Cecilia F. Santomé obtiene el Premio Blanco Amor de Novela

  • Cecilia F. Santomé gana el XLIV Premio Blanco Amor con la novela “Boundaries Road SW12 8HD”.
  • El galardón, convocado por la Diputación de Ourense y la Fundación Eduardo Blanco Amor, está dotado con 15.000 euros.
  • La obra, elegida entre 75 originales, aborda la nueva emigración gallega a Europa desde una voz narrativa moderna e introspectiva.
  • La autora, traductora y narradora vilalbesa, suma este reconocimiento a una trayectoria consolidada en la narrativa en gallego.

Premio Blanco Amor de novela

La escritora gallega Cecilia F. Santomé ha sido distinguida con el XLIV Premio Blanco Amor de novela gracias a su obra “Boundaries Road SW12 8HD”, un texto que se adentra en la experiencia de la emigración contemporánea desde una mirada literaria muy actual. El prestigioso galardón, considerado el más veterano en su categoría dentro de la narrativa en gallego, está promovido por la Diputación de Ourense en colaboración con la Fundación Eduardo Blanco Amor.

La novela fue seleccionada entre 75 manuscritos presentados, una cifra récord en la historia del certamen, lo que da una idea del tirón del premio tanto entre autores consagrados como entre nuevas voces de la literatura gallega. El fallo del jurado se dio a conocer el 24 de noviembre y la entrega oficial tendrá lugar el próximo 5 de diciembre en una gala literaria en el Centro Cultural Marcos Valcárcel de Ourense.

Un premio señero de la narrativa en gallego

El Premio Blanco Amor de novela larga se ha consolidado como el reconocimiento más antiguo y uno de los más codiciados para las obras escritas en gallego. Nacido para homenajear la figura de Eduardo Blanco Amor, el certamen está organizado por la Diputación de Ourense junto a la fundación que lleva el nombre del autor, y se ha convertido en un auténtico referente para medir el pulso de la narrativa gallega contemporánea.

El galardón cuenta con una dotación económica de 15.000 euros y una pieza escultórica de Acisclo Manzano, lo que sitúa al premio entre los más relevantes del panorama editorial en lengua gallega. A lo largo de su trayectoria, el certamen ha distinguido a autores que más tarde obtuvieron el Premio Nacional de Narrativa, como Marilar Aleixandre, Xesús Fraga o Alfredo Conde, reforzando su papel como plataforma de proyección estatal.

En esta cuadragésimo cuarta edición, el concurso ha batido su marca histórica de participación con 75 originales, una muestra del buen momento que atraviesa la ficción en gallego. Los textos recibidos fueron evaluados de manera anónima antes de que el jurado acordara el nombre de la obra ganadora.

El jurado estuvo presidido por Luis González Tosar y contó con la participación de Heitor Mera, César Lorenzo e Inés Mosquera, mientras que Noelia García Díaz ejercía como secretaria. Reunidos en el Centro Cultural Marcos Valcárcel, los miembros del jurado firmaron un dictamen unánime a favor de la novela de Santomé.

Tras conocerse el fallo, el presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, contactó telefónicamente con la autora para felicitarla por el reconocimiento y destacar el peso simbólico del premio en la proyección de la literatura gallega.

“Boundaries Road SW12 8HD”: una mirada a la nueva emigración

En “Boundaries Road SW12 8HD”, Cecilia F. Santomé construye la historia de Cilla, una traductora gallega de 30 años que abandona su tierra para instalarse en Londres. Allí, la protagonista alquila una habitación en la casa de una pareja acomodada, un punto de partida en apariencia cotidiano que sirve de puerta de entrada a una compleja trama de relaciones personales, tensiones culturales y búsquedas identitarias.

La novela se centra en la vida doméstica y emocional de esta emigrante joven en una gran capital europea, explorando sus inseguridades, sus contradicciones y las dificultades de arraigo. El hogar compartido se convierte en un microcosmos donde se cruzan diferencias de clase, de origen y de expectativas vitales, y donde cada gesto cotidiano acaba cargado de significado.

Uno de los elementos más llamativos del texto, según destacó el jurado, es la conexión simbólica entre la experiencia de Cilla y el relato del éxodo judío de Egipto. A partir de esa resonancia, la autora amplía el alcance de la novela y enlaza la precariedad y la sensación de desarraigo de la emigración actual con otros desplazamientos históricos, dotando al relato de una capa adicional de profundidad.

El libro se adentra así en la llamada “nueva emigración a Europa”, en la que muchos jóvenes gallegos optan por buscar oportunidades laborales y personales fuera del país. Lejos de un tono triunfalista, la obra se inclina por una mirada crítica y matizada, en la que la aventura en el extranjero se mezcla con la inestabilidad, la soledad y el choque cultural.

En este marco, Londres aparece como un escenario cosmopolita pero también exigente, una ciudad donde la protagonista debe negociar continuamente su lugar y su voz. El piso de la pareja que la acoge funciona como una especie de frontera (como su sugiere el propio título), a caballo entre la intimidad y la ajenidad, entre el refugio y el extrañamiento.

Una voz narrativa moderna, irónica e introspectiva

El jurado subrayó que la novela de Santomé destaca por un estilo moderno, en diálogo con la narrativa actual, y por la creación de un universo literario con una marcada huella poética. La obra se construye desde una voz en primera persona que combina la introspección con la ironía, y que no rehúye mostrar las neurosis cotidianas de la protagonista.

