
El Premio Dulce Chacón de Narrativa Española afronta una nueva edición consolidado como uno de los reconocimientos literarios más singulares del panorama nacional. Impulsado por la Diputación de Badajoz, este certamen se ha ido ganando un hueco propio gracias a su apuesta por la calidad literaria y por un modelo de participación que mezcla la mirada experta con la de los lectores habituales.
En esta ocasión, la mirada se dirige hacia Olivenza, localidad pacense que asume un papel protagonista al convertirse en el epicentro de la gala de entrega y en la sede del segundo jurado popular. El premio, que rinde homenaje a la escritora zafrense Dulce Chacón, mantiene su vocación de acercar la literatura contemporánea al público general, al tiempo que reivindica valores como la dignidad, la solidaridad y la justicia a través de las obras que compiten.
Las bases de la XXI edición del certamen ya han sido publicadas en el Boletín Oficial de la Provincia correspondiente al 20 de marzo, donde se detallan tanto los requisitos para participar como la composición de los diferentes jurados. La convocatoria subraya una vez más la voluntad de la Diputación de Badajoz de sostener un galardón que, además de premiar una obra concreta, busca mantener viva la memoria literaria y humana de la autora extremeña.
El premio se concede con periodicidad anual y está abierto a la narrativa en su sentido más amplio, desde la novela hasta otras formas narrativas, siempre que cumplan una serie de condiciones bien definidas. La institución provincial, a través del Área de Identidad Cultural, Deporte y Juventud, Bienestar Social y Cooperación Internacional, vuelve a asumir por tercer año consecutivo la organización del certamen, reforzando así la continuidad de un proyecto cultural que ha distinguido en ediciones recientes a nombres como Alana S. Portero y David Uclés.
Uno de los aspectos que se repiten en esta nueva convocatoria es la especial atención a la calidad literaria de las obras, pero también a su contenido humano. La organización insiste en que los textos presentados deben conectar con principios como la dignidad, la solidaridad o la justicia, en línea con la sensibilidad social y estética que marcó la trayectoria de Dulce Chacón y que el premio pretende evocar año tras año.
Una nueva edición con Olivenza como sede de la gala
La gran novedad logística de esta edición es el desplazamiento de la gala hasta la localidad de Olivenza, que toma el relevo como escenario central de la ceremonia de entrega. Esta decisión se enmarca en el carácter itinerante que la Diputación de Badajoz viene imprimiendo a muchos de sus programas culturales, con la intención de repartir la actividad por distintos municipios de la provincia y no concentrarla en un único punto.
Olivenza no solo acogerá la entrega del Premio Dulce Chacón, sino que también será la sede de uno de los jurados populares que intervienen en el proceso de selección de la obra ganadora. Este jurado se sumará al que ya venía constituyéndose en Zafra, ciudad natal de Dulce Chacón y lugar tradicionalmente vinculado al galardón. De este modo, el certamen reparte sus focos entre las dos localidades, reforzando su dimensión provincial y su conexión con el territorio.
La organización resalta que el traslado de la gala a Olivenza responde tanto a criterios culturales como a la intención de fortalecer la implicación ciudadana en el premio. Al descentralizar la ceremonia y los espacios de debate, se amplía el alcance del proyecto y se facilita que nuevos lectores se acerquen a la literatura contemporánea española a través de la experiencia de formar parte de un jurado.
En coherencia con esta filosofía, el Área de Identidad Cultural, Deporte y Juventud, Bienestar Social y Cooperación Internacional vuelve a situarse al frente de la organización. Desde esta área se coordinan tanto la logística de la gala como el funcionamiento de los distintos jurados, manteniendo un modelo que ha dado buenos resultados en las últimas ediciones y que ha permitido incorporar al palmarés obras de autores con trayectorias y sensibilidades diversas.
La edición actual, identificada ya como XXI Premio Dulce Chacón de Narrativa Española en la documentación oficial, confirma así que el compromiso de la Diputación de Badajoz con este galardón no solo se mantiene, sino que se adapta a nuevas fórmulas de participación y de difusión de la lectura, aprovechando la estructura provincial para darle un alcance más amplio.
Requisitos de las obras y alcance del premio
El certamen está dirigido a obras narrativas publicadas recientemente en el ámbito editorial español. Según las bases, podrán presentarse títulos que hayan sido escritos en castellano, impresos y editados en España durante el año anterior a la convocatoria. Este requisito temporal garantiza que las obras que compitan ofrezcan una panorámica actualizada de la narrativa contemporánea en lengua española.
Al mismo tiempo, las bases contemplan un espacio para la diversidad lingüística dentro del territorio nacional. Se aceptan también obras procedentes de lenguas cooficiales —como el catalán, el gallego o el euskera, entre otras— siempre que hayan sido traducidas al castellano y que su primera edición en esta lengua corresponda al año de la presente convocatoria. Con esta fórmula, el premio se abre a autores que escriben en otras lenguas del Estado, pero que cuentan con una edición en castellano que permite su evaluación en igualdad de condiciones.
La obra que resulte finalmente ganadora será distinguida con una dotación económica de 9.000 euros, una cantidad significativa dentro del circuito de premios literarios españoles. Más allá de su peso simbólico, esta cifra supone un apoyo concreto a la labor creativa de los autores, en un contexto editorial donde no siempre es sencillo sostener trayectorias estables.
Junto al premio en metálico, el autor o autora galardonado recibirá la escultura «El abrazo», una pieza creada por el artista Iñaki Martínez Sáiz y cedida por su propio autor. Esta obra escultórica, vinculada simbólicamente a las inquietudes vitales y estéticas de Dulce Chacón, se ha convertido en un emblema del certamen y en un recordatorio tangible de la relación del premio con Zafra y con la memoria de la escritora.
