Cristina Monge gana el Premio Paidós con el ensayo Contra el descontento

  • Cristina Monge se alza con el II Premio Paidós de ensayo por Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables, dotado con 35.000 euros y elegido entre 249 manuscritos.
  • El libro analiza los malestares que atraviesan las democracias contemporáneas —precariedad, crisis ecológica, soledad digital y desconfianza institucional— y propone reconstruir la esperanza y la imaginación política.
  • Monge reivindica la confianza en la política, los partidos y la sociedad civil, así como el papel del feminismo, la transición ecológica y los jóvenes en la construcción de futuros más justos y sostenibles.
  • El jurado, integrado por referentes como Adela Cortina, Gabriel Rolón o Gonzalo Celorio, destaca el carácter didáctico, crítico y a la vez esperanzador de un ensayo que defiende un nuevo contrato social democrático.

Premio de ensayo sobre descontento democrático

La politóloga y socióloga zaragozana Cristina Monge se ha convertido en la nueva ganadora del Premio Paidós de ensayo gracias a su obra Contra el descontento. Por una alianza para construir futuros deseables, un texto que pone el foco en los malestares que recorren hoy las democracias y que busca cómo transformarlos en energía constructiva. En un momento en el que abundan el pesimismo y la sensación de bloqueo, el libro apuesta por recuperar la confianza en la política y en la capacidad colectiva para imaginar otros horizontes.

El galardón, que celebra su segunda edición y está dotado con 35.000 euros, se ha fallado en la Fundación Foto Colectania de Barcelona y consolida la apuesta de la editorial Paidós por el pensamiento crítico y divulgativo en el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades. La obra de Monge ha sido seleccionada entre 249 manuscritos, muchos de ellos centrados en filosofía, historia contemporánea, psicología o sociología, lo que subraya la relevancia del tema que aborda: el descontento político y social de nuestro tiempo.

Un ensayo contra el desánimo y el «no hay alternativa»

Cristina Monge y su ensayo Contra el descontento

En Contra el descontento, Monge disecciona con detalle los malestares acumulados en las últimas décadas que han erosionado la confianza en las instituciones y han alimentado la desafección ciudadana. La autora, doctora por la Universidad de Zaragoza y especialista en sostenibilidad, calidad democrática y gobernanza de la transición ecológica, sostiene que estamos viviendo una crisis de imaginación política: se ha instalado la idea de que el futuro está cerrado y de que las cosas solo pueden ir a peor.

El ensayo se presenta como una respuesta frontal a la vieja consigna de Margaret Thatcher, el célebre There Is No Alternative (TINA), convertida en piedra angular de lo que el teórico Mark Fisher bautizó como realismo capitalista. Para Monge, esa lógica del “no hay alternativa” funciona como una profecía autocumplida que anestesia cualquier intento de cambio. Su libro defiende justo lo contrario: que siempre existen otras vías para afrontar los problemas, aunque no haya soluciones simples ni inmediatas.

El texto rastrea cómo el descontento venía gestándose ya antes de la crisis financiera de 2008, que actuó como punto de inflexión al agravar la precariedad y extender la sensación de que el ascensor social se había roto. Monge recupera su experiencia investigadora sobre el 15-M —al que dedicó su tesis y un libro específico— para explicar que muchos de los malestares visibles entonces no han encontrado todavía salida política. De ahí su llamamiento a “pasar página” del desánimo y abrir una nueva etapa centrada en la construcción de futuros deseables.

Lejos de alimentar el catastrofismo, el ensayo se propone desmontar esa inercia pesimista tan instalada en el debate público. La propia autora reconoce que “ser pesimista es extremadamente fácil”, porque a menudo el pesimismo se asocia a quien sabe más o tiene más información. Su apuesta va en sentido inverso: lo difícil —y políticamente valioso— es dedicar energía a pensar cómo salir del bucle de malestar, qué alternativas hay y qué papel puede jugar cada persona en esa tarea colectiva.

