El Festival Internacional de Poesía de Granada alza de nuevo el telón con una XXII edición que pone el foco en la figura de Federico García Lorca y en la capacidad de la palabra para dialogar con otras artes. A lo largo de varios días, Granada y su entorno se convierten en un gran escenario literario donde se cruzan poetas, músicos, cineastas y lectores de todas las edades, en una celebración colectiva.
Con un programa pensado para públicos muy diversos, el festival propone un recorrido que va de los recitales clásicos a los formatos híbridos, en los que la poesía se mezcla con la música urbana, el flamenco o el cine. La cita, que reivindica su condición de encuentro literario de referencia en el sur de Europa, se presenta también como un espacio de resistencia cultural en un contexto internacional convulso.
Una inauguración lorquiana en la Huerta de San Vicente

El arranque oficial se celebra en la Huerta de San Vicente, la antigua casa de veraneo de García Lorca en Granada capital, convertida en el símbolo perfecto para un inicio marcado por el homenaje al poeta. El patio de la vivienda se transforma en un espacio al aire libre donde se combinan recital, conversación y música en honor al autor de «Yerma».
La poeta Raquel Lanseros ejerce como maestra de ceremonias del recital inaugural, que reúne a algunas de las voces más reconocidas del panorama hispánico actual. Sobre el escenario se dan cita Olvido García-Valdés, referencia imprescindible de la poesía española contemporánea y Premio Nacional de Poesía, y el mexicano Jorge Valdés Díaz-Vélez, distinguido con el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes.
La jornada en la Huerta de San Vicente incluye, además, intervenciones de la escritora argentina Ana María Shua y de la actriz Macarena Gómez, que aportan miradas procedentes de la narrativa y del mundo audiovisual. Ambas participan en conversaciones con el público y con periodistas y responsables del festival, reforzando la idea de la poesía como género en constante diálogo con otras formas de creación.
El broche de la tarde corresponde a la cantaora Ángeles Toledano, una de las voces jóvenes del flamenco que está ganando visibilidad en los últimos años. Su actuación se plantea como un cierre poético-musical en el que adapta y versiona textos lorquianos, acompañada por el guitarrista Víctor Franco y tras una charla conjunta con el cantaor Juan Pinilla y la codirectora del festival, Remedios Sánchez.
La inauguración incluye también un tramo institucional en el que están presentes representantes de las principales administraciones que respaldan el encuentro: Ayuntamiento de Granada, Gobierno de España, Junta de Andalucía y Diputación de Granada, entre otras entidades públicas y privadas que sostienen el proyecto.
Un programa que mezcla poesía, música y cine

La XXII edición del FIP se presenta con un calendario que va del 4 al 9 de mayo, en el que se dan cita más de setenta autores procedentes de una docena de países. La organización ha diseñado una programación de carácter abierto, con actividades gratuitas y formatos diversos para atraer tanto a lectores habituales de poesía como a quienes se acercan por primera vez al género.
Entre las propuestas destacadas figura un diálogo entre Luis Alberto de Cuenca y el escritor argentino Alejandro G. Roemmers, enmarcado en la conmemoración del quinto centenario del encuentro en la Alhambra entre los renacentistas Juan Boscán y Andrea Navaggiero, episodio considerado clave en la introducción del soneto en la poesía española. Bajo el título de «Clásicos modernos», la conversación repasa la vigencia de las formas tradicionales en la poesía actual.
La relación entre versos y música se deja notar también en otras propuestas del festival. La rapera Santa Salut conduce un taller centrado en la música urbana y el discurso social, donde se analiza cómo el rap y otros géneros contemporáneos utilizan el poder de la palabra para abordar cuestiones políticas, identitarias y emocionales. Esta iniciativa, apoyada por la participación de la poeta Lena Carrilero, pretende acercar la creación literaria a públicos jóvenes desde códigos cercanos.
El festival reserva un espacio destacado a la infancia y la adolescencia con el FIP Infantil, que cuenta con la intervención del escritor de éxito Eloy Moreno. Tras una entrevista pública en la Facultad de Ciencias de la Educación, el autor se traslada a la Facultad de Filosofía y Letras para mantener un encuentro con estudiantes, dentro de una actividad coordinada por docentes y especialistas en didáctica de la literatura.
