La escritora y traductora barcelonesa Carlota Gurt ha sido reconocida con el 11.º Premi Llibres Anagrama de Novel·la gracias a su obra Els erms, una historia que convierte la sequía en un poderoso símbolo de las carencias contemporáneas. El galardón, uno de los más relevantes de la narrativa en catalán, llega en un momento en que el debate sobre el clima y el malestar cotidiano ocupa un espacio central en la conversación pública.
Dotado con 12.000 euros y fallado por unanimidad, el premio distingue una novela que invita a mirar de frente los «yermos» personales y colectivos, desde los afectivos hasta los laborales, sin caer en el derrotismo. Lejos de quedarse en una fábula sombría, el libro plantea cómo nos las apañamos para seguir adelante cuando parece que se han agotado las ilusiones.
Un premio unánime para una novela sobre todas las sequías
El jurado del 11.º Premi Llibres Anagrama de Novel·la ha estado formado por Mita Casacuberta, Guillem Gisbert, Imma Monsó, Sergi Pàmies, Jordi Puntí y las editoras Isabel Obiols y Sílvia Sesé. Este grupo de voces procedentes de la crítica, la creación literaria y la edición decidió por consenso absoluto que la obra de Gurt sobresalía entre los 66 originales recibidos, una cifra que confirma la consolidación del certamen dentro del panorama literario en catalán.
Casacuberta definió Els erms como “un tour de force narrativo contra los yermos del mundo actual”, subrayando la capacidad del libro para mostrar cómo una ficción bien construida puede imponerse a la crudeza de la realidad. La filóloga incidió en que el pantano de Sau se convierte casi en un personaje más, un escenario que influye en los protagonistas tanto como cualquier otro personaje humano.
Por su parte, el escritor y crítico Sergi Pàmies destacó la calidad lingüística y la precisión del catalán con la que está escrita la novela. A su juicio, se trata de una lectura «espléndida y muy entretenida» que, pese a situarse en un entorno inhóspito y con una protagonista profundamente insatisfecha, consigue generar un efecto estimulante en el lector en lugar de arrastrarlo hacia la desolación.
Otros miembros del jurado, como Guillem Gisbert, han remarcado que la autora logra hablar de todas las sequías posibles con sentido del humor, misterio y esperanza. Cuando la realidad parece ahogar a los personajes, la imaginación fértil de Gurt funciona como un salvavidas que los empuja a buscar nuevas salidas, por muy improbable que parezca.
El fallo del jurado se dio a conocer en una jornada marcada por un fuerte temporal de lluvia, con avisos de Protección Civil sonando de fondo, un contraste llamativo con la sequía extrema que atraviesa la novela. La propia Gurt ironizó con esta coincidencia meteorológica, recordando que la idea del libro nació en un día en el que el pantano de Sau apenas retenía agua.

Ramona y Faust: dos vidas secas frente al pantano de Sau
El punto de partida de Els erms es aparentemente sencillo: un 24 de diciembre en el parador de Vic-Sau, frente al pantano de Sau, en plena sequía. Ramona, la protagonista, ha decidido pasar allí un par de noches sola durante Nochebuena, huyendo de una vida que percibe como vacía y sin demasiadas expectativas. En paralelo, Faust acude al mismo lugar para celebrar una comida con compañeros de trabajo, pese a que detesta el empleo que desempeña.
Faust, jefe de la presa, afronta su ocupación con un celo casi enfermizo, mientras que Ramona arrastra una sensación de fracaso personal que la lleva a buscar refugio en un escenario todavía más desolado que su rutina diaria. El encuentro entre ambos personajes no se articula ni desde el amor ni desde el deseo sexual, algo que Gurt ha insistido en recalcar: lo que los une es una curiosidad recíproca que los empuja a territorios desconocidos, un juego de espejos donde sus vidas reales se mezclan con otras imaginadas.
La autora describe a Ramona y Faust como dos polos opuestos que, al mismo tiempo, se parecen. Ramona canaliza una furia soterrada, con fantasías de destrucción del mundo, mientras que Faust representa una cierta ternura, un contrapunto más conciliador. En ese contraste se construye la dinámica principal de la novela, de manera que cada uno funciona como el negativo fotográfico del otro.
