Los clubes de lectura vuelven a situarse en el centro de la vida cultural de muchas localidades espaƱolas, con propuestas que abarcan desde la infancia hasta la edad adulta y que combinan encuentros presenciales, dinamización profesional y, en algunos casos, una clara dimensión reivindicativa. En bibliotecas municipales de distintos puntos del paĆs se estĆ”n organizando actividades que ponen el foco en leer en comunidad, compartir miradas y convertir los libros en un espacio de encuentro.
Lejos de ser solo una reunión informal de lectores, estos grupos se consolidan como herramientas para fomentar hĆ”bitos de lectura, crear tejido social y ofrecer a la ciudadanĆa un lugar estable donde conversar sobre literatura. Desde Hoyo de Manzanares hasta Soraluze, pasando por Orihuela, Elche o pequeƱas localidades castellanoleonesas, las bibliotecas pĆŗblicas refuerzan su papel como nodulos culturales abiertos y participativos.
Clubes de lectura para infancia y juventud: leer en familia y crecer con los libros
En la Biblioteca Municipal Camilo JosĆ© Cela, en Hoyo de Manzanares, se ha programado una nueva jornada doble con dos actividades muy ligadas al club de lectura: la sesión de āLeer en Familiaā y el club de lectura juvenil, ambas conducidas por Estrella EscriƱa. El objetivo es claro: incentivar la lectura entre los niƱos y los adolescentes a travĆ©s de experiencias compartidas y muy pegadas al dĆa a dĆa.
La propuesta āLeer en Familiaā invita a madres, padres, abuelos y peques a usar la biblioteca como espacio de encuentro y convivencia lectora. Se trabaja con fondos de la propia biblioteca agrupados por temĆ”ticas, de manera que las familias puedan descubrir tĆtulos relacionados y aprender a recomendarse libros unos a otros. Entre las metas que se persiguen estĆ”n sentir la biblioteca como un lugar cercano, fomentar la lectura entre los mĆ”s pequeƱos, mejorar la capacidad de prescribir lecturas en casa y familiarizarse con autores e ilustradores de literatura infantil.
En la próxima sesión el libro protagonista serĆ” āComer y celebrar, todo es empezarā, una lectura pensada para menores a partir de 3 aƱos. La actividad se celebrarĆ” a las 17:30 horas, tendrĆ” una duración aproximada de 45 minutos y cuenta con aforo limitado, por lo que es necesario reservar con antelación. Esta fórmula de encuentros breves, temĆ”ticos y acompaƱados por una mediadora busca que los pequeƱos asocien el acto de leer con algo lĆŗdico y compartido.
Justo a continuación, la misma biblioteca acogerĆ” el club de lectura juvenil, orientado a lectores a partir de 8 aƱos. En este caso, el grupo lee al mismo tiempo una obra concreta āen esta ocasión, āBasil, el ratón sĆŗper detectiveāā y cada participante recibe un ejemplar prestado por la propia biblioteca. Las reuniones, de 90 minutos de duración y con aforo limitado, se realizan de forma periódica (quincenal o mensual) para comentar lo leĆdo y compartir impresiones en un ambiente distendido.
La filosofĆa de este club se basa en combinar lectura individual y reflexión compartida. Los jóvenes leen a solas, a su ritmo, pero luego se encuentran para descubrir cómo una misma obra puede transformarse en āmĆŗltiples historiasā, tantas como lectores tiene. La idea que se trabaja es que cada libro se reinventa en la imaginación de quien lo lee, y que esa diversidad de interpretaciones es precisamente una de las āmagiasā de la literatura juvenil.
Para participar tanto en āLeer en Familiaā como en el club juvenil, las entradas se pueden reservar por correo electrónico en la dirección facilitada por el Ć”rea de Cultura del ayuntamiento, desde el miĆ©rcoles anterior a la actividad y hasta completar el aforo. Con esta dinĆ”mica, la biblioteca refuerza su papel como espacio seguro, cercano y activo para las familias lectoras de la localidad.
Clubes de lectura para adultos: nuevos grupos, dinamizadores y calendarios
El impulso a los clubes de lectura para personas adultas tambiĆ©n es notable. En la Biblioteca PĆŗblica del Estado y Archivo Histórico āFernando de Loazesā, en Orihuela, se ha programado un club de lectura fĆ”cil dirigido a quienes desean iniciarse en la lectura o tienen dificultades lectoras o de idioma. Estas sesiones estĆ”n pensadas para ayudar a construir el hĆ”bito lector paso a paso, trabajando textos accesibles pero significativos.
