Los Llanos de Aridane se convierten estos días en el epicentro de la novela negra y policiaca en España gracias a la sexta edición de Aridane Criminal, un encuentro literario que ha ido creciendo hasta consolidarse como una de las citas imprescindibles para lectores, escritores y amantes del crimen ficticio y del true crime. Durante cuatro jornadas, el municipio palmero reúne a una cuidada selección de autores que llenan la Casa de la Cultura y la Plaza de España con conversaciones, presentaciones y actividades abiertas al público.
En esta nueva entrega, el festival refuerza su papel como plataforma de estrenos editoriales, reflexión sobre la sociedad contemporánea y punto de encuentro entre creadores y lectores. El programa combina el lanzamiento en primicia de novelas muy esperadas, mesas redondas sobre técnicas de investigación real, sesiones dedicadas al true crime, cine clásico de género y propuestas específicas para el público escolar, con el objetivo de seguir acercando la lectura a todas las edades.
Un festival de referencia para la novela negra y policiaca
Aridane Criminal se presenta como un festival especializado en novela negra y policiaca que se celebra entre el 28 y el 31 de enero en Los Llanos de Aridane, similar al Pamplona Negra. A lo largo de esas fechas, más de 17 escritores y escritoras participan en charlas, mesas redondas, secciones temáticas y presentaciones de libros que giran en torno al crimen, la investigación y la mirada crítica a la realidad que caracteriza al género.
El encuentro tiene lugar principalmente en el Salón de Actos de la Casa de la Cultura y en la Plaza de España del municipio, espacios que se transforman en un foro permanente de debate sobre la literatura criminal. Además, buena parte de las actividades se pueden seguir en directo a través del canal de YouTube de Aridane Criminal, lo que amplía el alcance del festival más allá de la isla de La Palma.
La concejal de Cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, Marlene González, subraya el prestigio que el festival ha ido obteniendo edición tras edición, hasta situarse como una referencia internacional dentro del género. Para la responsable municipal, el encuentro ofrece un lugar idóneo donde lectores y autores pueden conversar sin prisas, compartir experiencias y estrechar la relación entre obra y público en un ambiente cercano.
El festival no solo apuesta por los grandes nombres, sino que también abre espacio a voces emergentes y a proyectos que exploran los límites del género, como el Cordoblack. La combinación de autores consolidados, nuevas firmas y especialistas en temas como la criminología o la investigación policial da como resultado un programa variado que permite abordar la novela negra desde múltiples ángulos.
Otra de las constantes del encuentro es su voluntad de mostrar cómo la novela negra funciona como espejo del momento histórico y social. A través de tramas de asesinatos, desapariciones o conspiraciones, los autores invitados dialogan sobre violencia, corrupción, desigualdad, memoria histórica, racismo, machismo o abuso de poder, elementos que laten bajo la superficie de muchas de las historias que se presentan estos días en Aridane Criminal.
Estreno nacional: «El último caso de Unamuno»
Uno de los grandes hitos de esta sexta edición es el estreno en primicia de la nueva novela de Luis García Jambrina, titulada «El último caso de Unamuno». El lanzamiento nacional de esta obra de corte detectivesco, publicada por Alfaguara, se celebra en la Casa de la Cultura de Los Llanos de Aridane, reforzando el carácter estratégico del festival dentro del calendario literario español.
La elección de La Palma como escenario de este estreno supone, en palabras de la concejal de Cultura Marlene González Almeida, un reconocimiento a la capacidad del encuentro para acoger primicias de relevancia en el género. La presencia de Jambrina se complementa con una actividad adicional: un coloquio junto al escritor Pedro Herrasti, en el que ambos dialogan bajo el sugerente título «Los detectives del 98».
En ese diálogo, se explora la recreación literaria de figuras como Miguel de Unamuno y Pío Baroja convertidos en protagonistas de tramas detectivescas, una propuesta que mezcla historia, literatura y ficción criminal. El encuentro permite reflexionar sobre cómo la novela negra puede servir también para revisitar a los grandes nombres de la Generación del 98 y contextualizarlos en un escenario narrativo de misterio e investigación.
El festival completa este bloque con una sesión especial de cine negro clásico: la proyección de «Los sobornados» (Fritz Lang, 1953), presentada por el cineasta Elio Quiroga. Esta actividad conecta literatura y cine, recordando la influencia mutua entre ambos lenguajes a la hora de construir atmósferas de tensión, personajes ambiguos y relatos centrados en la corrupción y el crimen.