Uno de los elementos más llamativos del libro es el modo en que el paisaje condiciona la percepción de los personajes. Para Mita Casacuberta, al leer la obra se tiene la clara sensación de que el pantano seco se comporta como otro protagonista. La tierra agrietada, el agua casi inexistente y el entorno silencioso actúan como espejo de las vidas «secas» de Ramona y Faust, que se mueven entre la soledad, la incertidumbre profesional y la dificultad para encontrar su lugar en el mundo.
Gurt sitúa parte de la acción en una cena de Navidad que Ramona observa desde la distancia, atentos a tres hombres sentados en una mesa cercana. A partir de esa escena cotidiana, la narración se abre hacia las vidas imaginadas de esos personajes, un recurso que permite a la autora jugar con distintos planos de realidad y ficción, hasta el punto de que el lector duda de qué pertenece al mundo «real» y qué procede de la fabulación interna de la protagonista.
Una reflexión sobre las sequías climáticas, amorosas y profesionales
El origen de Els erms se remonta a una visita que Carlota Gurt hizo al pantano de Sau cuando estaba por debajo del 10 % de su capacidad. Sentada frente a aquel paisaje casi lunar, con el agua reducida a la mínima expresión y la tierra resquebrajada, la autora sintió que su propio estado de ánimo estaba en sintonía con ese escenario. De ahí surgió la idea de escribir «un libro sobre las sequías» en un sentido amplio.
En declaraciones durante la rueda de prensa, Gurt explicó que la novela no se limita a abordar la sequía climática, sino que se adentra en muchos otros tipos de aridez: la amorosa, la sexual, la profesional, la lingüística, la barcelonesa e incluso la nacional. La intención es mostrar hasta qué punto la falta de recursos no es solo material, sino también emocional, simbólica y social.
Lejos de componer una historia romántica al uso, la autora insiste en que no estamos ante una trama de amor ni de sexo. La relación entre Ramona y Faust funciona más bien como un dispositivo narrativo para explorar cuestiones como quién lleva realmente la vida que desea, cómo se construyen las ilusiones y si las personas que aparentan ser muy diferentes lo son tanto en su interior.
Uno de los hilos centrales del libro es la pregunta sobre el origen de las ilusiones cuando parecen haberse agotado. Para Gurt, tanto las ilusiones como el futuro son ficciones que nuestro cerebro elabora para encontrar motivos que nos empujen a seguir adelante. La novela, así, se convierte en una indagación sobre el papel de la imaginación como motor vital, incluso en contextos que parecen dominados por el desencanto.
Pese a que el punto de partida podría sugerir un tono oscuro o pesimista, la escritora defiende que la obra acaba desprendiendo mucha luz. Los personajes parten de una situación de sequedad extrema —emocional y existencial—, pero la forma en que elaboran relatos sobre sí mismos y los demás abre la puerta a una cierta esperanza. El humor, a ratos desvergonzado, y la ironía funcionan como antídotos frente al dramatismo del entorno.
El estilo de Carlota Gurt y el papel del lenguaje
Más allá del argumento, el jurado ha querido poner el foco en la manera en que está contada la historia. La prosa de Gurt se describe como precisa, intimista y de gran exigencia lingüística, una combinación que le permite tratar asuntos delicados sin caer en el sentimentalismo fácil. Varios miembros del jurado han valorado de forma especial el cuidado con el que la autora trabaja el catalán, en un contexto en el que, según apuntan, se perciben desniveles preocupantes en la calidad de la lengua literaria de muchas novelas.
Para Sergi Pàmies, Els erms ofrece una mezcla muy equilibrada de entretenimiento y profundidad. Aunque el escenario pueda parecer inhóspito y la protagonista resulte incómoda en su insatisfacción constante, el libro consigue que el lector no se hunda con ella. Al contrario, la lectura termina generando una sensación de impulso, casi como si el relato mostrara que incluso en los lugares más secos puede brotar algo de vida.
