
El Molino Sidrón, un histórico edificio situado en la Era del Moro de León, junto a la muralla, encara la recta final de su rehabilitación. Tras más de dos siglos ligado al agua y al cereal, este inmueble se prepara para cambiar la harina por los libros y la literatura. El alcalde de León, José Antonio Diez, ha visitado las obras y ha confirmado que la intervención concluirá a finales de año, con la intención de que el espacio pueda comenzar a utilizarse antes de que termine 2026.
La actuación, que supera el millón de euros y está financiada en un 75% con fondos europeos Next Generation, permitirá recuperar el único vestigio de la industria harinera del siglo XIX que conserva la ciudad. El edificio, protegido por su valor patrimonial, se convertirá en un espacio cultural dedicado a la literatura leonesa, aunque no albergará archivos ni bibliotecas completas.
Un edificio con más de dos siglos de historia

El Molino Sidrón tiene su origen documentado al menos en 1801, cuando aparecía en un plano topográfico como un pequeño molino harinero. Con el paso de las décadas, la instalación evolucionó hasta convertirse en una fábrica de harinas, siendo el último ingenio hidráulico tradicional dentro del casco urbano. Durante años quedó oculto entre construcciones posteriores, llegando a utilizarse como garaje, hasta que las obras de urbanización de la Era del Moro lo liberaron y devolvieron su presencia al paisaje urbano.
El edificio, de reducidas dimensiones, cuenta con tres plantas y una bajocubierta que nunca había tenido uso y que ahora ampliará el espacio disponible. La rehabilitación, ejecutada por la empresa Decolesa según el proyecto del estudio Rodríguez Valbuena, ha respetado las fábricas de tapial y barro, así como los elementos que aportan valor histórico al inmueble.
Una inversión millonaria con protección patrimonial
La intervención ha supuesto una inversión de alrededor de 1,1 millones de euros, financiada en un 75% con fondos europeos Next Generation. El edificio está afectado por una triple protección patrimonial: forma parte del Conjunto Histórico de la Ciudad Antigua y se encuentra en los entornos protegidos de la muralla romana y del Castillo. Esta condición ha obligado a extremar el cuidado en la restauración, conservando las características constructivas originales.
El alcalde ha destacado la singularidad de este inmueble, considerado el único vestigio de la actividad industrial de la época en León, con sus fábricas de barro y tapial. La recuperación se enmarca en una ambiciosa operación urbanística que ha incluido la peatonalización de calles como Carreras y Los Cubos, la reurbanización del entorno del Espolón y la puesta en valor de la Era del Moro.
Un futuro cultural dedicado a las letras leonesas

El Molino Sidrón tendrá un uso eminentemente cultural y turístico, con la literatura y los escritores vinculados a León como protagonistas. El Ayuntamiento prevé que se convierta en un centro de referencia para las letras leonesas, con una programación integrada en la agenda municipal. Sin embargo, el alcalde ha precisado que el edificio no está concebido como un gran archivo o biblioteca para custodiar legados completos de autores o artistas.
Diez ha explicado que el tamaño del inmueble limita la posibilidad de recibir donaciones de colecciones completas, y ha señalado que existen alternativas como la creación de fundaciones para garantizar la conservación del patrimonio de los creadores. La intención es que el espacio acoja actividades culturales y sirva de escaparate para la literatura local, sumando un nuevo atractivo al recorrido patrimonial de la zona.
Últimos pasos y puesta en marcha
Las obras de rehabilitación están en su recta final y se espera que concluyan a finales de año. Una vez finalizados los trabajos, será necesario habilitar una partida presupuestaria para el mobiliario y el equipamiento, así como concretar los contenidos y actividades que ocuparán las tres plantas. El Ayuntamiento confía en que el inmueble pueda comenzar a tener algún uso antes de que termine 2026.
La recuperación del Molino Sidrón supone un paso más en la transformación del entorno norte del casco histórico, que ha pasado de ser una zona degradada a un espacio abierto y peatonal. El edificio, situado entre la ciudad contemporánea y la muralla, se convertirá en un punto de encuentro entre dos épocas, cerrando así un círculo de más de dos siglos de historia.
Así, el último molino tradicional de la ciudad cambiará la harina por cultura y palabras, convirtiéndose en un nuevo referente cultural para leoneses y visitantes.