Care Santos, pregonera de la 59 Feria del Libro de Valladolid

  • Care Santos inaugurará la 59 Feria del Libro de Valladolid con un pregón centrado en la emoción y el placer de la lectura.
  • La cita se celebrará del 29 de mayo al 7 de junio en la Plaza Mayor, con 55 casetas y una programación para todo tipo de público.
  • El lema de esta edición, “La huella de la cultura española en América”, cierra un ciclo dedicado a los lazos literarios entre España y el continente americano.
  • La Feria estrena cartel de Pablo Amargo y una nueva identidad visual diseñada por Óscar del Amo, con un logotipo circular formado por libros abiertos en forma de V.

Feria del Libro de Valladolid

La próxima edición de la Feria del Libro de Valladolid ya tiene protagonista para su arranque: la escritora catalana Care Santos asumirá el papel de pregonera en la 59 convocatoria de esta cita literaria, que volverá a llenar de libros y lectores la Plaza Mayor. El anuncio, realizado en el Ayuntamiento, coloca a una de las voces más sólidas de la narrativa actual al frente del acto inaugural.

La Feria, que tendrá lugar del 29 de mayo al 7 de junio, mantiene su apuesta por convertirse en un gran punto de encuentro entre autores, editores, libreros y público general. En esta ocasión, la organización refuerza su mirada hacia el otro lado del Atlántico con un lema muy elocuente, “La huella de la cultura española en América”, que pretende subrayar los vínculos históricos y literarios compartidos en lengua española.

Care Santos, una voz consolidada para abrir la Feria

La elección de Santos se ha presentado como un reconocimiento a su trayectoria literaria consolidada y a su estrecha relación con Valladolid. Nacida en Mataró en 1970, la autora ha cosechado el favor de la crítica y del público con títulos como “Media vida” (Premio Nadal 2017), “Deseo de chocolate” (Premio Ramon Llull 2014) o “El aire que respiras”, además de su prolífica obra dirigida al público infantil y juvenil.

Durante la rueda de prensa, la escritora intervino por teléfono para agradecer el encargo, que calificó de “honor” y motivo de “gran ilusión”. Recordó también su vinculación personal con la ciudad, donde pasó varios años en su juventud y donde, muy cerca, en Laguna de Duero, obtuvo uno de sus primeros reconocimientos literarios, un detalle que la une de forma especial a esta Feria.

Santos adelantó que aún está dando forma al texto del pregón, pero dejó claro su propósito de “sorprender y emocionar” a quienes llenen la Plaza Mayor en la inauguración. Su intención, según explicó, es hablar del gozo de leer, de la ilusión que genera la literatura compartida y de la necesidad de celebrar el hecho de encontrarse alrededor de los libros.

Desde el Ayuntamiento, la concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, subrayó que la autora es “una de las figuras más destacadas de las letras actuales” y una presencia ya habitual en la plaza Mayor durante la Feria, así como en actividades de la Casa de Zorrilla. Para la edil, su mirada literaria, centrada en la memoria, las relaciones humanas y los lazos que conforman nuestra historia, encaja con el espíritu de un evento que aspira a ser punto de encuentro y reflexión.

También el director de la Feria, Pedro Ojeda, destacó la conexión de Santos con los lectores vallisoletanos, que la han seguido durante años en sus presentaciones y firmas de ejemplares. En su opinión, contar con una narradora de su nivel al frente del pregón refuerza el papel de la Feria como una de las grandes citas del libro en el ámbito nacional.

Cartel Feria del Libro de Valladolid

Una Feria con mirada atlántica y vocación de diálogo

La 59 Feria del Libro de Valladolid se articulará este año en torno al lema “La huella de la cultura española en América”, que busca ensanchar el foco más allá de un único país invitado. En lugar de centrar la programación en una nación concreta, como ocurrió con México o Perú en ediciones anteriores, la organización apuesta ahora por una visión más amplia e integradora de la cultura en español a ambos lados del Atlántico.

Carvajal definió esta línea de trabajo como un “viaje de ida y vuelta” que reivindica el papel del español, una lengua que hablan más de 600 millones de personas, como elemento de unión entre continentes y generaciones. Valladolid, señaló, se convierte así en un “puente” que conecta historias, tradiciones y voces nuevas, levantado sobre una riqueza cultural compartida en la que la literatura y la palabra actúan como argamasa.

En este marco, la Feria se concibe como un espacio de intercambio cultural y descubrimiento mutuo, donde confluyen de forma natural la tradición y la modernidad. La ciudad castellana aspira a que España y América se reconozcan mutuamente a través de la fuerza de la literatura, imaginando nuevas historias a partir de un legado común que sigue muy vivo.

Pedro Ojeda explicó que esta edición pone “cierre” a un ciclo de tres años dedicados a América, tras las ferias centradas en México y en Perú. A partir del próximo año, adelantó, se abrirá un nuevo recorrido temático, aunque sin perder de vista el carácter transatlántico que la Feria ha ido consolidando en este último periodo.

Aunque el programa completo se dará a conocer en las próximas semanas, ya se ha avanzado que se mantendrá la estructura habitual, con actividades pensadas para público juvenil y familiar, presentaciones de libros, mesas redondas y propuestas más académicas en diferentes espacios de la ciudad, con especial protagonismo del Círculo de Recreo.

