Cómo hacer el análisis de personajes en una obra literaria

Cómo hacer el análisis de personajes en una obra literaria

Cómo hacer el análisis de personajes en una obra literaria

Construir personajes para una obra literaria es una de las actividades más complejas e interesantes de toda la narrativa, pero existe algo igual o más complicado, tanto para los lectores como para los propios escritores: analizarlos. Al momento de llevar a cabo esta tarea, es necesario estudiar con detenimiento el contexto de dichos recursos, asumiendo los conflictos con base en su construcción.

Los personajes son el motor de una ficción, pues portan la acción, las emociones, los trances y, muchas veces, el mensaje principal. En este sentido, cuando hacemos un análisis literario de un personaje, debemos hurgar en las claves de la psique, el entorno social y el simbolismo que estructuran la historia. En este artículo, trataremos cómo realizar un análisis de personajes de manera efectiva.

Cómo hacer el análisis de personajes en una obra literaria

Comencemos por el principio: ¿qué es el análisis de personajes?

A muy grandes rasgos, el análisis de personajes consiste en examinar a fondo los rasgos, comportamientos, motivaciones y evolución de una o varias personas dentro de una obra literaria. Este procedimiento se trata de mucho más que simplemente describir a un personaje: busca interpretar su papel en la narración, su vínculo con los otros elementos y su relevancia simbólica y temática.

¿Por qué es importante analizar a los personajes?

Los buenos escritores no crean personajes como simples figuras narrativas, sino como proyecciones de algunas partes de sí, o, por el contrario, como arquetipos de dilemas sociales, expresiones psicológicas o críticas ideológicas. En este sentido, analizarlos permite muchas acciones fundamentales para el ejercicio narrativo. Entre ellas, las más importantes son las siguientes:

  • Comprender mejor la trama;
  • Descifrar los temas principales de la obra;
  • Detectar conflictos internos o sociales;
  • Estudiar estilos narrativos y recursos literarios;
  • Interpretar el mensaje o intención del autor.

Tipos de personajes existentes dentro de una obra narrativa

Como en cualquier investigación, antes de comenzar con un análisis exhaustivo, es necesario identificar el tipo de personaje que se va a estudiar. Para facilitar este proceso, hemos creado una lista con los tipos de personajes más básicos dentro de la literatura, los cuales revelaremos a continuación.

  • Protagonista: el principal, centro del conflicto y del arco narrativo;
  • Antagonista: es aquel que se opone al protagonista o representa un obstáculo clave;
  • Secundarios: se trata de personajes que complementan la historia y apoyan —o complican— la evolución del protagonista;
  • Estáticos o planos: no cambian durante la historia. Representan ideas fijas o tipos sociales;
  • Dinámicos o redondos: evolucionan, aprenden, se transforman emocional o ideológicamente;
  • Simbólicos: representan valores, miedos o conceptos abstractos (como la muerte, la libertad o la justicia).

Elementos clave para el análisis de personajes

A partir de aquí, vamos a detallar los aspectos fundamentales que cualquier escritor, editor o lector deben tener en cuenta a la hora de abordar el análisis de un personaje literario.

Descripción física, mental y social

Podría parecer superficial, pero la descripción física de un personaje dice mucho sobre él. Elementos como alguna pieza de su atuendo, el estado de su cabello, sus movimientos o gestos y su postura, son capaces de revelar cosas como el estatus social, el ánimo y hasta las ideologías políticas de alguien. Asimismo, la forma en la que se comporta y su contexto socioeconómico avisan sobre su función en la obra. Por ello, es relevante analizar lo siguiente:

  • Edad, género, vestimenta, salud, defectos o rasgos distintivos;
  • Clase social, nivel educativo, ocupación, entorno cultural.

Un ejemplo interesante para explicar este asunto es el personaje de Emma en Madame Bovary de Flaubert, cuya vestimenta revela su aspiración a una vida burguesa, romántica y lujosa, contrastando con su realidad provincial.

Personalidad y psicología

Aquí, es necesario hacer hincapié en la importancia del estudio del carácter del personaje, lo que implica sus emociones, actitudes, fortalezas y debilidades. En estos casos, vale la pena que te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tipo de decisiones toma?;
  • ¿Actúa por miedo, amor, ambición, culpa u otra emoción?;
  • ¿Tiene contradicciones internas?

