoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez ha marcado un nuevo máximo de participación, con 1.031 obras presentadas desde Europa, América y otros continentes. Tras el proceso de validación, se aceptaron finalmente 955 poemarios, una cifra que confirma la consolidación del certamen internacional como referencia para autores en lengua española.
España fue el país con mayor presencia, con 654 originales enviados desde distintos puntos del territorio. Junto a esta participación mayoritaria, destaca la fuerte representación iberoamericana: 88 poemarios procedentes de Argentina, 58 de Colombia, 49 de México y 30 de Chile, además de 20 originales remitidos desde Estados Unidos.
Más allá del ámbito estrictamente hispanoamericano, el premio ha recibido obras de lugares tan diversos como Nueva Zelanda, Etiopía, Austria o Argelia, lo que refleja el interés global que despierta la poesía en español y el prestigio que ha ido adquiriendo este galardón con el paso de los años.
Los responsables del certamen, desde la Diputación de Huelva y la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez, han subrayado no solo la cantidad, sino también la “diversidad de estéticas” presentes en los originales. A su juicio, los poetas están apostando por territorios líricos muy diferentes, ampliando horizontes formales y temáticos y mostrando la vitalidad de la poesía escrita hoy en castellano.
La voz de las instituciones: poesía, paz y legado juanramoniano
En su intervención, el presidente de la Diputación, David Toscano, quiso enmarcar el fallo en el contexto actual, marcado por conflictos y tensiones en distintos puntos del planeta. Aseguró que, en ese escenario, “la poesía tiene un valor aún más profundo”, porque se configura como un lenguaje de paz, sensibilidad y encuentro entre personas.
Toscano destacó que la poesía sirve para recordar lo que los seres humanos comparten por encima de las diferencias y para tender puentes allí donde otros levantan fronteras. Esta visión entronca directamente con la vocación iberoamericana del premio, que aspira a reforzar la comunidad cultural en torno al español y a la obra de Juan Ramón Jiménez.
Por su parte, el alcalde de Moguer, Gustavo Cuéllar, puso el foco en el vínculo entre el certamen y el legado del Nobel moguereño. Recordó que Juan Ramón Jiménez fue no solo un referente de la literatura universal, sino también el símbolo de una forma de vida vinculada a la sensibilidad, la contemplación y la búsqueda espiritual que muchas veces late en la poesía.
Cuéllar defendió que esa espiritualidad y esa inteligencia emocional que atraviesan los textos poéticos son difíciles de reproducir por herramientas tecnológicas, insistiendo en la singularidad de la experiencia humana en la creación literaria. También subrayó que el premio se ha convertido en uno de los certámenes poéticos más importantes a nivel mundial, con Juan Ramón Jiménez como mejor embajador.
La reacción de Enrique Zumalabe: sorpresa, gratitud y trayectoria
El propio Enrique Zumalabe conoció la noticia en un contexto del todo cotidiano: recibió la llamada de la Diputación mientras impartía clase como profesor de Educación Primaria. Según han relatado desde la institución, el poeta se mostró visiblemente sorprendido y muy agradecido al conocer que su obra había sido escogida entre más de mil participantes.
Zumalabe reconoció que pensaba que no tenía posibilidades de resultar ganador, precisamente por la magnitud del premio y la competencia internacional. Pese a esa impresión inicial, su constancia en el trabajo sobre el manuscrito y su implicación con el tejido cultural de Huelva han terminado encontrando un respaldo muy significativo.
Nacido en Huelva en 1977, el autor ha compaginado su labor docente con una presencia constante en distintos proyectos literarios. Ha estado vinculado a iniciativas de ámbito local como Psiqueactiva y La Cinta de Moebius, espacios desde los que se ha dinamizado la vida cultural onubense. También colaboró con Uniradio, la emisora universitaria, en programas centrados en libros y creación.
En cuanto a su obra publicada, la Diputación de Huelva editó en 2006 su plaquette Acercamiento, y posteriormente vieron la luz los libros Además del llanto (2014) y La lluvia o la mañana (2018), ambos en Ediciones de la Isla de Siltolá. Parte de sus poemas y relatos han aparecido también en antologías y revistas literarias, reforzando una trayectoria que hasta ahora se había movido sobre todo en circuitos especializados.
Un galardón con más de cuatro décadas de historia
El Premio Iberoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez fue creado en 1981 por la Diputación Provincial de Huelva y la entonces Fundación Juan Ramón Jiménez, con el objetivo de rendir homenaje al Nobel moguereño e impulsar la creación poética en español. Desde sus primeras ediciones, el certamen llamó la atención del mundo literario por la seriedad de sus bases, la calidad de los jurados y el alcance de su convocatoria.
En la década de los ochenta, por ejemplo, el galardón ya contaba con la participación de poetas reconocidos y obtuvo una repercusión destacada en revistas y suplementos culturales. En 1982, el poeta granadino Javier Egea fue uno de los nombres premiados por su obra Paseo de los Tristes, en una edición en la que concurrieron varios centenares de poemarios y en la que participaron figuras clave de la poesía española de la época como José Hierro, Félix Grande o Aurora de Albornoz.
Con el paso del tiempo, el premio fue expandiendo su horizonte más allá del ámbito nacional hasta convertirse en un referente para autores de España y América Latina. Actualmente pueden concurrir escritores de cualquier nacionalidad siempre que sus obras estén escritas en español y sean inéditas, lo que contribuye a la diversidad de voces que llegan al certamen.
Además de la dotación económica, la convocatoria garantiza la edición del libro ganador, un aspecto clave para muchos poetas que encuentran en este tipo de premios una vía de acceso al circuito editorial. A lo largo de sus cuarenta y seis ediciones, el certamen ha servido tanto para descubrir nuevas voces como para consolidar trayectorias literarias ya en marcha.
La obtención del premio por parte de Enrique Zumalabe se inscribe, así, en una historia larga que vincula la provincia de Huelva con la poesía en español. El galardón refuerza el papel de la Diputación y de la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez como agentes culturales de referencia en el ámbito iberoamericano, a la vez que apunta a la vigencia de la figura de Juan Ramón Jiménez como símbolo de la oralidad, la escritura y la memoria compartida.
Con esta nueva edición, el Premio Iberoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez confirma su papel como punto de encuentro entre generaciones, geografías y sensibilidades distintas. El éxito de Gramática del desorden y de su autor onubense refuerza la idea de que la poesía, lejos de ser un género minoritario, sigue encontrando lectores, tendiendo puentes entre países y abriendo espacios de diálogo en un momento histórico en el que, quizá más que nunca, se necesitan palabras capaces de mirar el mundo con calma y profundidad.