Jordi Puntí, otro de los integrantes del jurado, ha descrito la novela como un texto en el que la niebla que asciende del pantano difumina el paisaje y va revelando poco a poco una serie de vidas que se cruzan y se desdoblan. En sus palabras, los personajes parecen atrapados en un dibujo a lo Escher, buscando un punto de fuga que los libere. La prosa de Gurt, densa y sin complejos, envuelve tanto a los protagonistas como al lector.
En este sentido, la autora considera que una novela debe ser algo así como un menú degustación que contenga la vida entera: ironía, tragedia, humor, tensión, reflexión… Esa voluntad de abarcar distintas capas emocionales y formales se deja notar en Els erms, que alterna momentos de crítica sutil con escenas más íntimas, sin renunciar a un tono coloquial cuando la situación lo pide.
El resultado es una obra que también puede leerse como una metáfora extendida sobre las «vidas secas»: biografías en las que la rutina, la precariedad o la falta de horizontes han ido erosionando el entusiasmo. A través de Ramona y Faust, el libro plantea si es posible reinventarse cuando el paisaje interior parece tan agrietado como el lecho de un pantano vacío.
Trayectoria de la autora y publicación de «Els erms»
Nacida en Barcelona en 1976, Carlota Gurt no es una recién llegada al panorama literario catalán. Empezó a ser conocida de forma amplia en 2019, cuando su libro de relatos Cavalcarem tota la nit obtuvo el Premio Mercè Rodoreda. Aquel volumen de cuentos, escrito con humor pero capaz de generar un cierto desasosiego, ya dejaba ver muchas de las constantes estilísticas que se consolidan ahora en Els erms.
Posteriormente, Gurt publicó su primera novela, Sola (2020), que tuvo una muy buena acogida de crítica y lectores y contribuyó a situarla como una de las voces más interesantes de la nueva narrativa en catalán. En 2023 regresó al relato breve con Biografia del foc, otro recopilatorio que reafirma su habilidad para moverse con soltura en formatos distintos.
La autora también ha explorado otros registros con la novela juvenil La teoria dels forats —galardonada con el Premio Guillem Cifre de Colonya— y con el ensayo Una aniquilació fallida, que ha dado lugar a una conferencia performativa con la que se ha estrenado como monologuista en escenarios. Esta diversidad de géneros evidencia una voluntad de experimentar con formas y públicos sin perder una identidad literaria reconocible.
En el terreno profesional, antes de centrarse en la escritura, Gurt trabajó como productora en compañías y festivales de referencia como La Fura dels Baus y el certamen Temporada Alta, lo que le ha permitido mantener un vínculo estrecho con las artes escénicas. Además, es traductora y colabora de forma habitual en distintos medios de comunicación, entre ellos el suplemento Quadern de El País, la SER, 3cat o Catorze.
Con Els erms, la autora suma ahora su segunda novela para público adulto y, al mismo tiempo, protagoniza un cambio de editorial respecto a sus títulos anteriores, que habían aparecido en Proa. La obra ganadora del Premi Llibres Anagrama llegará a las librerías el próximo 25 de marzo, mientras que la edición en castellano está prevista para otoño, ampliando así su alcance a nuevos lectores en toda España y en otros territorios de habla hispana.
El reconocimiento del Premi Llibres Anagrama sitúa a Gurt junto a otros nombres que ya forman parte del palmarés del certamen, como Albert Forns, Tina Vallès, Llucia Ramis, Irene Solà, Anna Ballbona, Pol Guasch, Andrea Genovart, Clara Queraltó o Arià Paco. Con esta distinción, la autora consolida una carrera marcada por la versatilidad y la ambición literaria, sumando una pieza más a un corpus que no deja de expandirse.
Así, la victoria de Carlota Gurt con Els erms en el Premi Llibres Anagrama refuerza la presencia de una voz que combina cuidado extremo por la lengua, capacidad de observación y un uso muy personal de la metáfora. A través de la historia de dos personajes en un pantano al límite, la novela abre un diálogo sobre las diferentes formas de sequía que atraviesan hoy la vida en España y en Europa, y plantea, sin grandes estridencias, que quizá la imaginación y las ficciones que nos contamos sigan siendo una de las pocas reservas de agua que no conviene dejar secar.