Con este tipo de propuestas, Aridane Criminal refuerza su vocación de ir más allá de la simple presentación de libros, construyendo un ecosistema cultural en el que cine, ensayo, ficción histórica y novela negra dialogan entre sí para ofrecer una experiencia más amplia al público asistente.
La mirada internacional: Cuba, África y voces de fuera de Canarias
El carácter internacional del festival se hace visible en la presencia de autores procedentes de Cuba y del continente africano, que aportan miradas propias sobre el género negro. En la sección «Con el Agua al Cuello (Cuba, fundido a negro)», participan escritoras como Belkys Rodríguez Blanco, acompañada por Vladimir Hernández, para mostrar una versión caribeña de la novela criminal.
Belkys Rodríguez presenta «La hija de Yemayá», una obra que, más allá de centrarse en un asesinato concreto, se detiene en el «asesinato» metafórico de una forma de vida. La novela reconstruye, desde dentro, la atmósfera de una ciudad en los momentos previos a la Navidad de 1958, justo antes de que el rumbo político y social de Cuba se transformara de manera decisiva, jugando con la nostalgia y con los recuerdos idealizados de aquella etapa.
La autora sostiene que la novela negra puede llegar a ser más explícita y directa que muchas noticias a la hora de retratar una realidad incómoda. Desde su perspectiva, determinadas informaciones periodísticas llegan filtradas por intereses políticos o por sesgos que matizan el relato de los hechos, mientras que la ficción criminal se permite revelar aquello que se prefiere mantener fuera del foco o, al menos, plantearlo sin tantos tapujos.
En el bloque internacional se suma también la participación del escritor togolés Sami Tchak, cuya presencia facilita que el festival abra una ventana al panorama africano de la literatura negra. Sus aportaciones ayudan a comprender cómo el género se adapta a contextos marcados por problemáticas propias, en los que la violencia estructural, el pasado colonial o las tensiones sociales dejan una huella profunda en las tramas y personajes.
Este diálogo entre autores canarios, peninsulares e internacionales refuerza la idea de que la novela negra funciona como un lenguaje global para analizar la realidad. Los crímenes, las investigaciones policiales y los conflictos morales pueden compartir estructura, pero cada territorio introduce matices distintos, ligados a su historia, su sistema político y su tejido social.
True crime: cuando el crimen real entra en escena
Uno de los ejes más llamativos del programa es la sección específica dedicada al true crime, en la que se analizan crímenes reales desde la investigación literaria y periodística, donde también se discuten mejores libros sobre asesinos en serie. En este apartado participan, entre otros, Beatriz García Guirado y Sergi Moyano, que comparten con el público el proceso de documentación, contraste de fuentes y reconstrucción narrativa que conlleva adentrarse en casos verídicos.
Beatriz García Guirado presenta su libro «La chica muerta favorita de todos», centrado en el célebre asesinato de Elizabeth Short en 1941 en Los Ángeles, la víctima conocida como la Dalia Negra. Sin embargo, su enfoque se aleja de la simple crónica del crimen para dar voz a la propia víctima y cuestionar la fascinación social por la violencia extrema y por la exhibición de imágenes de brutalidad.
La autora se pregunta, junto a los asistentes, qué dice de nuestra sociedad el interés casi morboso por ver fotografías de una víctima descuartizada, y por qué incluso muchas mujeres muestran curiosidad por esas imágenes durante talleres y charlas. En su trabajo surge el concepto de erotismo tanatológico, una mezcla inquietante entre atracción y muerte que atraviesa buena parte de la cultura popular y de la narrativa criminal contemporánea.
En paralelo, Sergi Moyano expone las dificultades éticas de narrar crímenes reales sin convertir a las víctimas en mero material de consumo. La sección True Crime pone sobre la mesa cuestiones como la responsabilidad del autor, el respeto a las familias afectadas, la relación con los medios de comunicación y la frontera entre el derecho a la información y la explotación del dolor ajeno.
Este enfoque encaja con la línea general del festival, que busca no solo entretener con historias de suspense, sino también reflexionar sobre el impacto social y moral del crimen, tanto en la ficción como en la realidad. Aridane Criminal se convierte así en un espacio donde el lector puede disfrutar del género, al tiempo que se plantea preguntas incómodas sobre su propio papel como consumidor de relatos de violencia.
