La novela El último caso de Unamuno, de Luis García Jambrina, se ha convertido en uno de los títulos más comentados del panorama literario reciente en España. No solo por su trama de intriga, sino porque propone una mirada distinta y arriesgada a los últimos días de Miguel de Unamuno en la Salamanca de 1936, en pleno arranque de la Guerra Civil.
Lejos de ser únicamente una historia de detectives, el libro se presenta como una novela histórica y filosófica que explora la figura del pensador bilbaíno, su ocaso vital y los dilemas éticos a los que se enfrentó en uno de los periodos más sombríos de la historia de España. Todo ello con una ambientación muy cuidada de la ciudad de Salamanca y un contexto político marcado por la violencia.
Una obra que mezcla crimen, historia y reflexión humanista

El último caso de Unamuno ha sido descrita como mucho más que una novela policiaca. Publicada por Alfaguara, dentro de su sello negro, la obra entrelaza una investigación criminal con una reconstrucción histórica minuciosa de la Salamanca de 1936, cuando la ciudad vivía de lleno la polarización política y el inicio del conflicto bélico.
García Jambrina, doctor en Filología Hispánica y profesor en la Universidad de Salamanca, aprovecha su conocimiento del periodo y del autor para levantar un relato que indaga tanto en la intriga como en la intimidad intelectual de Miguel de Unamuno. El resultado es un libro donde el suspense convive con una reflexión humanista sobre la conciencia, la responsabilidad moral y el papel del intelectual en tiempos de crisis.
La novela recupera a Unamuno no solo como personaje histórico, sino como protagonista de una investigación criminal que se desarrolla en un entorno cargado de tensión. El autor revisa el contexto político y social, incorporando elementos de la violencia de la época y conectando el caso del rector con otras muertes vinculadas al entorno franquista.
En esta línea, García Jambrina enlaza el final de Unamuno con fallecimientos como los de los generales Sanjurjo y Mola, así como el del jefe de las Fuerzas de Canarias que no se había sumado al alzamiento. De este modo, la novela plantea una lectura en clave de trama de poder, conspiración y represión política más amplia que la del simple relato biográfico.
La tesis de la muerte no natural de Unamuno
Uno de los aspectos que más interés está despertando es la hipótesis central de la obra: la posible muerte no natural de Miguel de Unamuno. En entrevistas recientes, el propio García Jambrina se muestra rotundo cuando le preguntan si cree que se trató de un asesinato. Su respuesta ha sido clara: “Totalmente, absolutamente”, subrayando que su tesis se apoya en décadas de indagación y recopilación de indicios.
El escritor lleva casi cuarenta años investigando el entorno y las circunstancias del fallecimiento del rector salmantino. El germen del proyecto se remonta a 1987, durante su etapa como becario en la Casa-Museo Unamuno, donde comenzó a reunir testimonios, documentos y versiones orales que, con el tiempo, han alimentado la trama de la novela.
Entre los elementos más llamativos que recoge se encuentra el relato de una fuente cercana a una mujer que trabajó en la casa del parque de San Francisco, vinculada al entorno donde murió Unamuno. Según ese testimonio, al amortajar el cadáver se habrían observado “gotas de sangre en el cuello de la camisa”, un detalle que, de ser cierto, cuestionaría de lleno la versión de una muerte puramente natural.
García Jambrina reconoce que es complicado verificar de forma concluyente un testimonio de este tipo tras tanto tiempo, pero insiste en que se trata de un dato difícil de inventar sin más. Además, pone el foco en la figura de Bartolomé Aragón, la última persona que vio con vida a Unamuno, de quien sostiene que “no da el perfil” de alguien capaz de cometer un crimen de ese calibre, lo que abre la puerta a otras posibles interpretaciones sobre qué ocurrió realmente aquella tarde.
La novela, sin convertir la investigación en un ensayo académico, utiliza estos materiales para articular un relato de ficción apoyado en hechos, sospechas y vacíos documentales, invitando al lector a reconsiderar un episodio que durante décadas se ha dado casi por cerrado.
Memoria histórica y debate sobre una posible exhumación
El libro también se adentra, de forma inevitable, en el terreno de la memoria histórica y en el debate sobre cómo debe abordarse el pasado traumático. En relación con una hipotética exhumación de los restos de Unamuno para tratar de esclarecer científicamente las causas de su muerte, García Jambrina mantiene una postura matizada.
Por un lado, defiende que, desde el punto de vista legal y moral, son los descendientes del escritor quienes “tienen la primera y la última palabra” sobre cualquier intervención de este tipo. Por otro, apunta que, si la familia lo permitiese, la llamada “verdad histórica” debería prevalecer como objetivo, por encima de otras consideraciones, siempre que el proceso se mantenga dentro del respeto y el rigor.
El autor establece un paralelismo con el caso de Pablo Neruda, en el que también se han cruzado sospechas de asesinato, investigaciones científicas y debates públicos sobre la forma de gestionar los restos y el legado de una figura literaria de referencia. Esa comparación sirve para situar la discusión en un contexto más amplio, que trasciende el caso particular de Unamuno.