La Plaza Mayor, corazón de una ciudad de libros

Como en años anteriores, la Plaza Mayor volverá a ser el epicentro de la Feria del Libro. Allí se instalarán alrededor de 55 casetas, un número que el director del certamen calificó de “éxito”, ya que la organización se ha visto obligada a dejar fuera a alguna solicitud debido a la alta demanda de participación por parte de librerías, editoriales e instituciones.

Las casetas dibujarán un gran “ágora de papel” en pleno corazón de Valladolid, donde el público podrá descubrir novedades editoriales, encontrar a sus autores favoritos y curiosear entre sellos independientes, propuestas de no ficción, literatura infantil y juvenil o ensayo, entre otros géneros. La imagen de la Plaza Mayor repleta de libros se consolida así como uno de los rasgos distintivos de la Feria.

Más allá de la venta de ejemplares, la programación incluirá un buen número de encuentros entre escritores y lectores, firmes de libros, recitales, charlas y presentaciones. El objetivo es que la plaza se convierta en un auténtico espacio de diálogo, donde quienes escriben y quienes leen compartan experiencias y puntos de vista, en un ambiente cercano.

El Círculo de Recreo, por su parte, acogerá presentaciones, debates y ponencias de corte más especializado, configurando un segundo eje de actividad centrado en el análisis, la reflexión y el intercambio de ideas sobre el presente y el futuro del libro y la lectura.

Todo ello refuerza la idea, defendida por la concejala de Cultura, de que la Feria del Libro de Valladolid es “uno de los grandes eventos literarios” que se celebran en España, tanto por la calidad de los participantes como por la respuesta del público, que año tras año llena la Plaza Mayor durante los diez días de celebración.

Care Santos pregonera Feria del Libro

Un nuevo lenguaje visual: cartel y logotipo renovados

Junto al anuncio de la pregonera, se presentó también el cartel oficial de la 59 edición, una obra firmada por el ilustrador asturiano Pablo Amargo, Premio Nacional de Ilustración y colaborador habitual de medios internacionales como The New Yorker o The New York Times. Su propuesta busca replantear la forma en que miramos la lectura y el propio acto de leer.

Bajo el lema “No recordamos cómo mirábamos antes de que nos enseñaran a mirar”, Amargo concibe el libro no como un simple objeto, sino como un lugar desde el que asomarse al mundo. En sus palabras, los libros nos acostumbran a ver lo que no está justo delante, a sostener más de una mirada al mismo tiempo, a habitar otros pensamientos y a ensayar otros deseos.

El cartel, de marcado carácter conceptual y poético, sugiere que leer es “desplazarse sin moverse”, mantener a la vez lo propio y lo ajeno. La imagen juega con la idea de ventanales que se abren hacia otros paisajes, una metáfora que dialoga tanto con la arquitectura de la Plaza Mayor como con el viaje interior que propone la literatura.

Esta pieza gráfica llega acompañada de una nueva identidad visual para la Feria, diseñada por el ilustrador vallisoletano Óscar del Amo. El nuevo logotipo sustituye al que firmó en su día Manuel Sierra y se construye a partir de libros semiabiertos dispuestos en círculo, cada uno de ellos formando una “V” que remite a Valladolid.

Del Amo explicó que el conjunto simboliza la Plaza Mayor poblada de casetas, convertida en un círculo de lectura y encuentro. Uno de esos libros se inclina hacia arriba y rompe la simetría, dejando una especie de “puerta abierta” que invita a entrar: una llamada directa a que los ciudadanos y visitantes se adentren en el espacio de la Feria y participen en la fiesta de las letras.

Identidad, memoria y futuro compartido

La combinación de una pregonera de la talla de Care Santos, un lema centrado en la huella cultural de España en América y un renovado lenguaje visual refuerza la voluntad de la Feria del Libro de Valladolid de presentarse como algo más que un simple mercado de novedades. La cita aspira a ser un lugar donde se piensen las relaciones entre historia, memoria y futuro común en lengua española.

La apuesta por una mirada atlántica amplia, sin un país invitado único, permite dar cabida a múltiples voces procedentes de distintos territorios de América Latina y de España. Así, la Feria se configura como un espacio en el que las distintas tradiciones literarias dialogan en igualdad de condiciones, con el español como hilo conductor.

Al mismo tiempo, el peso concedido a la imagen -tanto en el cartel de Pablo Amargo como en el logotipo de Óscar del Amo- refleja la intención de adaptarse a nuevos lenguajes de comunicación y acercar el libro a públicos diversos, incluidos quienes se aproximan a la lectura desde pantallas y redes sociales. La modernidad, sin embargo, no renuncia a la centralidad del libro como objeto esencial.

En este contexto, la figura de Santos, que combina narrativa para adultos con una destacada producción para niños y jóvenes, se percibe como un puente generacional. Su pregón, todavía en preparación, se prevé como un llamamiento a celebrar la lectura, a compartir historias y a reivindicar el papel de los libros en la vida cotidiana.

Con todos estos elementos -un programa que se desvelará en detalle en las próximas semanas, una Plaza Mayor convertida en plaza de libros, un enfoque transatlántico y una imagen gráfica renovada- la 59 Feria del Libro de Valladolid se dispone a consolidar su lugar en el calendario cultural como una cita en la que la ciudad, sus lectores y quienes la visitan se reconocen a través de la literatura y se abren, desde los libros, a otras miradas y otros mundos.

Miedo
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