Este lunes 10 de agosto se cumplen cien años del nacimiento de la poeta peruana Blanca Varela, una de las voces más singulares de la poesÃa en español. La efeméride ha movilizado a editoriales, instituciones culturales y lectores, que encuentran en su obra un referente imprescindible. La conmemoración llega con novedades editoriales y un buen puñado de actos que recuerdan a una autora que supo combinar la intensidad lÃrica con una mirada crÃtica y desengañada.
Varela, que falleció en 2009 a los 82 años, dejó una obra breve pero contundente, marcada por la elipsis y la precisión. Su poesÃa, alejada de estridencias, ha ido ganando lectores con el paso del tiempo, especialmente entre los más jóvenes, que ven en ella una forma de decir las cosas sin rodeos. Ahora, con motivo del centenario, su legado vuelve a estar de actualidad.
Un legado que se reescribe
La efeméride ha traÃdo consigo una auténtica avalancha de publicaciones. El Fondo de Cultura Económica ha lanzado una edición conmemorativa de «Canto villano. PoesÃa reunida, 1949-1994», con prólogos de Carmen Ollé y Gabriela Wiener, y epÃlogos de crÃticos como Roberto Paoli o Adolfo Castañón. El volumen, que toma el tÃtulo de uno de los poemarios más emblemáticos de Varela, se ha convertido en uno de los más solicitados en la última Feria del Libro de Lima.
Por su parte, la editorial Personaje Secundario ha puesto en marcha una colección dedicada a la autora, que publicará por separado sus ocho poemarios. El primer tÃtulo es «El falso teclado», el último libro que escribió Varela, compuesto por apenas trece poemas y unas sesenta páginas. La edición incluye facsÃmiles de manuscritos que muestran el meticuloso proceso de corrección de la poeta, un material que permite apreciar la densidad de su escritura.
También se ha reeditado «El más crudo invierno», el ensayo de Mario Montalbetti que analiza un único poema de Varela, «Mi cabeza como una gran canasta», perteneciente a «Concierto animal». Este libro, publicado originalmente en 2016, es una muestra de la profundidad que encierra la obra vareliana, capaz de generar casi cien páginas de análisis a partir de trece versos.
Estos son los poemarios que componen su legado:
- Ese puerto existe (1959)
- Luz de dÃa (1963)
- Valses y otras falsas confesiones (1971)
- Canto villano (1978)
- Ejercicios materiales (1993)
- Concierto animal (1999)
- El falso teclado (2001)
Premios y reconocimientos
Blanca Varela no fue una poeta precoz en cuanto a premios, pero cuando llegaron, lo hicieron con fuerza. En 2001 obtuvo el Premio Octavio Paz de PoesÃa y Ensayo, un galardón que la sacó del circuito limitado en el que se movÃa hasta entonces. El jurado destacó su obra «intensa y coherente, excepcional en el horizonte de la poesÃa iberoamericana».
En 2006, el Ayuntamiento de Granada le concedió el Premio Internacional de PoesÃa Federico GarcÃa Lorca, y al año siguiente recibió el Premio Reina SofÃa de PoesÃa Iberoamericana, que se entrega en Madrid. Estos dos galardones, junto con la publicación de su obra en España, consolidaron su proyección internacional y la convirtieron en una de las voces más respetadas de la lÃrica hispánica.
Homenajes y actos conmemorativos
La agenda para celebrar el centenario es de lo más variada. El mismo lunes 10, el Fondo de Cultura Económica acoge un conversatorio sobre la autora con la participación de RocÃo Silva-Santisteban, Giovanna Pollarolo y Daniella Paredes. Por la noche, la librerÃa La Rebelde organiza un recital en el que varias escritoras leerán poemas de Varela.
Además, la Casa de la Literatura Peruana ha preparado un coloquio de dos dÃas, los próximos 11 y 12 de agosto, que combinará ponencias académicas con actuaciones artÃsticas, como danza contemporánea y recitales. El encuentro reunirá a investigadores, escritores y artistas para reflexionar sobre la vigencia de su obra, y contará con la presencia de la nieta de la poeta, Manuela de Szyszlo.
Una poeta de culto
La vida de Blanca Varela estuvo marcada por los viajes y los encuentros con grandes figuras de la cultura. Casada con el pintor Fernando de Szyszlo, residió en ParÃs, Florencia y Nueva York, donde trató a intelectuales como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Julio Cortázar. Esa experiencia cosmopolita se refleja en una poesÃa que huye del folclorismo y se adentra en territorios más universales.
Su influencia no ha dejado de crecer, y hoy son muchos los jóvenes poetas que la reivindican. En los últimos años se han publicado varias biografÃas y estudios crÃticos que analizan su obra, y sus poemarios se reeditan con frecuencia. Varela, que en vida fue reacia a los focos, se ha convertido en un clásico contemporáneo.
El centenario de Blanca Varela no es solo una fecha para recordar, sino una oportunidad para redescubrir a una poeta esencial. Sus versos, breves y afilados, siguen interpelando a los lectores de hoy, y los actos y publicaciones que lo celebran confirman que su legado está más vivo que nunca. Quienes se acerquen por primera vez a su obra encontrarán una voz única, capaz de transformar el silencio en poesÃa.