Con un tono claro y divulgativo, Monge recorre los grandes desafíos del siglo XXI: la precariedad laboral, el miedo al futuro, la soledad digital, la crisis ecológica, la reacción contra el avance del feminismo o las tensiones ligadas a las migraciones. Todos estos elementos configuran, según explica, una sociedad cansada, asustada y sin horizonte, que sin embargo mantiene la capacidad de imaginar otros caminos si recupera la confianza y el diálogo democrático.

Reconstruir la confianza: democracia, instituciones y sociedad civil

Ensayo sobre confianza democrática y descontento

Una de las ideas centrales que atraviesa el libro es que la crisis de la democracia es, sobre todo, una crisis de confianza. Monge insiste en que ya no confiamos en las instituciones, ni en los mediadores —partidos, medios de comunicación, organizaciones sociales— ni, en último término, en nosotros mismos como sociedad. Esa desconfianza generalizada nos deja desprotegidos y facilita el crecimiento de discursos autoritarios que prometen soluciones rápidas a problemas muy complejos.

Frente a ello, la autora propone volver a poner en valor la política y los partidos, aunque sin renunciar a la autocrítica ni a la necesidad de reformas profundas. Para Monge, todo aquello que se ha bautizado como “trumpismo” representa un ejercicio de antipolítica: desprecio a las instituciones, erosión de las normas básicas de convivencia y un uso del poder centrado en el espectáculo. Su receta pasa, precisamente, por reforzar lo contrario: instituciones más transparentes, deliberación pública de calidad y partidos que sepan escuchar y canalizar el malestar social.

El libro también reivindica el papel de la sociedad civil y del trabajo cotidiano de miles de profesionales que sostienen los servicios públicos y la vida en común. Monge ha querido agradecer de manera explícita la labor de quienes atendieron las recientes tragedias ferroviarias de Adamuz y Gelida, así como la de los sanitarios, equipos de emergencia y periodistas que combaten la desinformación. Son, a su juicio, ejemplos concretos de que todavía hay espacios donde la confianza es posible y se practica día a día.

En esa misma línea, recuerda la importancia de las personas que, como su propio padre, apostaron por la educación como motor de igualdad en una época en la que el ascensor social funcionaba mejor. Esa memoria de esfuerzo y mejora colectiva contrasta con la actual sensación de bloqueo, pero también sirve como recordatorio de que las cosas pueden cambiar cuando hay voluntad política y compromiso social.

El ensayo no se limita a describir el problema, sino que explora cómo reconstruir la conversación pública en un entorno dominado por la polarización y la posverdad. Monge defiende la importancia de proteger los hechos verificables, de abrir espacios de debate donde sea posible disentir sin caer en el insulto y de recuperar la idea de un nuevo contrato social basado en la cooperación, la justicia y la sostenibilidad. Sin esa base mínima de confianza —subraya— resulta difícil abordar desafíos como la transición ecológica, la digitalización o las crecientes desigualdades.

Al repensar la democracia, la autora invita también a revisar conceptos clásicos como progreso, libertad o bienestar. Propone, por ejemplo, que los indicadores económicos dejen de fijarse únicamente en el PIB y empiecen a vincularse al bienestar real de las personas, a la calidad de las relaciones sociales o al impacto ambiental. Igualmente, sostiene que es posible regular el poder de las grandes empresas tecnológicas y no dar por sentado que su influencia es inevitable o incontrolable.

Clima, feminismo y juventud: los retos que marcan el futuro

Desafíos sociales y climáticos en la obra de Cristina Monge

Otro de los hilos conductores del libro es la convicción de que la crisis ecológica atraviesa la mayoría de los temores contemporáneos. Monge sostiene que el cambio climático no es solo una cuestión de temperaturas o fenómenos extremos, sino un factor que desestabiliza sociedades enteras: agrava conflictos, multiplica las migraciones forzadas y ofrece terreno fértil para discursos autoritarios que prometen orden frente al caos.

Desde su experiencia en la gobernanza de la transición ecológica, la autora defiende que la respuesta a esta crisis no puede limitarse a soluciones técnicas, sino que exige una transformación democrática profunda. Implica decidir colectivamente cómo queremos organizar nuestras economías, qué tipo de consumo es aceptable, cómo repartir los costes y beneficios de los cambios y de qué modo proteger a quienes quedan más expuestos. El ensayo plantea que una democracia fuerte, participativa y con instituciones confiables es la mejor herramienta para evitar que la emergencia climática sea aprovechada por proyectos autoritarios.

