En una ceremonia celebrada en Londres, el escritor canadiense-húngaro-británico David Szalay ha sido reconocido con el Premio Booker de ficción por su novela Flesh. La obra se impuso a una lista corta de alto nivel y obtuvo el aplauso del jurado por su forma de contar, donde lo que se omite resulta casi tan elocuente como lo que se narra.
El galardón, dotado con 50.000 libras, suele suponer un salto en ventas y proyección internacional para su autor. En este caso, la decisión fue unánime tras horas de deliberación, un respaldo que confirma el tirón literario de Flesh y la solidez de la propuesta narrativa de Szalay, un autor con trayectoria europea que actualmente reside en Viena.
Un premio que impulsa carreras

Desde 1969, el Booker Prize ha construido una reputación de catapulta literaria: sus ganadores suelen ver cómo su obra cruza fronteras y alcanza a nuevos lectores. En su palmarés figuran nombres de primera fila como Salman Rushdie, Ian McEwan, Margaret Atwood o Arundhati Roy.
En la edición previa, el reconocimiento fue para la británica Samantha Harvey por Orbital, una breve y ambiciosa historia ambientada en la Estación Espacial Internacional. Esta continuidad de propuestas diversas y exigentes explica por qué el Booker es sinónimo de exigencia literaria y visibilidad global.
Además del prestigio, el premio incorpora una campaña de promoción que «mueve la aguja» en librerÃas. No es exagerado decir que ganar el Booker puede redefinir una carrera, sobre todo cuando la obra conecta con debates europeos como la migración, la identidad o la desigualdad.
Flesh: un retrato de István y el poder de sugerir

Flesh sigue la vida de István, un húngaro taciturno al que conocemos en la adolescencia, marcado por una relación con una mujer mayor. Con el tiempo, emigra al Reino Unido, sortea trabajos y dificultades, y termina moviéndose en cÃrculos acomodados de Londres, siempre con una reserva emocional que desconcierta.
La novela rehúye la explicación obvia: capÃtulos enteros de la biografÃa del protagonista quedan fuera de plano —incluidos episodios de encarcelamiento o servicio durante la guerra de Irak—, lo que intensifica la lectura y hace que el lector complete el sentido. Esa economÃa expresiva es, para el jurado, una de sus mayores virtudes.
Roddy Doyle, presidente del panel y ganador del Booker en 1993, destacó que la obra trata «de vivir y de lo extraño que es vivir», y subrayó cómo el libro invita a mirar con otros ojos a personajes habitualmente pasados por alto, como hombres de clase trabajadora o trabajadores anónimos de la ciudad.
Szalay ha explicado que deseaba escribir sobre un inmigrante húngaro y sobre «la vida como experiencia fÃsica», es decir, cómo se siente habitar un cuerpo en el mundo. En Flesh, esa idea impregna cada página: hay una percepción casi táctil del tiempo, de los lugares y de la intimidad cotidiana.
La prosa, sobria y contenida, divide a algunos lectores por su negativa a cerrar huecos, pero para otros es precisamente eso lo que convierte la novela en una experiencia exigente y poderosa. El jurado señaló que, si se llenaran todos los vacÃos, serÃa otro libro distinto.
Una lista corta muy reñida y un veredicto unánime
La elección de Flesh llegó tras evaluar 153 novelas presentadas. Entre los finalistas figuraban varios nombres con opciones serias según las apuestas, lo que subraya el peso del fallo y el alcance de la victoria de Szalay.
- Andrew Miller, por The Land in Winter, un drama doméstico ambientado a inicios de los años sesenta.
- Kiran Desai, por The Loneliness of Sonia and Sunny, su regreso a la novela tras el éxito de The Inheritance of Loss.
- Susan Choi, por Flashlight, una saga familiar con giros incómodos.
- Katie Kitamura, por Audition, una historia que explora identidad y representación.
- Ben Markovits, por The Rest of Our Lives, un viaje por carretera en plena crisis de la mediana edad.
El panel de jueces estuvo presidido por Roddy Doyle e incluyó, entre otros, a la actriz Sarah Jessica Parker. La organización del premio prevé, además, una recepción con la reina Camilla, en el marco de sus iniciativas para fomentar la lectura.
El perfil de Szalay y el interés en España y Europa
Nacido en Montreal y criado en Reino Unido, Szalay combina raÃces húngaras y británicas y actualmente vive en Viena. Ya fue finalista del Booker en 2016 con All That Man Is, y es autor de tÃtulos como London and the South-East, The Innocent, Spring o Turbulence —esta última publicada en España por Tusquets como Turbulencias.
Por temática y ambientación, Flesh tiene un claro ángulo europeo: migración, movilidad social y Londres como escenario clave. SerÃa lógico esperar un rápido movimiento editorial para su publicación en español y una mayor presencia en librerÃas de España y del resto de Europa, donde el Booker es un sello que arrastra lectores.
Más allá del titular, el interés del libro pasa por su mirada a una masculinidad silenciosa, por su crÃtica sutil a las jerarquÃas urbanas y por una estructura que confÃa en la inteligencia del lector. No hay atajos en la escritura de Szalay: todo lo importante está, incluso cuando no se dice.
Con una decisión unánime, una lista de finalistas de peso y una novela que apuesta por la sugerencia y la memoria, la victoria confirma el buen momento del Booker y anticipa un impulso notable para la circulación de Flesh en Europa, especialmente en los mercados de España y Reino Unido.