Este club de lectura fĆ”cil se celebra los lunes a las 10:00 horas y se prolonga durante varias semanas, hasta el 15 de diciembre. Cada encuentro estĆ” orientado a comentar lo leĆdo en un entorno amable y sin presiones, de modo que las personas participantes puedan ganar confianza con los libros, mejorar su comprensión lectora y, de paso, estrechar lazos con otras personas que estĆ”n en una situación similar.
En Soraluze, la biblioteca municipal ha anunciado la puesta en marcha de un nuevo club de lectura en castellano, con inicio previsto para el 21 de enero. Este grupo estarÔ dinamizado por la periodista de origen catalÔn Mónica Leiva, conocida por coordinar numerosos clubes de lectura en distintas bibliotecas de Euskal Herria. Su experiencia como mediadora aportarÔ al grupo herramientas para analizar, contextualizar y debatir las obras con mayor profundidad.
La primera reunión estĆ” fijada a las 18:30 horas y girarĆ” en torno a la novela āLa fórmula preferida del profesorā, de Yoko Ogawa, cuya lectura serĆ” facilitada por la propia biblioteca, que prestarĆ” un ejemplar a cada participante. La dinĆ”mica estĆ” planteada para que los asistentes puedan analizar, reflexionar y compartir puntos de vista sobre el libro, trabajando aspectos como los personajes, la estructura y los temas de fondo.
Este club de Soraluze se reunirĆ” cada dos meses, de enero a mayo, para comentar un tĆtulo diferente en cada sesión. De momento hay programadas tres fechas: 21 de enero, 18 de marzo y 20 de mayo. El Ćŗnico requisito para apuntarse es ser miembro de la biblioteca, un trĆ”mite gratuito que puede realizarse en el mismo momento de la inscripción. Quien desee mĆ”s información puede acercarse a la biblioteca en su horario habitual de apertura, llamar por telĆ©fono o enviar un correo electrónico a la dirección oficial del centro.
Clubes en euskera y castellano: lectura en clave multilingüe
En otros municipios, el club de lectura se organiza en paralelo en distintos idiomas, con grupos en castellano y en euskera que comparten estructura pero se diferencian por las obras seleccionadas. En uno de estos programas, por ejemplo, se han convocado dos citas muy concretas para el mes de diciembre, ambas en la biblioteca municipal y con guĆas especializadas.
Por un lado, el club de lectura en castellano se reunirĆ” el miĆ©rcoles 17 a las 18:00 horas para comentar el libro āLas pequeƱas virtudesā, de Natalia Ginzburg. La sesión estarĆ” guiada por Mónica Leiva, que se encarga de dinamizar el debate y de proponer claves de lectura para profundizar en la obra. La combinación de un texto clĆ”sico de la narrativa italiana y la mirada colectiva de los lectores permite enriquecer la experiencia de lectura mĆ”s allĆ” de lo individual.
Por otro lado, el club de lectura en euskara tiene cita el jueves 27 a las 18:30 hours, tambiĆ©n en la biblioteca, para hablar de āFun Homeā, de Alison Bechdel. En este caso, la mentora serĆ” Miriam Luki, que conduce el grupo en euskera y adapta el ritmo y el enfoque a las necesidades de los participantes. La elección de una novela grĆ”fica autobiogrĆ”fica contemporĆ”nea abre la puerta a debates sobre memoria, identidad y familia, desde una perspectiva visual y literaria a la vez.
Estos grupos, tanto en castellano como en euskera, se caracterizan por ser abiertos al pĆŗblico. Aun asĆ, se recomienda inscribirse previamente en la biblioteca municipal, ya sea de forma presencial, por telĆ©fono, por correo electrónico o incluso mediante WhatsApp. De esta manera, el personal bibliotecario puede organizar mejor los espacios, asegurar el material de lectura y mantener un acompaƱamiento mĆ”s personalizado a quienes acuden de forma regular.
Clubes de lectura como espacios de reflexión y anÔlisis literario
Los clubes de lectura no solo sirven para compartir impresiones informales sobre los libros, sino tambiĆ©n para realizar anĆ”lisis mĆ”s profundos de las obras y de sus personajes. Un buen ejemplo de ello se ha visto en la Biblioteca PĆŗblica de la Fundación Caja Cega / Cajaviva de Fuentepelayo, donde el club de lectura āPasa la hojaā ha colaborado de forma activa en la presentación de la novela āLos humores de la tierraā, del profesor emĆ©rito Ćngel Gómez, natural de VegafrĆa y residente en CuĆ©llar.
Antes del encuentro con el autor, la veintena de miembros del club ya habĆa estado leyendo y analizando individual y colectivamente la obra. Durante las reuniones se hizo un repaso minucioso de los personajes, todos ellos ficticios pero con rasgos tan verosĆmiles que muchos lectores pudieron verse reflejados en alguno. Entre las figuras que mĆ”s debate generaron estuvieron Ramón, un maltratador; la sufridora Patro; la rebelde Eva; la maternal Micaela o el perseverante Gabriel.