El libro incorpora además una mirada feminista como parte esencial de la alternativa. Para Monge, el feminismo es un claro ejemplo de propuesta “ganar-ganar”: remueve estructuras de poder muy arraigadas, pero a largo plazo mejora la vida de toda la sociedad. Una comunidad más igualitaria —argumenta— ofrece más oportunidades tanto a mujeres como a hombres, y abre caminos para las generaciones futuras. Por eso defiende que cualquier futuro deseable ha de ser, necesariamente, más igualitario y más feminista.

La juventud ocupa un lugar destacado en su análisis. Lejos de quedarse en el tópico del desencanto generacional, Monge recuerda que una gran mayoría de jóvenes no se identifica con la ultraderecha ni con mensajes de repliegue hacia el pasado. Cita, por ejemplo, las acampadas y protestas universitarias contra el genocidio en Palestina como muestra de un compromiso activo con los derechos humanos y la justicia global, a menudo menos visible que los discursos más estridentes.

En su discurso de recogida del premio, la politóloga insistió en que el momento actual no debe plantearse como un choque entre “jóvenes y pensionistas”, ni entre quienes ya viven en un territorio y quienes llegan de fuera. Señala que detrás de muchas tensiones se esconde la aporofobia, el rechazo a las personas pobres, concepto trabajado por la filósofa Adela Cortina. Su propuesta pasa por construir alianzas intergeneracionales y sociales que permitan imaginar un futuro compartido en el que todos puedan vivir mejor.

El ensayo también alude a la soledad digital y al impacto de las redes sociales en la vida cotidiana. Monge advierte de que, pese a estar hiperconectada, mucha gente se siente cada vez más aislada, sin vínculos sólidos y sin espacios de escucha real. Ese aislamiento refuerza la desconfianza y la sensación de desamparo ante problemas como la precariedad laboral, la dificultad de acceder a la vivienda o el temor a un futuro laboral incierto.

El premio: jurado, trayectoria editorial y alcance internacional

Entrega del Premio Paidos de ensayo

El Premio Paidós de ensayo, creado para celebrar la larga trayectoria del sello barcelonés especializado en pensamiento y filosofía, se consolida con esta segunda edición como un referente en el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades. El galardón busca reconocer manuscritos inéditos, de carácter divulgativo, que aporten miradas innovadoras sobre el presente y contribuyan a abrir nuevos caminos de reflexión.

El jurado que ha elegido la obra de Monge ha estado formado por figuras de reconocido prestigio intelectual: la filósofa Adela Cortina, el escritor y psicoanalista Gabriel Rolón, el narrador y editor Adolfo García Ortega, el escritor mexicano Gonzalo Celorio —reciente Premio Cervantes— y la editora Elisabet Navarro. Todos ellos han destacado el alto valor pedagógico del ensayo, su capacidad para analizar con rigor los problemas actuales y, a la vez, plantear propuestas concretas sin caer en la ingenuidad.

En su valoración, el jurado subraya que Contra el descontento ofrece una lectura crítica y al mismo tiempo esperanzadora del malestar colectivo. El texto recorre los desafíos más acuciantes del siglo XXI —desde la precariedad hasta la crisis climática, pasando por el miedo al futuro o la desafección hacia las instituciones— y traza la radiografía de una sociedad agotada, pero con margen para imaginar otras salidas. Para quienes lo han evaluado, se trata de un ensayo profundo, amable y extraordinario que, pese a la densidad de los temas abordados, mantiene un tono accesible para un público amplio.

El premio, dotado con 35.000 euros, confirma también la voluntad de Paidós de impulsar voces capaces de conectar la reflexión académica con el debate público. La obra galardonada se publicará en España, Latinoamérica y Estados Unidos, lo que amplía el alcance de las ideas de Monge más allá del contexto estrictamente español y sitúa su análisis en un marco global de crisis democrática y climática.