Desde la Diputación de Badajoz se subraya que el reconocimiento no se limita al resultado final. El proceso de selección y lectura de las obras nominadas, tanto por especialistas como por los jurados populares, contribuye a dar visibilidad a distintos títulos del panorama narrativo español, que encuentran en el premio un altavoz adicional más allá del circuito comercial habitual.
Calidad literaria y valores humanos como ejes centrales
En las bases publicadas se remarca que el criterio determinante para la concesión del premio será la calidad literaria de la obra. Se valorará el uso del lenguaje, la construcción de los personajes, la solidez de la trama y, en general, la capacidad del texto para proponer una mirada propia y bien trabajada sobre la realidad o la ficción planteada por el autor.
No obstante, el premio Dulce Chacón añade una dimensión adicional que lo diferencia de otros galardones similares. El jurado deberá prestar especial atención al contenido humano de las obras seleccionadas, buscando textos que estén íntimamente vinculados a principios como la dignidad de las personas, la justicia social, la solidaridad y otros valores que definieron la sensibilidad de la autora a la que se rinde homenaje.
La documentación del certamen alude expresamente a la necesidad de poner en relación las obras con la «trayectoria vital y estética» de Dulce Chacón. Esto implica tener en cuenta no solo la calidad técnica de la escritura, sino también la forma en que cada libro se compromete con su tiempo, aborda conflictos humanos y propone una reflexión sobre las realidades que describe, ya sean históricas, sociales o íntimas.
De este modo, el premio se configura como algo más que un simple reconocimiento literario: actúa como un espacio donde se destacan obras que, además de estar bien escritas, aportan una mirada crítica y sensible sobre el mundo. Esta combinación de exigencia estilística y de compromiso ético sitúa al Premio Dulce Chacón en una línea muy específica dentro del mapa de galardones en España.
La referencia constante a valores como la justicia o la solidaridad también enlaza con la vocación de la propia Diputación de Badajoz de impulsar proyectos culturales con dimensión social. A través del premio, la institución no solo apoya la creación literaria, sino que también refuerza un discurso en torno a la empatía, la memoria y la responsabilidad colectiva, que encuentran en la narrativa un vehículo privilegiado.
Funcionamiento de los jurados y proceso de selección
Uno de los rasgos más llamativos del Premio Dulce Chacón es su compleja estructura de jurados, concebida para combinar la perspectiva crítica de expertos en literatura con la opinión de lectores y lectoras habituales. El sistema se articula en varias fases y niveles que permiten un examen minucioso de las obras en liza.
En primer lugar, un jurado preliminar de expertos se encarga de realizar una primera selección de títulos a partir de las obras que cumplen las condiciones de la convocatoria. Este grupo está formado por personas de reconocida solvencia en el ámbito literario y cultural, encargadas de cribar y destacar aquellas narraciones que considere más sólidas desde el punto de vista estético y temático.
A continuación entran en juego los jurados populares, que en esta edición se constituirán en Zafra y Olivenza. Su composición se basa principalmente en los clubes de lectura ya existentes en ambas localidades, aunque también se abre la puerta a lectores y lectoras que no pertenezcan a ningún club pero deseen participar. La intención es que el proceso no quede restringido a círculos cerrados, sino que pueda incorporar distintas sensibilidades lectoras.
Los participantes en estos jurados populares se organizarán en cuatro grupos de lectura. Cada grupo recibirá al menos una de las obras seleccionadas por los expertos, que deberá ser leída y analizada de forma individual y colectiva. Tras este periodo de lectura, se celebrará un debate interno en cada grupo, donde se comentarán los puntos fuertes y débiles de las obras y se consensuará la elección de un título a defender.
El resultado de esos debates será la designación de un representante de cada Jurado Popular, encargado de defender la obra escogida en la fase final. Estos representantes se integrarán después en el Jurado Final, donde coincidirán con otros miembros procedentes del jurado de expertos. Cada jurado popular defenderá una de las cuatro obras nominadas al premio, pudiendo darse la circunstancia de que ambos coincidan en su elección o apuesten por títulos distintos.
Este sistema híbrido de selección, que combina la visión profesional con la experiencia del lector común, dota al Premio Dulce Chacón de un carácter muy particular. El fallo final no depende únicamente del criterio académico, ni tampoco se limita a una votación popular sin filtros previos, sino que trata de equilibrar ambos enfoques para llegar a una decisión matizada y representativa.
En último término, el Jurado de Expertos que participa en la fase final, junto con los representantes de los jurados populares, culminará el proceso de deliberación. Esa mezcla de voces permite que la obra ganadora sea el resultado de un proceso de lectura compartida, en el que se cruzan análisis técnicos, reacciones emocionales y debates sobre el trasfondo humano de cada texto.
La configuración de los jurados subraya la voluntad de la Diputación de Badajoz de que el premio no se reduzca a un simple anuncio de ganadores, sino que genere espacios de encuentro en torno a la literatura. Los clubes de lectura involucrados, los lectores independientes y los especialistas invitados comparten así un terreno común: el de la conversación reposada sobre los libros, algo que, más allá del fallo final, constituye uno de los grandes valores del certamen.
Con la convocatoria ya en marcha, la nueva edición del Premio Dulce Chacón de Narrativa Española se presenta como una oportunidad para seguir reforzando la relación entre creación literaria, participación ciudadana y memoria cultural. El papel protagonista de Olivenza, la continuidad de Zafra como referencia, la presencia de jurados populares y expertos, y la apuesta por obras que combinen excelencia estilística y profundidad humana dibujan un escenario en el que la literatura vuelve a situarse en el centro de la vida cultural de la provincia de Badajoz y del conjunto del panorama narrativo en castellano.
