La ciudad de Cartagena ha vivido este viernes una jornada histórica con la inauguración del monumento al capitán Diego Alatriste, el personaje más emblemático de Arturo Pérez-Reverte. El acto, celebrado en la plaza del Cuartel del Rey frente al Arsenal Militar, ha reunido a autoridades locales, representantes de la Armada y numerosos ciudadanos que no quisieron perderse el homenaje al escritor y a los soldados anónimos que forjaron la historia de España. La estatua de bronce, de 2,40 metros de altura, representa al veterano de los Tercios con su característica mirada desafiante y una indumentaria de época que refleja los años de batallas y penurias.
El acto ha estado presidido por la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, y el propio Arturo Pérez-Reverte, quienes descubrieron la escultura ante una multitud emocionada. Durante su intervención, Arroyo destacó que el Ayuntamiento llevaba años buscando la forma de expresar públicamente «la admiración y el orgullo que los cartageneros sentimos por Arturo Pérez-Reverte». La alcaldesa subrayó que el monumento convierte esa gratitud en un reconocimiento permanente, y agradeció al escritor por llevar siempre a Cartagena en el corazón.
Un homenaje a los Tercios y a la historia de Cartagena

Pérez-Reverte, visiblemente emocionado, recordó que el capitán Alatriste nació como un homenaje a los soldados anónimos que sostuvieron la historia de España durante el Siglo de Oro. La idea, explicó, surgió mientras contemplaba el cuadro Las lanzas de Velázquez en el Museo del Prado, cuando reparó en que los hombres que habían hecho el trabajo más duro apenas aparecían representados, ocultos tras los generales y las banderas. «Quise contar la historia de esas lanzas, de los hombres que estaban detrás», afirmó el escritor, reivindicando a quienes combatieron durante siglos lejos de su tierra y cuyo sacrificio apenas ha ocupado espacio en los relatos históricos más conocidos.
La alcaldesa también puso en valor el simbolismo del lugar escogido. La plaza del Cuartel del Rey era el espacio donde se abastecía a la flota que trasladaba tropas hacia Flandes, y puede considerarse uno de los puntos de partida del Camino Español que recorrieron miles de soldados hacia el centro de Europa. «Perfectamente, aquí mismo podría haberse pertrechado antes de embarcar el capitán Diego Alatriste, al frente del Tercio Viejo de Cartagena», señaló Arroyo, conectando la ficción con la historia real de la ciudad.
Una obra con sello de artistas de primer nivel

La escultura ha sido modelada por el artista Salvador Amaya a partir de un boceto original del pintor Augusto Ferrer-Dalmau, quien confesó que realizó el diseño en apenas un día porque «tenía en la cabeza cómo es Alatriste: postura desgarbada, desaliñado y aspecto peligroso». Amaya, por su parte, explicó que visualizó la obra como la imagen de un soldado veterano el día de su vuelta a Cartagena, después de un tiempo fuera de España. «Luce como un soldado curtido por muchos años de guerras y penurias, con la expresión trágica de una persona que ha pasado las de Caín, y que, aún así, sigue mirando al horizonte», detalló el escultor.
La base del monumento está formada por siete sillares históricos procedentes de los antiguos muelles del Arsenal de Cartagena, construidos en el siglo XVIII según los proyectos de Jorge Juan y Sebastián Feringán. Estas piedras, que durante casi tres siglos estuvieron en contacto con el mar y acogieron el atraque de barcos de madera, hierro y acero, han sido cedidas por la Armada al Ayuntamiento. Uno de los sillares incorpora una inscripción elaborada por el propio Pérez-Reverte, dedicada «a los soldados españoles que a lo largo de los siglos embarcaron en Cartagena para combatir lejos de su patria», junto con su firma autógrafa grabada en la piedra.

El acto contó con la participación de la Unidad de Música del Tercio de Levante de la Armada, que interpretó la fanfarria compuesta por el músico jumillano Roque Baños para la película Alatriste, dirigida por Agustín Díaz Yanes. Además, quince recreadores históricos de la Asociación Tercio Viejo de Cartagena y de la Asociación Cultural Yecla Siglo de Oro, caracterizados como capitán, abanderado, tambor, arcabuceros, rodelero y piqueros de los Tercios españoles, escoltaron el monumento durante la ceremonia. La iniciativa fue aprobada por unanimidad por el Pleno del Ayuntamiento y presentada previamente en la Real Academia Española por la alcaldesa, el escritor y los autores de la obra.
Así, Cartagena ha logrado unir la literatura, la historia y el cariño popular en un mismo gesto. La estatua de Alatriste no solo honra a uno de los personajes más queridos de la narrativa española, sino que también recuerda el sacrificio de aquellos hombres que, como dijo Pérez-Reverte, «embarcaron por aquí, camino de lugares donde iban a dejarse la vida, la salud, donde obtuvieron poca gloria y mucha miseria». Un homenaje que, según la alcaldesa, «convierte la gratitud en un reconocimiento público y permanente», y que demuestra que la memoria de los Tercios y de sus soldados anónimos sigue viva en el corazón de la ciudad.