Juan Pablo Escobar, también conocido como Juan Sebastián Marroquín, ha presentado en Barcelona una novela gráfica en la que reconstruye su niñez en medio de la clandestinidad y la violencia. Su objetivo declarado es contar en primera persona cómo se vive siendo hijo del capo de Medellín sin convertir esa historia en una epopeya criminal.
La obra, publicada por Norma Editorial, llega al mercado español con la mirada puesta en lectores jóvenes y adultos. El autor remarca que su intención es concienciar y desactivar el imán del mito que todavía ejerce su padre en parte de la cultura popular.
Un cómic para mirar a la infancia sin filtros
El libro centra el foco en los años de infancia: casas seguras, traslados constantes y cuidadores armados que también hacían de niñeros. En cada capítulo se subraya la ansiedad de crecer en permanente amenaza, con la rutina de la violencia colándose en lo cotidiano.
La figura de Pablo Escobar apenas irrumpe en el relato: aparece en la cubierta y de forma acotada al final, porque el autor quería que el protagonismo fuera suyo. Según explica, la historia se cuenta desde la mirada del hijo, no como una biografía del capo.
Para facilitar la lectura, el equipo creativo redujo el número de personajes reales, manteniendo la fidelidad a los hechos. El propio autor revela que uno de aquellos cuidadores sigue vivo y leyó el libro, algo que vivió con una mezcla de pudor y alivio.
Escobar relata que tuvo que aprender el lenguaje del medio: cada escena con su guion, su ritmo y su silencios. La idea tomó forma durante la pandemia y se escribió con un propósito claro: respetar a las víctimas y evitar cualquier apología del narcotráfico.
Presentación en Barcelona y equipo creativo
El lanzamiento se celebró en la sede de Norma Editorial en Barcelona, acompañado por el guionista Pablo Martín Farina y el dibujante Alberto Madrigal. Juntos han construido un testimonio gráfico que, de forma deliberada, huye del espectáculo y pone el foco en lo humano.
No es la primera vez que el autor aborda su pasado familiar: ya lo había hecho en documentales y en libros de no ficción, a veces firmados como Juan Sebastián Marroquín. Aquí, sin embargo, elige el cómic por su vínculo con la niñez y porque le permite acercarse a nuevas audiencias.
Contradicciones de una infancia marcada por el narco
El relato insiste en las paradojas: un padre ausente en el día a día pero presente por cartas y mensajes, y una educación en pequeños gestos de cortesía mientras afuera tronaba la guerra. En palabras del autor, convivían el papá y el mafioso en un mismo personaje.
Los «cuidadores» eran hombres de confianza del cartel, los mismos que lo llevaban al colegio y, al mismo tiempo, participaban en acciones violentas. Con algunos, admite, se forjaron vínculos de lealtad y afecto por pura supervivencia compartida.
También aflora la ambivalencia de crecer entre lujos y miedo: el dinero del narco, dice, fue más una carga que una fortuna. «No me hizo feliz», resume, porque la riqueza manchada deja cicatrices que tardan en cerrarse.
Mensaje a la juventud y debate sobre políticas de drogas
Escobar reivindica que su trabajo busca desmontar la épica criminal que muchos consumen en pantallas. Asegura que mientras algunas ficciones idealizan, él procura poner contexto, consecuencias y responsabilidad, especialmente ante los jóvenes que ven en su padre un modelo de éxito.
En los últimos años se ha reunido con más de 150 familias afectadas por la violencia del cartel, un gesto que enmarca en su compromiso personal con la memoria y la reparación. Para él, el perdón es una herramienta para cambiar el presente y no repetir el pasado.
Sobre la política antidroga, defiende un enfoque de salud pública y cuestiona el prohibicionismo y las fumigaciones, a su juicio ineficaces. Considera imprescindible revisar las políticas públicas y salir del reflejo militar ante un problema complejo.
Incluso lanza una provocación para evidenciar las contradicciones del sistema: si su cómic fuese vetado, las ventas subirían. Con esa ironía busca subrayar cómo la censura alimenta el morbo que pretende combatir.
Publicación y disponibilidad en España y Europa
Editada por Norma Editorial, la novela gráfica está ya en librerías españolas y se perfila para llegar a otros mercados europeos. El formato, pensado para un público amplio, combina un guion sobrio con un estilo visual que apuesta por la cercanía y la memoria personal antes que por el impacto gratuito.
La obra se presenta como una lectura útil en aulas y espacios de mediación cultural, donde puede abrir debates sobre violencia, responsabilidad y consumo de narrativas criminales. En ese sentido, el autor insiste en que su prioridad es la educación y la prevención frente al espejismo del narco.
Como testimonio, el libro ofrece una mirada íntima a un pasado que marcó a Colombia y resuena todavía en España y Europa a través de series, películas y libros. Aquí, sin embargo, el foco se desplaza: no hay glorificación, sino un ajuste de cuentas con la propia historia para que no se repita.