Detectives de novela: ¿Algún parecido con la realidad?

Detectives Privados: ¿Qué hacer si me encuentro un cadáver?

De Sherlock Holmes  a Pepe Carvalho pasando por Hércules Poirot, Phillip Marlowe o el reciente Cormoran Strike, todos tenemos en la cabeza una idea de lo que hace un detective privado.

Tipos duros o no tanto, que investigan a petición de un cliente o por un asunto personal no cerrado, algún caso tortuoso dónde suele haber uno o varios cadáveres y algún malo muy malo al que terminan pillando.

«Papá, mamá, voy a estudiar detective»

Pocos sabemos que en España, si nuestro hijo nos dice al llegar al Bachillerato: «Papá, mamá, voy a estudiar detective», es tan válido como si nos dice que quiere estudiar Medicina o Ingeniería, pues existe una titulación oficial de Detective Privado,  un grado Universitario, al que se puede acceder en varias Universidades Españolas e incluso puede estudiarse a distancia, en la UNED, y es requisito legal imprescindible para ejercer de detective privado. Cualquier otra opción, es intrusismo profesional.

El detective y los malos.

Los detectives de las novelas investigan principalmente asesinatos, incluso los aficionados, como el Padre Brown o Dupin (el de Poe, no el de Jean-Luc Bannalec, que pertenece a la policía francesa) Bill Hodges o Lisbeth Salander. En España no sería posible pues los detectives privados no pueden investigar delitos perseguibles de oficio, es decir aquellos que la justicia persigue aunque nadie lo denuncie,  como el asesinato. Si un detective en España se encuentra con un asesinato en el curso de su investigación, su deber legal es denunciarlo y entregar a la Policía toda la información que posee. Si no,  las pruebas que obtuvieran estos detectives podrían ser declaradas nulas. Stieg Larson se revolvería en su tumba si se enterase de que tendría que soltar al psicópata al que se enfrenta su valiente Lisbeth Salander por no tener pruebas válidas con que condenarle.  Por eso, en la novela negra española, los detectives suelen ser policías o guardias civiles.

Detectives sin pasado en la ficha policial.

Algunos de los detectives más conocidos del mundo literario han tenido más de un encontronazo con la justicia. En la realidad ninguna persona condenada por un delito doloso, o contra el honor, imagen, etc… puede ser detective. ¡Cuidado Marlowe, prohibido infringir la ley!

Detectives de Novela: ¿Algún parecido con los de verdad?

Perry Mason se queda en paro.

En España la profesión de detective solo puede realizarse dentro de una agencia de detectives, y para ello necesitas ser detective. No es posible, por ejemplo, ser abogado, a no ser que este además, tenga la titulación y la licencia de detective además de la de abogado. En cambio, ¿Qué sería del género negro de no haber existido Perry Mason?

Los detectives con habilidades de cerrajero.

La escena del detective al que no se le resiste ninguna cerradura y busca pruebas en casa del sospechoso es tan habitual que se confunden en nuestra mente cuando intentamos recordar una en concreto. La ficción en este caso supera la realidad, un detective privado nunca puede investigar en el ámbito privado de nadie y eso incluye el domicilio. Además entrar sin permiso del sospechoso constituye un delito de allanamiento de morada por el que podría perder su licencia. Tampoco es posible investigar en lugares reservados como la habitación de un hotel ni interferir en comunicaciones secretas.

Adolescentes y ya son detectives.

Desde Los Cinco o Guillermo el detective, llegamos a la actualidad con Berta Mir o Nik Mallory que investiga el asesinato de su padre, pasando por las primeras aventuras de Sherlock Holmes  cuando aún era adolescente. Lamentablemente, todos ellos tendrán que esperar a la mayoría de edad y a terminar la Universidad para poder ejercer la profesión que les apasiona, aunque no está mal ir practicando pero, eso sí, sin infringir la ley.

¿Qué puede hacer un detective?

Las tareas más habituales de un detective en España son:

  • Para clientes privados: Investigar conductas de menores por encargo de sus padres o investigar infidelidades para el cónyuge ofendido.
  • Para la administración pública y compañías aseguradoras: Investigar fraudes, desde falsificación de documentos para conseguir plaza en un colegio concertado, a cobrar dinero público de forma fraudulenta,  a fingir una baja laboral de larga duración o una incapacidad.
  • Y también ocupan gran parte de las investigaciones los encargos de empresas: competencias desleales, patentes,  quiebras ficticias, alzamiento de bienes, contratos con inversores internacionales, robos en almacenes o absentistas profesionales.

Para acabar, un dato curioso: En España, el 30% de los detectives son mujeres y va en aumento, ¿por qué? Porque las mujeres resultan menos sospechosas, así que cuidado con los estereotipos: Si  tienes algún secreto, ¡estate alerta! que es posible que el ama de casa con la que te has cruzado en el supermercado sea una investigadora privada que te está vigilando a ti.

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