Parece que fue ayer, pero la editorial bilbaÃna Astiberri ya sopla las velas de su cuarto de siglo de vida por todo lo alto. El Ministerio de Cultura ha decidido otorgarle el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural, una noticia que ha caÃdo como agua de mayo en el sector del noveno arte. Este reconocimiento no solo pone en valor su trayectoria, sino que confirma que el tebeo ha dejado de ser el hermano pequeño de la literatura para jugar en las grandes ligas de la cultura española.
Con una dotación de 30.000 euros, el galardón destaca el empeño de esta casa por elevar el cómic a la categorÃa de alta literatura. Desde que se fundara allá por 2001, el equipo de Astiberri ha sabido mantener un espÃritu exigente y una ambición artÃstica que se nota en cada uno de sus lanzamientos, cuidando al máximo tanto el fondo de las historias como el diseño de sus ediciones.
Un cuarto de siglo apostando por la novela gráfica

La historia de este sello está ligada inevitablemente a la mÃtica librerÃa Joker de Bilbao, donde Iñigo Sola y Fernando Tarancón plantaron la semilla de lo que hoy es un gigante independiente. Con el tiempo, se unieron figuras clave como Laureano DomÃnguez, Javier Zalbidegoitia o Héloïse Guerrier, formando un equipo que ha remado a contracorriente en los momentos difÃciles. Según confiesan desde la propia editorial, hubo años en los que trabajaron por puro amor al arte, invirtiendo herencias familiares y mucho esfuerzo personal para sacar al cómic del gueto y llevarlo a un público mucho más amplio.
El jurado ha puesto el foco en la capacidad de la editorial para construir un prestigio sólido basándose en formatos muy cuidados y un marcado sello de autor. No es para menos, ya que sus publicaciones suelen mojarse en charcos complicados, abordando temas como la memoria histórica, el periodismo de guerra, la biografÃa y la crÃtica social con una madurez que ha encandilado a lectores de todas las edades, promoviendo asà diversas novelas gráficas para celebrar el dÃa del cómic.
Puente entre la creación nacional y el mercado internacional
Uno de los grandes logros de Astiberri ha sido su capacidad para exportar el talento de aquÃ. Gracias a su gestión, autores de la talla de Paco Roca, Laura Pérez o Alfonso Zapico han visto sus obras traducidas en decenas de paÃses. Pero el viaje también ha sido de vuelta, permitiendo que el público español disfrute de joyas internacionales firmadas por nombres como Craig Thompson, Guy Delisle o Jeff Lemire. Esta mezcla de talento local y foráneo ha convertido su catálogo en un referente indispensable con más de mil tÃtulos vivos.
Además de la lÃnea principal, la editorial ha sabido diversificarse con sellos como ¡Caramba!, dedicado al humor más gamberro y original, o sus colecciones infantiles y juveniles. El éxito no es fruto de la casualidad, sino de una gestión coherente y una belleza técnica envidiable que sigue atrayendo a nuevos públicos año tras año. A pesar de los retos que supone mantener una editorial independiente hoy en dÃa, el optimismo impera en el sector, especialmente al ver cómo autoras jóvenes como Candela Sierra están tomando el relevo con fuerza.
Haber llegado hasta aquà no ha sido un camino de rosas, pero la solidez de su propuesta ha terminado por convencer a propios y extraños. Con un catálogo de mil tÃtulos vivos y una capacidad innata para conectar con los lectores, la editorial se asienta como un pilar fundamental de nuestra cultura. Este premio es, al fin y al cabo, el reflejo de una labor bien hecha que ha logrado consolidar carreras fundamentales y asegurar que el cómic siga brillando con luz propia en las librerÃas durante muchos años más.