En su dictamen, los evaluadores describieron esa voz como “neurótica, culta, irónica e introspectiva”, capaz de alternar observaciones afiladas sobre el entorno con momentos de duda y vulnerabilidad. Esta mezcla permite articular un relato que avanza con agilidad pero que, al mismo tiempo, se detiene en detalles significativos.

Otro de los aspectos más valorados fue la introducción del flujo de conciencia de la narradora, un recurso que acerca al lector a los pensamientos más íntimos de Cilla y que intensifica la sensación de cercanía. Esa corriente de conciencia se apoya en un lenguaje cuidado, con un vocabulario rico y una sintaxis que oscila entre la descripción meticulosa y la reflexión filosófica.

El veredicto del jurado incide también en el alto ritmo narrativo de la obra, que combina escenas domésticas, recuerdos, digresiones culturales y asociaciones simbólicas sin perder cohesión. Esa cadencia sostenida hace que el lector se mantenga cerca de la protagonista, acompañándola en sus dudas, sus entusiasmos y sus contradicciones.

En cuanto a las referencias culturales, la novela integra alusiones a autores y artistas como Stendhal o Picasso, así como a la música ska, que ayudan a situar a la narradora en un cruce de tradiciones y gustos; incluso remite a autores latinoamericanos.

Personajes coherentes y un universo narrativo con huella poética

Uno de los puntos que más llamó la atención del tribunal fue la construcción de personajes con una gran coherencia interna. Tanto la protagonista como la pareja que la acoge en Londres, y las figuras que orbitan a su alrededor, aparecen delineadas con matices psicológicos que las alejan de los estereotipos más habituales ligados a la emigración.

La pareja acomodada con la que Cilla comparte vivienda encarna otra forma de entender la estabilidad y el éxito, frente a la precariedad de la protagonista. Sus costumbres, su manera de ocupar el espacio doméstico o su relación con la ciudad van marcando un contraste continuo, que sirve para tensar el relato sin necesidad de grandes explosiones dramáticas.

A partir de esta convivencia, Santomé levanta un universo narrativo de fuerte impronta poética, donde se cruzan la observación minuciosa del día a día con una reflexión de mayor alcance sobre el lugar que ocupan los cuerpos emigrantes en las sociedades de acogida. El piso, la calle y el propio nombre de la dirección que da título al libro se convierten en símbolos de frontera y de pertenencia.

Este entramado de personajes y espacios se articula mediante una prosa muy cuidada, en la que cada elección léxica parece responder tanto a la voz singular de la narradora como a la atmósfera que la autora quiere construir. El resultado es una obra que combina la cercanía de la experiencia cotidiana con una lectura más amplia sobre la identidad y el desplazamiento.

La novela, según se desprende del fallo, dialoga con la literatura europea más reciente que se ha ocupado de los movimientos migratorios internos y externos, pero lo hace desde un punto de vista anclado en la realidad gallega, lo que le aporta un matiz específico dentro de ese paisaje común.

La trayectoria literaria de Cecilia F. Santomé

Cecilia Fernández Santomé (San Simón, Vilalba, Lugo, 1984) es traductora, narradora y lingüista, y forma parte de una generación de autoras gallegas que están renovando la narrativa en lengua propia. Su formación y su trabajo en el campo de la lengua se dejan notar en el cuidado extremo del registro, los matices y la musicalidad de sus textos.

A lo largo de los últimos años, la autora ha participado en proyectos de periodismo colaborativo como “Toonari Post” y “55 Pages”, espacios en los que ha combinado la escritura creativa con la reflexión sobre la actualidad. Además, ha codirigido la revista digital “Coolt”, vinculada a la difusión cultural en línea.

Su nombre empezó a sonar con fuerza en 2017, cuando obtuvo el Premio Literario Nortear para jóvenes escritores de Galicia y del Norte de Portugal gracias al relato «34, Rue Saint Jacques». Ese reconocimiento marcó un punto de inflexión en su carrera y abrió la puerta a nuevas publicaciones.

En 2021 logró el tercer premio en el Certamen de Narraciones Breves Manuel Murguía por el texto «As orfas daquel verán», consolidándose como una de las voces más interesantes en el relato corto contemporáneo en gallego.

En el terreno de la novela, Santomé es autora de “Quérote. Eu tampouco” (Xerais, 2019), una historia que ya apuntaba su interés por las complejidades de las relaciones afectivas; de “Unha rapaza de provincias” (Xerais, 2021), centrada en las tensiones entre origen y aspiraciones personales, y de “As despedidas” (Xerais, 2024), donde el tema de la pérdida y los cambios vitales ocupa un lugar central.

Con la concesión del Premio Blanco Amor por “Boundaries Road SW12 8HD”, su trayectoria da un nuevo salto, reforzando su posición en el panorama literario gallego y situándola como una autora a seguir también en el contexto estatal, especialmente en lo que se refiere a la narrativa sobre movilidad, identidad y memoria.

La combinación de formación lingüística, experiencia internacional y práctica literaria continuada parece haber encontrado en esta novela un punto de equilibrio especialmente afortunado, reconocible tanto en la construcción de la voz narrativa como en la arquitectura general del relato.

El reconocimiento del Premio Blanco Amor a Cecilia F. Santomé y a “Boundaries Road SW12 8HD” refuerza el papel de la narrativa gallega como espacio privilegiado para reflexionar, desde la ficción, sobre los desplazamientos, las fronteras y las formas de vivir entre varios lugares. La autora se suma así a una lista de ganadores que han encontrado en este galardón un importante impulso para la difusión de su obra, y que confirman a este premio como uno de los termómetros más fiables de la vitalidad literaria en Galicia.

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