Buena parte de las actividades se reparten por espacios universitarios y culturales de la ciudad, como las facultades de Ciencias de la Educación y de Filosofía y Letras, que albergan presentaciones, mesas de diálogo y talleres durante la mañana. La tarde se reserva, en muchos casos, para los actos al aire libre y los grandes recitales.
Granada y su provincia como territorio poético
Una de las señas de identidad del festival es su despliegue por la provincia, con una programación paralela que lleva actividades a distintas localidades granadinas. El objetivo es extender el impacto cultural más allá del casco urbano de la capital y reforzar el vínculo entre poesía, territorio y comunidad.
En Guadix, por ejemplo, la escritora Mónica Rodríguez, Premio Nacional de Literatura Infantil, mantiene un encuentro con escolares para hablar de lectura, imaginación y proceso creativo. La cita se plantea como una oportunidad para acercar la literatura a niños y niñas de la zona desde el testimonio directo de una autora premiada.
En la subsede de La Zubia, el Centro Cultural Municipal Carlos Cano acoge una conversación con la poeta Alejandra Martínez de Miguel, moderada por Isabel Llamas. En esta sesión, la autora comparte su experiencia en torno a la creación poética contemporánea, la difusión de la poesía en redes sociales y la relación con nuevos públicos.
El Carmen de San Rafael de Huétor Tájar, convertido en subsede del festival, recibe a la poeta María Rosal, reconocida con el Premio Andalucía de la Crítica. Acompañada por el presentador José Cabrera Martos, la autora aborda temas como el papel de la poesía en la vida cotidiana, el trabajo con la memoria y la mirada feminista en la literatura actual.
Estas extensiones territoriales se enmarcan en el bloque «El FIP en la provincia», que engloba un total de catorce municipios con propuestas muy variadas. La intención, según la organización, es consolidar una red literaria provincial que facilite el acceso a actividades culturales de calidad y refuerce el tejido lector en toda el área de Granada.
Unidad institucional y resistencia cultural
El equipo directivo del festival, con Remedios Sánchez y Daniel Rodríguez Moya al frente, subraya la importancia del respaldo conjunto de las instituciones públicas para garantizar la continuidad y el crecimiento del FIP. Ambos destacan que el encuentro se sostiene sobre una «unidad institucional» concebida como motor de transformación cultural para Granada y su entorno.
Sánchez insiste en que esta edición refuerza la posición del festival como uno de los encuentros literarios más relevantes del sur de Europa, tanto por el número y la procedencia de los autores invitados como por la diversidad de formatos. La presencia de voces venidas de Europa y América Latina refuerza el carácter internacional de la cita y su vocación de tender puentes entre distintas tradiciones poéticas.
Por su parte, Rodríguez Moya remarca la dimensión simbólica del evento en el escenario actual, marcado por conflictos y tensiones geopolíticas. A su juicio, el festival funciona como un espacio de resistencia en el que la palabra se reivindica como puente frente al «ruido de las bombas» y otras formas de violencia. En ese sentido, el FIP se presenta no solo como un programa de actividades culturales, sino como una defensa de lo humano y de la capacidad de la literatura para generar empatía.
Este enfoque atraviesa buena parte de la programación, que no se limita a los recitales tradicionales, sino que abre espacio a debates sobre memoria, derechos humanos, diversidad y justicia social. La presencia de poetas y creadores de distintos contextos geográficos y generacionales favorece la aparición de miradas cruzadas sobre los grandes temas contemporáneos.
A lo largo de la semana, la ciudad de Granada se convierte en un punto de encuentro donde coinciden estudiantes, lectores habituales, especialistas en literatura, artistas de distintas disciplinas y visitantes atraídos por la figura de García Lorca. Con la Huerta de San Vicente, las facultades universitarias y los espacios culturales de la provincia como escenarios principales, el Festival Internacional de Poesía de Granada consolida una vez más su papel como cita clave para la poesía en España y como lugar en el que la palabra, la música y la imagen se dan la mano para seguir interrogando el presente.