En la primera edición del premio, el reconocimiento recayó en la filósofa argentina Tamara Tenenbaum con Un millón de cuartos propios, un ensayo que actualiza y dialoga con el clásico Una habitación propia de Virginia Woolf. Ahora es Monge quien toma el relevo, hilando de nuevo literatura, pensamiento feminista y reflexión sobre las condiciones materiales de la vida contemporánea.

La propia trayectoria de la editorial, nacida en 1945 con la traducción de Conflictos del alma infantil de Carl Gustav Jung, refuerza el sentido de un galardón que celebra más de ocho décadas de curiosidad intelectual y vocación de diálogo. El premio se enmarca en ese horizonte: encontrar ideas que ayuden a pensar el futuro en un momento de incertidumbre, y acercarlas a lectores que buscan herramientas para comprender el mundo que les rodea.

Quién es Cristina Monge y qué propone con Contra el descontento

Cristina Monge (Zaragoza, 1975) es politóloga, socióloga y profesora universitaria. Doctora por la Universidad de Zaragoza, está especializada en sostenibilidad, calidad democrática y transición ecológica. En la actualidad es docente en la Universidad Complutense de Madrid, preside la asociación Más Democracia y participa como analista política en diversos medios de comunicación, entre ellos EL PAÍS, Cadena SER o infoLibre.

A lo largo de su trayectoria investigadora ha prestado especial atención a los movimientos sociales y a la innovación democrática. Es autora, entre otros trabajos, de 15M. Un movimiento político para democratizar la sociedad, donde analiza el impacto de aquel ciclo de protestas en la cultura política española, y de La gran oportunidad. Cómo acelerar la transición ecológica y fortalecer la democracia, centrado en la relación entre cambio climático y calidad institucional.

En sus intervenciones públicas, Monge suele insistir en la importancia de no dar por perdida la política ni resignarse a un paisaje dominado por el cinismo. Aunque se declara consciente de la magnitud de problemas como la crisis climática, la desigualdad o el auge de la ultraderecha, prefiere hablar de explorar salidas antes que de ofrecer “soluciones mágicas”. A su juicio, en un mundo tan complejo, lo honesto es reconocer límites, sumar conocimientos diversos y asumir que puede no haber una única respuesta definitiva.

Buena parte de su discurso gira en torno a la necesidad de recuperar la idea de futuro. En sus propias palabras, “nos han robado la idea de futuro” y muchas personas sienten que solo les espera un horizonte apocalíptico. El libro, precisamente, se subtitula Por una alianza para construir futuros deseables porque apuesta por recomponer esa esperanza a través de acuerdos amplios que involucren a instituciones, empresas, mundo cultural, movimientos sociales y ciudadanía de a pie.

En el acto de entrega del premio, Monge tuvo también palabras de agradecimiento para quienes le abrieron camino, en especial su padre, que —como ella misma ha contado— se dejó la piel para que sus hijos pudieran estudiar en una época en la que la educación fue el gran motor del ascensor social en España. Su experiencia personal sirve de hilo narrativo para explicar por qué considera tan importante no renunciar a la idea de que las cosas pueden mejorar.

La autora insiste en que, aunque hablar de “soluciones” pueda sonar frívolo en un contexto como el actual, sí es posible tejer nuevas fórmulas de convivencia, menos desiguales y más habitables. Para ello, defiende una combinación de autocrítica institucional, participación ciudadana real y confianza en la capacidad colectiva para afrontar los retos de este siglo, desde la crisis climática hasta la digitalización acelerada.

Este nuevo ensayo recoge y sintetiza muchas de esas preocupaciones, pero da un paso más al proponer que el descontento no se quede en mero enfado, sino que se convierta en punto de partida para pensar de otra manera la política, la economía y las relaciones sociales. Para Monge, ahí está la verdadera tarea: transformar la frustración en proyecto compartido.

Todo el itinerario de Contra el descontento apunta en una misma dirección: identificar las raíces de la desafección democrática, reconocer la profundidad de la crisis de confianza y, a partir de ahí, imaginar alianzas que permitan construir futuros más justos, sostenibles y abiertos. El Premio Paidós respalda así una obra que se suma al debate europeo sobre cómo renovar las democracias en tiempos de incertidumbre y que invita al lector, sin grandilocuencias, a implicarse en esa tarea común.