Arturo Pérez-Reverte, a sus 74 años recién cumplidos, no da señales de frenar. El escritor murciano, uno de los más leídos del país, tiene en el horizonte inmediato tres novedades literarias que verán la luz en apenas un año. Pero más allá de su intensa actividad editorial, el autor aprovecha cada aparición pública para compartir reflexiones que invitan a pensar. La edad, la pérdida de certezas y el devenir de Occidente se han convertido en los ejes de sus últimas intervenciones.
En los últimos días, sus declaraciones sobre el «final de Occidente» han dado la vuelta al mundo. No es una predicción apocalíptica, sino una mirada personal de alguien que ha sido testigo de conflictos y transformaciones durante décadas. Pérez-Reverte, que fue corresponsal de guerra más de veinte años, asegura que la vejez le ha enseñado a desconfiar de las certezas absolutas. Y esa perspectiva, dice, le permite observar con curiosidad el declive de un mundo que ya no es el suyo.

Menos certezas con los años
El escritor lo explica sin rodeos: «Cuando era joven, tenía un montón de certezas, estaba seguro de mil cosas. Ahora, con la edad que tengo, tengo muy pocas certezas y muchísimas incertidumbres». Esta confesión, realizada en un encuentro con jóvenes, refleja una evolución personal que también se nota en su literatura. La pérdida de certezas se ha convertido en un motor creativo, asegura, porque le permite explorar territorios grises y contradictorios.

Pérez-Reverte nació en 1951, y sus abuelos en el siglo XIX. «Fui educado para un mundo que ya no existe», afirma. Esa conciencia de pertenecer a una generación puente le hace mirar el presente con distancia. «Estoy asistiendo de una manera muy interesada al final de un mundo que es el mío», dice, sin dramatismos, con la curiosidad de quien observa un fenómeno histórico.

La mirada sobre Occidente
La expresión «final de Occidente» ha generado un gran revuelo. Pero el autor matiza que no se trata de una profecía, sino de una interpretación personal sobre el cambio de civilización. «Tengo el privilegio de estar asistiendo al final de un mundo, el final de Occidente, de Europa. Que tardará no sé cuánto, un siglo, lo que sea», declaró en una entrevista. Ver cómo se desmorona lo que parecía inmutable es un espectáculo interesantísimo, añade.

Su experiencia como reportero de guerra, cubriendo conflictos en distintos escenarios, le ha dado una perspectiva única. Aquella etapa le permitió conocer sociedades sometidas a crisis y transformaciones profundas. Ahora, desde la distancia, aplica esa mirada a Europa. «No sé qué me queda de vida, 5 o 6 años, como mucho. Tampoco quiero ir más allá. Pero ver eso es muy interesante», confiesa.
Próximos lanzamientos literarios
Mientras tanto, su actividad literaria no se detiene. El 20 de octubre llegará a las librerías ‘La hipótesis más peligrosa’, su próxima novela. Antes, ya ha publicado ‘Misión París’, una nueva entrega de las aventuras del capitán Alatriste, y ‘Enviado especial’. En apenas un año, Pérez-Reverte habrá encadenado tres novedades, algo que demuestra su inagotable capacidad de trabajo.
El autor asegura que la edad le ha beneficiado a la hora de escribir. «He hecho un Alatriste más real, más humano, que envejece de una manera más creíble», afirma. Sus personajes, dice, tienen el corazón gris, con luces y sombras, porque así es la naturaleza humana. «Ninguno de mis héroes tiene el corazón puro», sentencia.

En definitiva, Arturo Pérez-Reverte afronta esta etapa de su vida con una mezcla de escepticismo y curiosidad. La pérdida de certezas le ha llevado a observar el mundo con otros ojos, y su visión sobre el declive de Occidente no deja indiferente a nadie. Con tres novelas en el horizonte y una carrera que no se detiene, el escritor sigue siendo una de las voces más lúcidas y provocadoras del panorama literario en español.


