El escritor mexicano Élmer Mendoza ha vuelto a la Semana Negra de Gijón dos décadas después de su última visita, y lo ha hecho con un mensaje claro: la novela negra necesita una transformación profunda para dejar de ser vista como un género de segunda categoría. El autor, conocido por su saga del detective Edgar ‘El Zurdo’ Mendieta y por ser una de las voces más representativas de la llamada narcoliteratura, participó en un encuentro con la prensa en el que reivindicó el valor del género policial y pidió que se abran nuevas vías narrativas.
Durante su intervención, Mendoza aseguró que el género negro «ha sido vilipendiado durante mucho tiempo» y que esa percepción de inferioridad sigue presente tanto en las élites intelectuales como entre los propios lectores. Para el autor, es necesario romper con ese estigma y demostrar que la literatura policial puede ser tan rica y compleja como cualquier otra. El festival, que este domingo clausura su 39ª edición en los alrededores de la playa del Arbeyal, ha servido de escenario para que el mexicano lance un llamamiento a la renovación.
Un llamamiento a renovar el género negro
Mendoza explicó que la clave está en incorporar nuevas estéticas y recursos de otras tradiciones narrativas. «Tenemos que trabajar en nuevas estéticas, plantear otros enigmas y provocar una visión más amplia de la literatura que se está haciendo», afirmó el escritor, que puso como ejemplo a autores que ya están transformando la novela negra al integrar claves de otros géneros. El mexicano considera que este movimiento debe ser deliberado y consciente para que el género gane en prestigio y alcance.

El autor también recordó que clásicos del policial como Agatha Christie siguen vendiéndose décadas después de su publicación, lo que demuestra la vigencia comercial del género. Sin embargo, denunció que estos títulos ocupan los lugares menos visibles en las estanterías de las librerías, lo que refleja una discriminación que va más allá de la crítica. «El género arrastra una percepción de inferioridad que atraviesa tanto la crítica como el consumo», señaló Mendoza, quien pidió a las editoriales y distribuidoras que no se limiten a promocionar solo a los superventas.
La invisibilidad de los clásicos y la crítica al mercado
En su diagnóstico sobre el sector, Mendoza fue contundente: las empresas del libro «deberían tener una visión humanista» y no basar su estrategia únicamente en la obtención de grandes beneficios económicos. El escritor puso un ejemplo concreto: en las principales librerías de México no se encuentran los libros del español Manuel Vázquez Montalbán, a quien considera uno de sus maestros, ni los de otros grandes autores de la novela negra en España. «Hay que abrir las puertas a otros escritores que encuentran dificultades para llegar a los lectores», reclamó.
Mendoza, que fue finalista del premio Dashiell Hammett 2005 por ‘Efecto tequila’ y ganador del Tusquets de Novela 2007 por ‘Balas de plata’, repasó su trayectoria y mencionó títulos como ‘El amante de Janis Joplin’, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares en 2002. El autor, que ha escrito una docena de novelas además de relatos y obras de teatro, insistió en que la novela negra merece un lugar más destacado en el panorama literario y que festivales como la Semana Negra son fundamentales para humanizar el género y ponerlo en valor.
La presencia de Mendoza en Gijón, veinte años después de su última visita, ha servido para reabrir el debate sobre el estatus de la literatura policial. El escritor mexicano deja claro que el camino pasa por la innovación estética, la visibilidad de los clásicos y una distribución más justa que no discrimine a los autores menos comerciales. Solo así, según él, se podrá acabar con el estigma que arrastra el género negro desde hace décadas.
