El Auditori de Caló de s’Oli, en el municipio ibicenco de Sant Josep de sa Talaia, se convirtió este viernes en el punto de encuentro de jóvenes escritores con motivo de la entrega de premios de la quinta edición del Concurso Juvenil de Microrrelatos. El certamen, impulsado por la Biblioteca de Cala de Bou del Ayuntamiento de Sant Josep, sigue consolidándose como una de las citas literarias de referencia para adolescentes del municipio.
Desde su puesta en marcha en 2021, esta propuesta ha ido ganando peso y participación, hasta alcanzar en esta edición a 70 chicos y chicas de entre 12 y 18 años, que se suman a los 355 jóvenes que han competido en las cinco convocatorias celebradas. El concurso se plantea como una herramienta para acercar la creación literaria a la juventud, reforzar la relación con los centros educativos y mantener la biblioteca como un espacio vivo y cercano.
Un certamen centrado en la idea de transformación

En esta quinta edición, la organización propuso como hilo conductor el concepto de “transformación”. Los textos debían abordar algún tipo de cambio relevante, ya fuera a nivel emocional, social, físico o ligado a la identidad personal, siempre con un componente sorprendente o revelador que diera giro a la historia en pocas líneas.
Este enfoque ha servido para que los participantes exploren temas muy variados, desde procesos de maduración personal y crisis de la adolescencia hasta conflictos sociales, cambios en el entorno o situaciones fantásticas. La consigna ha permitido trabajar la capacidad de síntesis propia del microrrelato, pero sin renunciar a tramas intensas y personajes complejos pese a la brevedad del formato.
Según subraya el Ayuntamiento de Sant Josep, el objetivo principal pasa por desarrollar la creatividad y la destreza narrativa entre la juventud, a la vez que se refuerza el uso del catalán en contextos de ocio y creación cultural. La combinación de un tema amplio y una extensión muy limitada obliga a los autores a elegir con cuidado cada palabra y a trabajar un lenguaje preciso.
En paralelo, el concurso pretende mantener vivo el interés por la lectura y la escritura en una franja de edad en la que, con frecuencia, las pantallas y otros entretenimientos tienden a desplazar los hábitos lectores. La propuesta del microrrelato, breve y directa, se adapta bien a la manera en que consumen contenidos buena parte de los adolescentes.
El acto de entrega, abierto a familias, alumnado y profesorado, sirvió también como espacio de reconocimiento público al trabajo de los participantes, que pudieron escuchar sus nombres y títulos de sus obras en un auditorio lleno, en un ambiente distendido y cercano.
Apoyo de la Concejalía de Cultura y la biblioteca municipal
Durante la ceremonia, la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sant Josep, Maria José Ríos, puso en valor el recorrido del certamen y la implicación del alumnado. La responsable municipal destacó que con iniciativas como esta se busca impulsar la escritura creativa, pulir las habilidades narrativas y, al mismo tiempo, consolidar el uso del catalán entre las generaciones más jóvenes.
Ríos subrayó que resulta especialmente satisfactorio comprobar cómo, año tras año, las historias que presentan los participantes sorprenden por su imaginación y por la madurez de algunos enfoques, pese a tratarse de textos muy breves. Esa combinación de riesgo creativo y concisión se ha convertido ya en una de las señas de identidad del Concurso Juvenil de Microrrelatos.
La Biblioteca de Cala de Bou, que coordina la organización, ha remarcado la importancia de la colaboración estrecha con los centros educativos del municipio. Esta alianza permite que el concurso no se quede en un simple evento puntual, sino que forme parte de un trabajo continuado en las aulas y en el propio equipamiento bibliotecario.
Desde la organización se incide en que la biblioteca no es solo un lugar donde tomar libros prestados, sino también un espacio de encuentro cultural y de creación. El certamen, junto con otras actividades que se impulsan a lo largo del curso, ayuda a que los jóvenes vean el centro como un recurso propio y accesible para sus intereses.
Además de dar visibilidad a las obras ganadoras, la ceremonia de entrega de premios funciona como un momento para reconocer públicamente el esfuerzo de todo el alumnado participante, más allá de quién se lleve finalmente los galardones principales.
Implicación de los institutos y talleres de microrrelato
Uno de los aspectos más destacados de esta quinta edición es la participación activa del profesorado de los institutos IES Sant Agustí e IES Sa Serra, centros que han jugado un papel clave en la difusión del certamen entre el alumnado de Secundaria.