El propio Ćngel Gómez reconoció sentir afecto por todos sus personajes, aunque admitió que Ramón es el mĆ”s complejo. Autor y lectores coincidieron en destacar la dureza de la novela y su ambientación en un pequeƱo pueblo castellano de posguerra, un entorno que podrĆa ser perfectamente VegafrĆa u otra localidad de la provincia de Segovia. El lenguaje empleado se caracteriza por ser muy directo y profundamente ligado a la idiosincrasia castellana de la Ć©poca.
En el coloquio se subrayó cómo el autor mezcla elementos imaginados con recuerdos reales de su infancia. Gómez llegó a afirmar que āmi patria es mi infanciaā, una declaración que sitĆŗa la novela como un compromiso Ćntimo con su propia memoria. El estilo, valorado por los asistentes como muy cuidado desde el punto de vista sintĆ”ctico y estĆ©ticamente sugerente, fue otro de los aspectos mĆ”s elogiados, ya que logra atrapar al lector incluso cuando describe escenas duras.
Para el escritor, la novela pertenece al lector una vez publicada, y son precisamente lecturas como las del club āPasa la hojaā las que dan sentido a esa afirmación. Invitó a los presentes a leer siempre con espĆritu crĆtico, desconfiando de las apariencias y exigiendo que cada texto tenga un significado de fondo. Estas sesiones demuestran que un club de lectura puede convertirse en un autĆ©ntico laboratorio de interpretación literaria, donde la conversación enriquece y matiza la obra.
Clubes de lectura como espacio de apoyo y reivindicación social
En otros contextos, los clubes de lectura trascienden el plano estrictamente literario para convertirse también en espacios de apoyo mutuo y de reivindicación social. Es el caso del club de lectura de la Casa de la Dona de Elche, cuyas integrantes llevan meses concentrÔndose en la Plaza de Baix cada segundo miércoles de mes, con sillas y libros en la mano, para reclamar la reapertura de este espacio, cerrado desde septiembre.
Este grupo de lectoras reivindica no solo la recuperación fĆsica de la Casa de la Dona, sino tambiĆ©n la figura de la promotora de igualdad, a la que consideran fundamental. SegĆŗn explica una de las participantes, Vanesa Agulló, esta profesional ayuda a contextualizar los malestares y violencias que atraviesan a las mujeres, ofreciendo acompaƱamiento y herramientas para entender las experiencias propias en un marco mĆ”s amplio.
Durante dos aƱos, el club de lectura de la Casa de la Dona funcionó como un espacio de encuentro, apoyo y construcción de tejido social, elementos que sus integrantes consideran esenciales en la prevención de la violencia de gĆ©nero. La clausura de la actividad, que segĆŗn las usuarias se produjo sin previo aviso, ha generado un profundo malestar. La concejala de Mujer, Caridad MartĆnez, sostiene que el cierre se comunicó en junio, lo que ha aƱadido una dimensión de conflicto al debate pĆŗblico.
Las declaraciones de la concejala, que aludĆan a supuestas āmalas formasā de las participantes hacia el personal tĆ©cnico, han sido rechazadas por las usuarias. Caridad MartĆnez sostuvo esa versión, mientras que Vanesa Agulló insiste en que su forma de reivindicación ha sido silenciosa, respetuosa y simbólicamente ligada a los libros. Leer juntas en plena plaza se ha convertido asĆ tanto en un gesto de continuidad del club de lectura como en una manera pacĆfica de hacer visible su protesta.
Este caso ilustra cómo un club de lectura puede ir mĆ”s allĆ” del comentario sobre novelas o ensayos y convertirse en un espacio polĆtico en el sentido amplio del tĆ©rmino: un lugar donde las personas se organizan, comparten vivencias y articulan demandas que conectan la cultura con los derechos y la igualdad. La lectura aquĆ no solo entretiene ni forma; tambiĆ©n ayuda a nombrar realidades y a reclamar cambios concretos.
Entre sesiones familiares con cuentos ilustrados, grupos juveniles que descubren detectives ratones, clubes en castellano y euskera que analizan desde Yoko Ogawa hasta Alison Bechdel, y lectoras que se reĆŗnen en una plaza para defender su espacio, los clubes de lectura en EspaƱa se muestran mĆ”s vivos y diversos que nunca. Bibliotecas grandes y pequeƱas, asociaciones y fundaciones los estĆ”n utilizando como una herramienta potente para fomentar el hĆ”bito lector, fortalecer la vida comunitaria y abrir conversaciones profundas sobre la literatura y su vĆnculo con la realidad cotidiana.