El Teatro Pavón se convierte en Bien de Interés Patrimonial de Madrid

  • El Teatro Pavón ya es Bien de Interés Patrimonial de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Monumento.
  • La declaración protege su arquitectura pionera de Anasagasti, sus fachadas singulares y su historia como cine y teatro.
  • El edificio sobrevivió a la Guerra Civil, la censura y un largo cierre, hasta renacer en el siglo XXI con la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Kamikaze.
  • También quedan blindados el antiguo proyector de cine, el mueble de las entradas y el entorno urbano de las calles Embajadores y Dos Hermanas.

Teatro Pavón en Madrid

El Teatro Pavón ya es Bien de Interés Patrimonial de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Monumento. Un expediente que no solo valida un edificio con más de un siglo de vida, sino que reconoce su papel clave en la cultura popular del barrio de Lavapiés y de toda la capital. La protección aparece publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) y llega después de un procedimiento iniciado por el Gobierno regional en 2025.

El inmueble de la calle Embajadores, número 9, ha sido evaluado con detalle y el veredicto es claro: presenta un interés histórico, arquitectónico y tipológico notable. Pero además se destaca su valor inmaterial, porque durante décadas fue uno de los grandes escenarios de la cultura popular madrileña del siglo XX. La historia ha dejado aquí capítulos que van de la zarzuela a la Guerra Civil y de la censura al renacimiento.

Un hito arquitectónico en pleno Lavapiés

Diseñado por Teodoro de Anasagasti, el edificio abrió en 1925 con la representación de ‘El asombro de Damasco’. No era un teatro al uso. El hormigón armado, la sala trapezoidal y la torre con reloj llamaban la atención en una ciudad de coliseos más clásicos. También la fachada de inspiración art déco, concebida para servir de soporte publicitario, suponía toda una novedad para la España de la época.

La arquitectura no fue lo único que hizo del Pavón un sitio único. Por sus tablas pasaron desde Manolo Caracol hasta Juanito Valderrama y Angelillo, y en 1931 se produjo uno de los estrenos más famosos del teatro musical español, el de ‘Las Leandras’ con Celia Gámez. El personaje del Pichi se volvió un símbolo del Madrid castizo, aunque también hubo páginas amargas: la agresión y secuestro de Miguel de Molina en los camerinos del local terminó su carrera en España.

Teatro Pavón

Durante la Guerra Civil, la CNT controló el teatro y lo dedicó a una propuesta de zarzuela ligada a la cultura obrera. La época de la posguerra la trajo otra transformación: en los años cincuenta pasó a funcionar como cine. Se hicieron reformas profundas y en el interior se cambiaron buena parte de los espacios. Después llegaría otro intento de recuperación en 1978, pero la reapertura no acompañó y el teatro se cerró en 1985, sumido en un abandono que parecía definitivo.

En los años de la que sí sirvió para algo: el edificio fue utilizdo como plató de cine, ya que Pilar Miró rodó en él escenas de ‘Beltenebros’ en 1991. Habría que esperar hasta el año 2001 para que volviera a respirar arte escénico. De hecho, el Teatro Pavón se convirtió en sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y más tarde acogió a la compañía Kamikaze, galardonada con el Premio Nacional de Teatro en 2017.

La restauración que se llevó a cabo a lo largo del siglo XXI no fue un mero maquillaje. Se modernizaron instalaciones y camerinos, se amplió el escenario y se ajustaron los espacios para hacerlos más cómodos. También se recuperaron los elementos ornamentales: esgrafiados, pinturas al fresco y la característica torre del reloj, que vuelve a presidir la esquina con el skyline de Cascorro.

Con esos refuerzos, la sala volvió a contar con su aforo de 693 localidades y una posición envidiable dentro de la arquitectura madrileña. La declaración como Bien de Interés Patrimonial protege también algunos objetos de la vieja vida del teatro: un proyector cinematográfico y un mueble de madera que se usaba para las entradas. Las dos piezas tienen valor de testimonio del paso del local por el cine y la taquilla de toda la vida.

El ámbito de protección no termina en la puerta. El gobierno de Madrid ha delimitado un entorno que incluye parte de las calles Embajadores y Dos Hermanas, para que el próximo futuro urbanístico no interfiera con la visión del monumento. Aunque el expediente considera que la edificación está en buen estado, también recomienda atender puntos concretos: las humedades, la suciedad de las fachadas y algunas piezas de madera que piden una revisión.

La protección llega en un momento de plena efervescencia para el Pavón, que ha sabido conmover, enfadado y ha traído a todas las generaciones. Con esta declaración, Madrid refuerza un patrimonio donde el pasado se junta con la vida nueva. No es un simple sello, sino una garantía para que el teatro siga siendo ese escenario que ha cruzado el teatro más castizo y la cultura más rabiosa de la capital.


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