La Biblioteca de Cala de Bou ha querido remarcar de manera especial la implicación del equipo docente de ambos institutos, que ha colaborado tanto en la motivación previa como en el acompañamiento del proceso de escritura. Esa complicidad en el día a día de las aulas contribuye a que el concurso llegue al máximo de estudiantes posible.
Desde 2023, el certamen incorpora además un taller práctico de creación de microrrelatos específicamente dirigido a centros de Educación Secundaria. Estas sesiones, impartidas por personal de la propia biblioteca, ofrecen pautas sencillas y ejemplos concretos para ayudar a los jóvenes a estructurar sus historias en pocas líneas.
En estos talleres se trabajan aspectos como la construcción de personajes en muy poco espacio, el diseño de un giro final eficaz o la elección de un punto de vista narrativo que aporte fuerza al relato. El objetivo no es solo preparar a los estudiantes para el concurso en sí, sino proporcionarles herramientas que puedan utilizar en otros contextos académicos o personales.
Según señalan desde la organización, esta fórmula de combinar concurso y formación ha resultado especialmente efectiva para romper el miedo a la página en blanco y para que incluso quienes nunca se habían planteado escribir se animen a intentarlo. De este modo, el certamen actúa también como puerta de entrada a la escritura para nuevos perfiles de alumnado.
Ganadores por categorías y premios otorgados
La V edición del Concurso Juvenil de Microrrelatos se estructura en dos franjas de edad para garantizar una competición equilibrada y adecuada al nivel de cada etapa educativa. En la primera categoría, destinada a jóvenes de 12 a 14 años, el primer premio recayó en Akram Aalouf El Moussaoui, autor del microrrelato titulado “Supernormal”.
En esa misma categoría, el segundo premio fue para Júlia Ribas Rausell, que presentó el texto “Páginas sin sentido”. Ambas obras fueron valoradas por el jurado por su capacidad para manejar el tema de la transformación con originalidad y un uso eficaz del formato breve, ofreciendo historias completas en pocas líneas.
En la segunda categoría, dirigida a participantes de entre 15 y 18 años, el jurado otorgó el primer premio a David Morato López por el relato “El eco del acantilado”. La pieza destaca, según la organización, por su atmósfera y por el manejo del elemento revelador en la parte final del texto.
El segundo premio de esta franja de edad fue para Adriana Macho Castillo, con el microrrelato “La puerta”, una historia que también se ajusta al tema de la transformación a través de un planteamiento sugerente y un desenlace que juega con la sorpresa del lector.
En cuanto a los galardones materiales, los primeros premios de ambas categorías consistieron en una tableta táctil, mientras que las segundas posiciones fueron reconocidas con un cheque o vale para la compra de libros. Todos los ganadores recibieron además un diploma acreditativo y un pequeño obsequio conmemorativo entregado durante el acto en el auditorio.
Un acto abierto a la comunidad educativa
La ceremonia de entrega de premios se diseñó como un encuentro abierto, en el que participaron los propios autores, sus familias y miembros del profesorado de los centros implicados. Este formato permitió que los jóvenes sintieran el acompañamiento de su entorno más cercano en un momento de reconocimiento a su trabajo creativo.
Durante el desarrollo del acto se fueron anunciando las distintas categorías, se nombró a los ganadores y se hizo hincapié en la calidad general de los textos presentados, más allá de los relatos finalmente premiados. La intención de la organización es subrayar que el valor del certamen reside tanto en el resultado como en el proceso que viven los participantes mientras escriben.
Tras la entrega de diplomas, tablets y vales para libros, los asistentes pudieron compartir un pica-pica o pequeño refrigerio, lo que dio pie a conversaciones informales entre alumnado, familias, docentes y representantes de la biblioteca. Este momento más distendido favoreció que muchos de los jóvenes comentaran sus ideas, intercambiaran impresiones sobre los relatos y se interesaran por futuras actividades.
Este carácter cercano y comunitario del evento refuerza la idea de que el Concurso Juvenil de Microrrelatos no se limita a una mera competición literaria aislada, sino que forma parte de un tejido cultural local más amplio, donde instituciones, centros educativos y familias empujan en la misma dirección.
Con cinco ediciones ya celebradas desde 2021 y un total de 355 participantes acumulados, el certamen organizado por la Biblioteca de Cala de Bou y el Ayuntamiento de Sant Josep se ha consolidado como una iniciativa estable para impulsar la lectura y la escritura entre la juventud. La apuesta por temas sugerentes, el apoyo de los institutos, los talleres formativos y unos premios que combinan tecnología y libros apuntan a que esta propuesta seguirá teniendo recorrido en las próximas convocatorias.