El pasado 18 de agosto, Granada vivió una jornada marcada por la tierra y la memoria. Mientras los vecinos del área metropolitana sentían un nuevo terremoto de magnitud 4,8 con epicentro en Gójar, se cumplían exactamente 90 años del fusilamiento de Federico García Lorca. Una coincidencia que no pasó desapercibida para el escritor David Uclés, quien convirtió el temblor en una poderosa metáfora sobre la ausencia del poeta y la herida abierta de la memoria histórica en España.
El autor de La ciudad de las luces muertas, ganador del Premio Nadal 2026, publicó en sus redes sociales una reflexión que rápidamente se hizo viral: «La tierra tiene memoria y sin entierro se siente escarbá». Con estas palabras, Uclés no pretendía dar una explicación científica, sino literaria, a una sacudida que muchos sintieron como un símbolo. La publicación incluía además unos versos propios: «En Granada la tierra no tiembla un dieciocho de agosto sin más. Lo hace porque Lorca yace todavía adentro y no se le encuentra».
Un seísmo con carga simbólica
El terremoto, registrado a las 10:37 de la mañana, tuvo su epicentro en el entorno de Gójar y Villa de Otura, y alcanzó una intensidad máxima de V-VI en la escala EMS. Se sintió con fuerza en numerosos municipios del área metropolitana, y provocó daños materiales y algunos heridos leves. Durante los días siguientes, la actividad sísmica continuó con cientos de réplicas, algunas de magnitud superior a 4, lo que mantuvo en vilo a la población.
Los geólogos explican que Granada se encuentra sobre una región tectónicamente activa, atravesada por sistemas de fallas que acumulan tensión. La Cuenca de Granada es una de las zonas con mayor riesgo sísmico de España, y los terremotos de agosto no son un fenómeno excepcional. Sin embargo, para Uclés, la coincidencia con el aniversario de Lorca convertía el temblor en algo más que un evento geológico: una tierra que «no se olvida» de lo que ocurrió sobre ella.
Lorca, 90 años sin descanso

Federico García Lorca fue detenido el 16 de agosto de 1936 en la casa de la familia Rosales, y asesinado en la madrugada del 18 de agosto, en el camino entre Víznar y Alfacar. Tenía 38 años. Su cuerpo, como el de miles de víctimas de la represión franquista, nunca ha sido localizado. A pesar de las investigaciones y excavaciones realizadas durante décadas, el lugar exacto de su enterramiento sigue siendo uno de los grandes misterios de la memoria histórica española.
Esa ausencia es precisamente el núcleo de la reflexión de Uclés. «No habrá cuerpo, pero hay memoria. Y mucha», escribió. Para el autor, la tierra que tiembla es una tierra que guarda, que no olvida, que reclama. Una imagen que conecta directamente con su universo literario, donde la Guerra Civil y sus fantasmas ocupan un lugar central. En su novela La península de las casas vacías, ya exploró esa relación entre el paisaje y la memoria, con un realismo mágico que le ha valido comparaciones con García Márquez o Rulfo.
La pregunta que Uclés haría a Lorca

La fascinación de Uclés por Lorca no es nueva. En una entrevista reciente con la revista Esquire, el escritor confesó que acababa de prologar una edición especial del Romancero gitano y que, si pudiera, le haría una pregunta al poeta: «Cuántas veces tuvo la tentación de irse del país y cuáles fueron los motivos por los que no se marchó». También le preguntaría si intuyó, diez años antes, cuando estaba en Nueva York, que podían matarlo por una guerra. «Eso me interesa mucho», añadió.
Esa mezcla de admiración y memoria es la que ha llevado a Uclés a convertirse en una de las voces más visibles de la literatura española actual. Su éxito con La península de las casas vacías y el Premio Nadal por La ciudad de las luces muertas lo han colocado en el centro del panorama literario, pero también en el ojo de algunas polémicas. El escritor, nacido en Úbeda en 1990, ha declarado que prefiere que hablen de sus libros a que hablen de él, aunque asume que la fama tiene un precio.
Una reflexión que divide opiniones

Las palabras de Uclés no han dejado indiferente a nadie. Mientras sus seguidores celebran la sensibilidad y la fuerza poética de su mensaje, otros lo acusan de frivolizar con un tema tan delicado como la memoria histórica. Algunos críticos han señalado que mezclar un fenómeno natural con una reivindicación política puede resultar oportunista, y han recordado que la geología no entiende de aniversarios. Sin embargo, el propio Uclés ha dejado claro que su intención no era científica, sino simbólica: «La palabra y el arte son las mejores herramientas para dispersar la oscuridad», dijo en una ocasión.
Más allá de la polémica, lo cierto es que la reflexión de Uclés ha reabierto el debate sobre la necesidad de seguir buscando los restos de Lorca y de todas las víctimas de la Guerra Civil. La memoria histórica sigue siendo una asignatura pendiente en España, y gestos como el del escritor, aunque discutibles, contribuyen a mantener viva la conversación sobre novelas de historia ambientadas en la Guerra Civil Española. Como él mismo escribió: «La tierra tiene memoria». Y esa memoria, tarde o temprano, sale a la superficie.
En definitiva, la coincidencia entre el terremoto y el aniversario de Lorca ha servido para que David Uclés vuelva a demostrar que la literatura y la realidad pueden entrelazarse de formas inesperadas. Su mensaje, cargado de simbolismo, ha logrado que miles de personas hablen de memoria, de justicia y de un poeta que sigue sin descansar. Mientras tanto, Granada continúa temblando, y la tierra sigue guardando sus secretos.
