El mundo editorial mexicano se ha despertado con una noticia que ha caído como un jarro de agua fría: Ediciones Era, una de las casas independientes más emblemáticas del país, ha anunciado que reduce al mínimo sus operaciones después de más de seis décadas de trayectoria. La decisión, comunicada primero a través de un escrito interno dirigido a clientes y luego mediante un comunicado público, ha generado una ola de reacciones entre escritores, editores y lectores, que ven en este cierre el fin de una época dorada de la literatura en español.
La editorial, fundada en 1960 por los hermanos Espresate, el artista Vicente Rojo y José Azorín, ha explicado que el mercado del libro ha cambiado de forma tan profunda que ya no resulta viable mantener su modelo de negocio. La pandemia del COVID-19 fue el detonante definitivo, al hacer desaparecer la red de librerías que sostenía sus ventas, que se han desplomado hasta quedarse en apenas un 25% de lo que eran antes de la emergencia sanitaria. A pesar de los esfuerzos realizados durante los últimos seis años, los ingresos no han llegado y la deuda ha seguido creciendo, lo que ha llevado a la editorial a tomar esta dolorosa decisión.
Un adiós que no borra el catálogo
En su comunicado, Ediciones Era ha querido dejar claro que el cierre de operaciones no significa la desaparición de su fondo editorial. Los más de 1.200 títulos publicados a lo largo de su historia, de los cuales unos 400 seguían en circulación, continuarán disponibles en librerías, bibliotecas y colecciones personales. La editorial ha subrayado que su catálogo, que incluye obras de arte, literatura infantil, poesía, novela, biografía y crónica, seguirá siendo leído por las generaciones actuales y futuras.
Entre los autores que han pasado por sus sellos se encuentran nombres fundamentales de la literatura mexicana y latinoamericana como Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Sergio Pitol o Gabriel García Márquez, de quien publicaron la primera edición mexicana de ‘El coronel no tiene quien le escriba’. También destacan las traducciones y las obras de pensamiento crítico que introdujeron corrientes como el marxismo o el estructuralismo en el país.

La crisis del sector y la decisión de vender la casa
La editorial ha relatado con crudeza los últimos años de su historia. Durante seis años intentaron mantener la editorial viva de mil maneras, pero los ingresos nunca llegaron. Para hacer frente a parte de sus compromisos, llegaron a vender su casa en la colonia Roma, un gesto que refleja la gravedad de la situación. Aun así, las deudas contraídas durante la pandemia han seguido aumentando, y la dirección ha preferido detener la operación antes de caer en un endeudamiento impagable.
El contexto no acompaña. Según datos de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), en 2024 se comercializaron 79,2 millones de ejemplares, un 2,6% menos que el año anterior, y la producción de títulos cayó un 15%. La concentración del mercado en grandes grupos transnacionales, muchos de ellos españoles, ha dejado poco espacio para las editoriales independientes, que ven cómo su capacidad de distribución y exhibición se reduce cada vez más.
Reacciones del mundo literario
La noticia ha provocado una auténtica conmoción entre los escritores y editores mexicanos. El autor Jorge F. Hernández ha lamentado que se cierre «una ventana al tiempo», mientras que Carlos René Padilla lo califica como «una desgracia para el mundo editorial y la literatura mexicana». Mauricio Montiel Figueiras, por su parte, ha señalado que con Era se acaba «un modo de hacer libros y de concebir la literatura como un arte y no como una mercancía», algo que considera especialmente grave en un momento en que el mercado se comporta de forma cada vez más comercial.
Guillermo Quijas, fundador de la editorial Almadía, ha ido más allá y ha asegurado que el cierre de Era es «una señal de alarma» para todo el sector: si una editorial con 66 años de historia y uno de los catálogos más importantes del país no puede continuar, algo no está funcionando. También ha querido reconocer la labor de Marcelo Uribe, director de la editorial desde 1991, a quien considera «una escuela» para muchos editores por su discreción, rigor y compromiso con los libros.
Un futuro incierto pero con esperanza
Ediciones Era ha anunciado que durante los próximos meses llevará a cabo ventas especiales de su fondo editorial en librerías, ferias y espacios culturales, incluyendo ejemplares considerados «joyas de archivo» de sus primeros años. La editorial ha invitado a sus lectores a acompañarla en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, donde espera despedirse de su público. Aunque la suspensión de operaciones parece definitiva, la editorial no ha aclarado qué ocurrirá con los derechos de autor de sus obras, una cuestión que preocupa a muchos escritores.
En su mensaje final, la editorial ha querido agradecer a todos los que han formado parte de su historia: lectores, autores, libreros y colaboradores. «Era es posible por ustedes y vivirá en ustedes», han expresado, dejando claro que, aunque las operaciones se reduzcan al mínimo, el legado de esta casa editorial permanecerá vivo en la memoria de quienes han crecido con sus libros. La historia de Ediciones Era, con sus luces y sus sombras, queda escrita en las páginas de la literatura mexicana y en el corazón de todos los que aman los libros.