Un ejemplo maravilloso de lo antes mencionado es la figura principal de Hamlet, un hombre marcado por la duda, cuya inacción refleja una profunda lucha interna. Una forma igual de brillante, pero mucho más simple, se da a través de Simba en El rey león, quien, como Hamlet, teme actuar por el peso de su pasado.

Motivaciones y objetivos

Esto es algo en lo que pueden llegar a fallar algunos escritores noveles, por lo que hay que dejarlo claro: todo personaje bien escrito debe tener motivaciones explícitas, aunque estas no siempre sean consistentes. Una vez fijadas, las motivaciones son las que impulsan las acciones y determinan el desarrollo tanto del personaje como de la trama. Entonces, las preguntas que hay que hacerse son:

  • ¿Qué quiere?;
  • ¿Por qué actúa así?;
  • ¿Qué desea evitar a toda costa?

Para ejemplificarlo, podemos hablar de Alonso Quijano, a quien lo motiva vivir en un mundo más noble, lo que lo lleva a actuar como caballero andante, aunque ello lo enfrente al ridículo y a la locura.

Evolución y arco de transformación

Un aspecto esencial en los personajes complejos es su evolución a lo largo de la obra. Cuando llegamos a este punto, la propia ficción permite analizar lo siguiente:

  • ¿El personaje cambia?;
  • ¿Qué lo transforma?;
  • ¿Es un cambio positivo, negativo o trágico?

Por ejemplo: Gregorio Samsa en La metamorfosis sufre una transformación física, pero también experimenta una evolución en su autopercepción y relación con su familia. Aun así, su final individual es trágico, porque forma parte de la crítica del autor al utilitarismo.

Relación con otros personajes

La interacción entre personajes consiente quitarles las capas a las dimensiones ocultas o contrastantes dentro de la obra. Algunos aspectos clave son:

  • ¿Qué papel cumple respecto al protagonista?;
  • ¿Hay relaciones de poder, dependencia, afecto o rivalidad?;
  • ¿Sirve como contraste o espejo?

Para dar paso al ejemplo tenemos a dos personajes icónicos que no necesitan presentación: Darcy y Elizabeth. Ambos protagonistas se transforman de manera mutua gracias al conflicto de sus diferencias sociales y de carácter, haciendo de Orgullo y Prejuicio un libro tan redondo como bien ejecutado.

Lenguaje y forma de expresión

Los personajes no solo se construyen a través de sus acciones, sino también por la manera en la que hablan o piensan. En este contexto específico, conviene analizar estos aspectos.

  • Uso del lenguaje: ¿es culto, vulgar, poético o coloquial?;
  • Monólogos internos, diálogos o narración indirecta;
  • El punto de vista desde el que se presenta.

Por ejemplo: en El guardián entre el centeno, el lenguaje informal, sarcástico y juvenil de Holden Caulfield refleja su desconexión emocional con el mundo adulto.

Simbolismo y función narrativa

Para finalizar, muchos personajes tienen un rol simbólico o alegórico en la obra. Entonces, nuestro análisis debe expresar estas cuestiones:

  • ¿Representa una idea, como libertad, justicia o decadencia?;
  • ¿Es una crítica social?;
  • ¿Funciona como catalizador o testigo del conflicto?

Ejemplo: el coronel Aureliano Buendía en Cien años de soledad encarna la repetición de la historia, el poder cíclico de la guerra y la soledad del hombre moderno. Como vemos, posee un rol bien definido, lo que le permitió a su autor delimitar sus acciones.

Estrategias prácticas para hacer un análisis

Ahora sí: prepara tu libro y anota las siguientes indicaciones prácticas para realizar el análisis de tu personaje elegido.

  • Toma notas mientras lees: registra sus frases, comportamientos y simbolismos asociados;
  • Utiliza esquemas o mapas mentales para visualizar sus relaciones, arcos y conflictos;
  • Compáralo con otros personajes para establecer paralelismos o contrastes entre ellos;
  • Contextualiza su situación histórica e intenta entender cómo la época y el lugar en los que vive influyen en su construcción;
  • Cita pasajes importantes para justificar el análisis con fragmentos sacados del propio texto.