En este sentido, la novela funciona como catalizador de preguntas incómodas en torno al franquismo, la represión y la forma en que se ha contado —o silenciado— cierta parte de la historia española. Sin presentar respuestas cerradas, la obra invita a reflexionar sobre el uso político de la memoria y sobre la necesidad de revisar episodios que, quizá, no están tan claros como se creyó durante décadas.
Presentación en la librería Letras Corsarias de Salamanca
La Librería Letras Corsarias, en Salamanca, acogerá uno de los actos centrales de difusión de El último caso de Unamuno. La cita está programada para el jueves 19 de febrero de 2026, a las 19:30 horas, en un encuentro que se plantea como una oportunidad para desmenuzar la trama y el trasfondo histórico y filosófico del libro.
En esta presentación, Luis García Jambrina estará acompañado por Paqui Noguerol, que dialogará con él sobre el proceso de creación de la novela, las fuentes utilizadas y la forma en que ha ido madurando su hipótesis sobre la muerte del autor bilbaíno. Se espera que buena parte de la conversación gire en torno a los últimos días de Unamuno y al contexto de violencia política de 1936.
El acto en Letras Corsarias se presenta con entrada libre hasta completar aforo, lo que previsiblemente atraerá tanto a lectores habituales de novela negra como a personas interesadas en la historia reciente de España y en la figura de Unamuno. La librería refuerza así su papel como espacio de encuentro y debate en la vida cultural salmantina.
Más allá de la presentación, esta obra se suma a otras iniciativas que mantienen viva la memoria literaria de la ciudad, muy ligada a la universidad y a figuras intelectuales de primer orden. En este contexto, la aparición de una novela que revisita el pasado local desde una clave de intriga y reflexión ética encaja especialmente bien con la sensibilidad cultural de Salamanca.
Zamora como otro foco de encuentro: presentación en la Librería Ler
La repercusión de El último caso de Unamuno no se limita a Salamanca. La Librería Ler Zamora se convertirá también en escenario destacado con un acto de presentación el viernes 20 de febrero, a las 20:00 horas. La cita, en la Calle de Riego, 34, pretende situar a Zamora como uno de los puntos de referencia literaria en la región.
En este encuentro, Luis García Jambrina estará acompañado por el músico, docente y poeta zamorano Gustavo Tobal, autor de la obra Donde ululan los búhos. Juntos mantendrán una conversación que pretende ir más allá del simple comentario de la trama, para profundizar en el vínculo entre la realidad histórica y la ficción literaria.
Durante el diálogo se abordarán cuestiones como la vigencia del pensamiento de Unamuno en la sociedad actual, la función del intelectual cuando el clima político se crispa y el equilibrio entre fidelidad a los hechos y libertad creativa a la hora de novelar episodios históricos.
La presentación en Ler Zamora, también de acceso libre hasta completar el aforo, refuerza la imagen de la ciudad como un espacio donde la creación literaria y el pensamiento crítico encuentran un lugar para expresarse. En este ambiente, la obra de García Jambrina se percibe como una invitación a mirar de frente el pasado y a debatirlo en voz alta.
La trayectoria de Luis García Jambrina y la mirada sobre Unamuno
El impacto de El último caso de Unamuno se entiende mejor si se tiene en cuenta la trayectoria previa de Luis García Jambrina. Doctor en Filología Hispánica y profesor en la Universidad de Salamanca, el autor se ha consolidado como una de las voces más sólidas de la novela histórica y del thriller con fondo humanista en España.
Su serie de Los manuscritos le situó en el mapa de la narrativa contemporánea gracias a su capacidad para combinar misterio, documentación rigurosa y personajes complejos. Con su nueva novela, el escritor da un paso más y se adentra en un territorio especialmente sensible: el de la muerte de uno de los grandes nombres de la historia intelectual española.
La figura de Miguel de Unamuno aparece aquí desde una perspectiva doble. Por un lado, como icono cultural y rector de la Universidad de Salamanca, protagonista de algunos de los episodios más conocidos del periodo previo a la Guerra Civil. Por otro, como un ser humano en pleno ocaso vital, enfrentado a dilemas éticos y atrapado entre las presiones de distintos bandos.
Ese enfoque permite que la novela funcione tanto como thriller histórico como ejercicio de reflexión filosófica. La obra no solo interroga qué ocurrió exactamente el día de su muerte, sino también qué significa mantener la coherencia intelectual en un momento en que la violencia y el dogmatismo marcan la agenda pública.
El último caso de Unamuno se perfila así como una propuesta literaria que, además de ofrecer una trama de intriga ambientada en la Salamanca de 1936, abre una vía de reflexión sobre la memoria histórica, la responsabilidad del intelectual y las zonas oscuras de la Guerra Civil. Las presentaciones en Salamanca y Zamora, con el propio Luis García Jambrina dialogando con figuras del ámbito cultural, consolidan a la novela como una de las apuestas más sugerentes para quienes buscan historias que mezclen rigor histórico, pulso narrativo y preguntas incómodas sobre el pasado reciente de España.
