El universo de Francisco de Goya se expande con nuevas muestras y el horizonte del bicentenario

  • Las instituciones aragonesas y el Museo del Prado refuerzan la visibilidad de la obra goyesca con exposiciones innovadoras y reorganizaciones de fondos.
  • Se ha constituido oficialmente la Comisión Nacional para la conmemoración del bicentenario del fallecimiento del pintor en 2028.
  • Nuevas investigaciones literarias rescatan figuras clave como Rosario Weiss y el misterio de la desaparición de la cabeza del artista.
  • La Cartuja de Aula Dei se consolida como un punto neurálgico para entender la etapa de formación y los murales monumentales de Goya.

Retrato de Francisco de Goya

La relevancia de uno de los creadores más universales que ha dado nuestra tierra vuelve a estar en boca de todos gracias a un despliegue cultural que no tiene desperdicio. Resulta fascinante observar cómo, casi dos siglos después de su partida, la figura de Francisco de Goya y Lucientes sigue espoleando la curiosidad de académicos y del público general, demostrando que su pincel todavía tiene mucha guerra que dar en el panorama artístico actual.

En estos días se respira un ambiente de expectación por todo lo alto, ya que las administraciones han decidido poner toda la carne en el asador para reivindicar la vigencia del genio de Fuendetodos. A través de una serie de iniciativas que mezclan la tecnología digital, la reorganización de pinacotecas y la investigación literaria, se está trazando un camino que culminará con el bicentenario de su fallecimiento en el año 2028, una cita que promete situar a España como el epicentro mundial del arte.

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La visión contemporánea y el silencio de los espacios

Obra inspirada en Goya

Una de las propuestas más rompedoras ha aterrizado recientemente en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza. Se trata de una intervención de José Manuel Ballester que, bajo el título de ‘Espacios ocultos’, propone un ejercicio casi detectivesco al eliminar digitalmente a los personajes de los cuadros más famosos del aragonés. Al dejar los escenarios vacíos, el espectador se topa con una atmósfera cargada de tensión y memoria que normalmente pasa desapercibida por el peso de la narrativa humana.

Esta forma de mirar no es moco de pavo, ya que permite apreciar detalles de los fondos y los paisajes que el propio Goya mimaba con una técnica adelantada a su tiempo. Según los expertos, al despojar de acción a obras como ‘El 3 de mayo’, lo que queda es un silencio sepulcral que enfatiza el drama de una manera muy diferente a la tradicional. Es, en definitiva, una invitación a redescubrir el patrimonio visual desde una sensibilidad que conecta de lleno con nuestra época actual.

El proyecto no se limita a las pinturas más tétricas, sino que también se adentra en el colorido de los cartones para tapices y la crudeza de los grabados. Al trabajar sobre las series de ‘Los Desastres de la Guerra’, Ballester consigue que el dolor no se vea en los rostros, sino en el entorno que queda tras la violencia. Esta muestra estará disponible para el disfrute de todos hasta el próximo 12 de octubre en la capital aragonesa, siendo una de las paradas obligatorias para entender este nuevo enfoque sobre el maestro.

La reordenación del Prado y el valor de los cartones

Pintura de Francisco de Goya

Por su parte, el Museo del Prado no se ha quedado atrás y ha decidido darle una vuelta de tuerca a la presentación de sus fondos. Las salas que albergan los cartones para tapices han sido reorganizadas para que podamos seguir, casi sin pestañear, la evolución del artista durante sus dos décadas de servicio a la corte. Es una oportunidad de oro para contemplar cómo ese joven que llegó a Madrid fue puliendo su estilo propio hasta convertirse en el referente que todos conocemos hoy.

En estas salas, la pinatoteca madrileña ha reunido la gran mayoría de las piezas que decoraron los palacios reales de El Escorial y El Pardo. Ver estas obras de forma continuada nos permite darnos cuenta de que Goya no solo pintaba escenas costumbristas para pasar el rato, sino que ya entonces introducía una ironía sutil y un manejo de la luz que se las traía. Además, se han incluido radiografías y reproducciones de estampas que ayudan a entender el curro que había detrás de cada lienzo antes de convertirse en tapiz.

El recorrido se complementa con un paseo por el arte del siglo XVIII, donde además de pintura se pueden ver muebles y objetos que recrean el ambiente palaciego de la época. Resulta muy ilustrativo ver las obras en su contexto, entendiendo que la personalidad creativa del pintor se fue forjando entre las exigencias de los reyes y su propio afán de experimentación. No cabe duda de que esta nueva disposición ayuda a que el visitante no se pierda ni un detalle de este periodo tan vibrante.

Letras que rescatan mitos y misterios históricos

Detalle de obra de Goya

La literatura también ha querido aportar su granito de arena a este fenómeno. Autores como Sergio del Molino han puesto el foco en personajes que habían quedado a la sombra del mito, como es el caso de Rosario Weiss. En su reciente obra, se explora la vida de esta artista que fue discípula y confidente de Goya durante sus últimos años en el exilio francés. Es de agradecer que se rescaten estas historias, pues Rosario no solo fue una gran pintora, sino que representó el lado más humano y familiar del genio en Burdeos.

Otro tema que sigue levantando pasiones es el enigma que rodea a sus restos mortales. La investigación literaria de Miguel Barrero se adentra en el macabro y fascinante misterio de la desaparición del cráneo del artista, un suceso que parece sacado de una novela de suspense pero que ocurrió de verdad. A través de la figura del cónsul Joaquín Pereyra, se reconstruyen las gestiones para repatriar el cuerpo a España a finales del siglo XIX, topándose con una tumba donde faltaba una pieza fundamental.

Estos libros consiguen que miremos al personaje más allá de los libros de texto, mostrándonos a un hombre que sufría por su salud, que se preocupaba por los suyos y que, a pesar de su sordera, nunca dejó de estar conectado con el mundo. La imagen del artista atormentado y huraño se matiza ahora con relatos que nos hablan de su intimidad y de cómo su legado fue recogido por herederos intelectuales que la historia oficial, a veces por descuido o por prejuicios de género, decidió dejar de lado.

Finalmente, la puesta en marcha de la Comisión Nacional para el Bicentenario en la Cartuja de Aula Dei marca el inicio de una cuenta atrás llena de proyectos ilusionantes. Con la mira puesta en 2028, se planean exposiciones inmersivas y la cesión de obras del Prado a distintos puntos de la geografía española para que la aragonesidad de Goya y su influencia universal lleguen a todos los rincones. Es evidente que nos esperan unos años de intensa actividad cultural donde el legado de este visionario volverá a brillar con una fuerza renovada en toda Europa.


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