Granada fue el escenario elegido para rendir tributo a la poeta mexicana Coral Bracho, quien recibió el XXI Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca. El acto, celebrado en la Huerta de San Vicente —residencia estival del poeta granadino—, reunió a autoridades culturales y políticas junto a amantes de la poesía para reconocer la trayectoria de una autora cuyo lenguaje lírico ha tejido puentes entre lo íntimo y lo social.
Bracho, nacida en Ciudad de México en 1951, expresó su sorpresa y emoción por el galardón, que considera un homenaje no solo a su obra sino también a la poesía como herramienta vital para comprender el mundo y conectarnos entre personas. Durante su intervención, la escritora compartió su visión del lenguaje poético como un territorio que permite explorar lo humano con una profundidad difícil de alcanzar por otros medios.
Un reconocimiento con sabor lorquiano

La ceremonia tuvo un carácter simbólico especial al celebrarse por primera vez en los jardines de la que fue casa del poeta Federico García Lorca, lo que reforzó la carga emotiva del acto. La alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, subrayó la importancia del premio como herramienta para consolidar a Granada como epicentro cultural del ámbito hispanohablante. También estuvieron presentes el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la consejera de Cultura andaluza, Patricia del Pozo, ambos destacando la dimensión universal y ética de la obra de Bracho.
El jurado valoró la riqueza lírica y sensorial de Bracho, señalando su capacidad para fusionar elementos de la naturaleza con un lenguaje lleno de matices, que va del neobarroco a una sensibilidad contemporánea. Su estilo se ha descrito como un equilibrio entre lo tangible y lo abstracto, entre el cuerpo, la emoción y la política.
Durante su discurso, la poeta rindió homenaje a García Lorca, destacando su habilidad para expresar la hermandad humana y su constante defensa de las clases más desfavorecidas, con un enfoque poético que integraba lo tradicional y la vanguardia.
Poética como herramienta de conexión

Bracho definió la poesía como una forma de afrontar la ambigüedad del mundo moderno. En sus palabras, es una búsqueda constante y vital, un lenguaje que permite vislumbrar lo invisible y sentir lo compartido. La poeta también recordó que el legado lorquiano sigue vigente en tiempos marcados por la desigualdad y la pérdida de sensibilidad colectiva. Reivindicó la función ética del arte y su papel en la transformación social, asegurando que si hay un momento en que necesitamos la sensibilidad de Lorca, es ahora.
El acto concluyó con una actuación del guitarrista Juan Habichuela Nieto, que interpretó varias piezas en homenaje a Lorca, cerrando la jornada con un emotivo tributo musical bajo los árboles de la Huerta de San Vicente.
Un premio con historia y proyección

Creado en 2004, el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca busca poner en valor la trayectoria de autores de habla hispana cuyo trabajo haya contribuido de forma significativa al patrimonio literario. El galardón incluye una dotación económica de 20.000 euros, una escultura conmemorativa y un diploma, además de una serie de homenajes y actividades culturales en la ciudad.
Coral Bracho se une así a una lista prestigiosa de ganadores, entre quienes figuran autores como José Emilio Pacheco, Blanca Varela, Ida Vitale, Rafael Cadenas o Raúl Zurita. Su inclusión refuerza y su vocación por tender puentes entre geografías y generaciones poéticas.
Durante los días previos al acto oficial de entrega, Granada acogió una programación especial en honor a la poeta, incluyendo mesas redondas, lecturas públicas y presentaciones de antologías, lo que sirvió para acercar la obra de Bracho a un público más amplio y fomentar el interés por la lírica contemporánea. Entre los momentos más destacados, se celebró una charla íntima en el Centro Federico García Lorca, en la que Bracho dialogó con lectores y escritoras locales, y una visita especial al Jardín de los Mártires, donde se descubrió una placa con su nombre, que se suma a la “ruta poética” de los galardonados anteriores.
La elección de Bracho, cuya obra se caracteriza por una fusión entre lo sensorial y lo ético, refleja el compromiso del premio con una poesía que no rehúye los temas sociales ni la belleza formal, y que sigue las huellas del propio Lorca: una poesía viva, inquieta y profundamente humana.
Con una trayectoria iniciada en 1977, más de una docena de títulos publicados, colaboraciones con artistas plásticos y traducciones a múltiples idiomas, Coral Bracho se consolida como una de las voces más influyentes del panorama poético en español. Su incorporación al palmarés del Premio Lorca supone un reconocimiento a una obra que continúa iluminando las complejidades del presente desde el poder transformador de los versos.