La Villa del Caballero se prepara para una cita que ya es tradición en el calendario estival de Castilla y León. Este año, el certamen Olmedo Clásico sopla las velas de su vigésimo aniversario, consolidado como un espacio fundamental para el reencuentro con nuestros grandes autores. Del 17 al 26 de julio, el municipio vallisoletano volverá a bullir con una propuesta que mezcla la exquisitez de los textos clásicos con puestas en escena que conectan directamente con el espectador de hoy en día.
No se trata solo de ver teatro, sino de vivir una experiencia que inunda las calles y plazas de Olmedo. Con una trayectoria que ya suma miles de asistentes, esta edición promete no quedarse atrás y superar las expectativas de quienes buscan calidad y rigor artístico. Para ir abriendo boca, se han programado trece funciones que recorren los laberintos del deseo, la comedia de enredo y la tragedia más profunda, demostrando que los clásicos tienen mucho que decirnos sobre nuestras propias inquietudes actuales.
Lope de Vega como eje central de la programación

Como no podía ser de otra forma en este rincón de Valladolid, el Fénix de los Ingenios será el invitado de honor en una efeméride tan especial. La apertura del festival correrá a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que pondrá sobre las tablas ‘El caballero de Olmedo’, bajo la dirección de Laila Ripoll. Es una obra que encaja como un guante en el entorno y que simboliza el espíritu de un certamen que ha sabido poner en valor el patrimonio literario español durante dos décadas.
Pero el protagonismo de Lope no se queda ahí. Los asistentes podrán disfrutar también de otros títulos emblemáticos como ‘La dama boba’ y ‘La vengadora de las mujeres’. Estas piezas permiten apreciar la versatilidad de un autor que dominaba tanto la risa como el llanto, y que en esta ocasión llegan de la mano de compañías de la talla de Octubre Producciones o el Teatro del Temple. Es una oportunidad de oro para ver cómo el talento de los actores actuales da vida a versos que se escribieron hace siglos pero que conservan toda su frescura.
Nombres propios y compañías de renombre en la Corrala
El cartel de este año es, sencillamente, impresionante. Por las tablas de la Corrala del Palacio del Caballero y el Centro de Artes Escénicas San Pedro desfilarán figuras muy queridas por el gran público. Rafael Álvarez, más conocido como ‘El Brujo’, traerá su particular forma de narrar con ‘Volar con los pies en el suelo’, mientras que Pepe Viyuela se meterá en la piel de los personajes de Shakespeare en ‘Timón de Atenas’. La variedad está servida, y lo cierto es que hay opciones para todos los gustos, desde el humor más ácido hasta la reflexión existencial.
Además de los grandes dramaturgos patrios como Calderón de la Barca, con su ‘Casa con dos puertas mala es de guardar’, o Francisco de Rojas Zorrilla, el festival también mira hacia Europa. Molière y Shakespeare completan un abanico internacional que demuestra que los grandes conflictos humanos no entienden de fronteras. Cabe destacar la clausura del evento, que vendrá de la mano de Els Joglars y su visión de ‘El retablo de las maravillas’ de Cervantes, una sátira que promete no dejar a nadie indiferente por su mordacidad y vigencia.
Más allá de las tablas: formación y reflexión

Olmedo Clásico no se limita a las representaciones nocturnas. Uno de sus pilares es la parte académica, que este año se presenta bajo el lema ’20 años de clásicos’. Estas jornadas, que se celebrarán del 20 al 22 de julio, buscan profundizar en las claves del teatro del Siglo de Oro y debatir sobre su futuro en la era digital. Es el lugar perfecto para que expertos, directores y aficionados intercambien impresiones sobre cómo mantener vivo el legado de nuestros mejores escritores sin caer en la nostalgia vacía.
Para los que quieran mancharse las manos y aprender el oficio desde dentro, el Curso de análisis e interpretación actoral ‘Fernando Urdiales’ llega también a su vigésima convocatoria. Entre el 23 y el 25 de julio, los participantes trabajarán aspectos como la dicción del verso, la danza y la dramaturgia, culminando con una muestra práctica. Es una forma de asegurar que las nuevas generaciones de intérpretes dominen las herramientas necesarias para enfrentarse a textos de gran complejidad técnica y emocional.
Un aniversario con trasfondo histórico y música
La música también tendrá su hueco en esta celebración. Ángel Corpa, fundador de Jarcha, ofrecerá un recital que vincula la libertad con los clásicos, incluyendo un tema compuesto específicamente para homenajear estos veinte años de trayectoria. Por otro lado, la investigación filológica tiene su espacio con el reconocimiento a Andrés de Claramonte. Se aprovechará el centenario de su muerte para reivindicar su figura como autor de piezas que marcaron el origen de mitos tan potentes como el de Don Juan, a menudo atribuidos a otros dramaturgos.
Para redondear la experiencia, el festival ha organizado una exposición fotográfica a cargo de Pío Baruque Fotógrafos. En ella se recogen los instantes más mágicos que se han vivido en la villa desde que arrancó esta aventura allá por el año 2006. Es una bonita forma de ver cómo ha evolucionado el certamen y de recordar a todos los que han pasado por allí. Con un presupuesto que ronda los 300.000 euros, el apoyo institucional ha sido una pieza clave para que este proyecto siga viento en popa y con ganas de cumplir otras dos décadas.

El impacto del festival en Olmedo es innegable, llegando a duplicar la población de la localidad durante la última semana de julio. Es un motor cultural y económico que demuestra que apostar por la excelencia y el conocimiento siempre merece la pena. Los directores del evento, Germán Vega y Benjamín Sevilla, han subrayado que el objetivo principal sigue siendo educar y divertir a la vez, ofreciendo al público un espejo donde mirarse a través de los ojos de los grandes genios del pasado.

La apuesta por la descentralización de la cultura es otro de los puntos fuertes de esta cita, acercando producciones de primer nivel nacional a un entorno rural privilegiado. Al final, lo que queda es el poso de unos textos que, pese al tiempo transcurrido, siguen hablando de la condición humana, de la envidia, del amor y de la justicia. Olmedo se convierte así en un laboratorio de emociones donde los espectadores pueden ver reflejadas las consecuencias de sus actos sin tener que sufrirlas en carne propia, aprendiendo del arte de las tablas.

Esta vigésima edición se presenta como un festín para los sentidos que combina de manera magistral el rigor histórico con la frescura escénica necesaria para cautivar a las audiencias contemporáneas. Con un programa que abarca desde los grandes dramas de Lope de Vega hasta la sátira cervantina de Els Joglars, pasando por la formación especializada y el debate académico, Olmedo vuelve a postularse como la capital del teatro clásico. Se trata de una oportunidad inigualable para disfrutar del talento actoral en un marco histórico incomparable, reafirmando que el patrimonio dramático español sigue siendo un motor cultural de primer orden capaz de emocionar y hacer reflexionar a partes iguales.