Investigación policial real y novela negra: Guardia Civil y Policía Nacional
Otro de los grandes bloques temáticos de Aridane Criminal se centra en la relación entre los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y la novela negra. A través de varias mesas agrupadas bajo el título «Con el Agua al Cuello», el festival explora cómo la Guardia Civil y la Policía Nacional son representadas en la ficción y qué hay de verosímil en esos retratos.
En «Con El Agua al Cuello II (La Guardia Civil en la novela negra española)», autores como Teresa Cardona y Pascual Martínez comparten su experiencia al construir personajes de agentes que se mueven entre la lealtad, la duda y los dilemas éticos. Se analizan procedimientos de investigación, jerarquías internas y la tensión permanente entre el cumplimiento de la ley y las zonas grises en las que a veces se mueven los protagonistas.
Por su parte, la mesa «Con el Agua al Cuello III (Entre policías anda el juego)», con la participación de Ángela Pinacho y Ulises Bertolo, se centra en la representación de la Policía Nacional. Aquí se presta especial atención a la construcción de equipos de investigación, la presión mediática alrededor de determinados casos y la convivencia entre vida personal y profesional de los agentes.
Estas mesas redondas permiten que los asistentes se adentren en las técnicas reales de investigación y en las rutinas de trabajo de quienes se dedican a resolver delitos en España. Los autores cuentan cómo se documentan, qué margen de licencia se toman para la ficción y de qué manera intentan no traicionar el espíritu del trabajo policial, al tiempo que mantienen el ritmo y la tensión narrativa que exige el género.
De este modo, Aridane Criminal sirve de puente entre la realidad de los cuerpos policiales y la imaginación literaria, alimentando un diálogo permanente entre la experiencia profesional de los expertos invitados y las tramas que después se trasladan a las páginas de las novelas.
La revolución de la voz femenina en el género negro
Una de las transformaciones más visibles en esta edición es la presencia destacada de la voz narrativa en femenino dentro de la novela negra y policiaca. El festival presenta personajes protagonistas que son agentes de la Guardia Civil, jefas de grupos de investigación de la Policía Nacional, juezas de instrucción e incluso asesinas, colocando a las mujeres en el centro de la acción y no solo como víctimas o figuras secundarias.
Este giro narrativo trae consigo un cambio en la forma de representar las relaciones entre mujeres en las tramas criminales. Las dinámicas dejan de apoyarse únicamente en la rivalidad o la competencia por la seducción, para apostar por vínculos más fraternos, profesionales y complejos, ligados al liderazgo femenino en ámbitos tradicionalmente masculinizados como la policía o la judicatura.
La escritora Teresa Cardona, presentada como una auténtica maestra del crimen, sitúa en el centro de su novela «A la vista de todos» a una agente de la Guardia Civil que trabaja junto a un compañero con el que comparte no solo casos, sino también momentos vitales decisivos. La psicología de los personajes adquiere tanto peso como el propio misterio, y el relato se abre a una reflexión profunda sobre la identidad, la ética y el impacto de la violencia.
Para Cardona, la novela negra funciona como un retrato del presente y una fotografía de la sociedad, un vehículo óptimo para la crítica social y para plantear dilemas éticos de forma accesible. La autora participa en la sección «Con el Agua al Cuello (Entre policías anda el juego)», donde profundiza en este enfoque y explica cómo el género puede acercar al público debates que la filosofía lleva siglos abordando.
En la misma línea, el festival presenta personajes femeninos situados en puestos de responsabilidad dentro de la estructura policial, que deben compaginar horarios imposibles, conciliación familiar y toma de decisiones en entornos de alta presión. Esta perspectiva humaniza y complejiza la figura de la investigadora, alejándola de estereotipos y acercándola a la experiencia cotidiana de muchas mujeres en puestos de mando.
Autoras que marcan el pulso del nuevo negro
Entre las voces femeninas que destacan en Aridane Criminal se encuentra Ángela Pinacho, que debuta con su primera novela «Los Llanos de Troya». La obra está protagonizada por una jefa de policía que dirige un grupo de investigación en el sur de Tenerife, y combina una atmósfera oscura con el contraste de paisajes luminosos y cielos intensamente azules.
La autora, con experiencia previa en la Policía Nacional, defiende la novela negra como herramienta para obligar al lector a detenerse y mirar las grietas de la realidad. A través del enigma y de la búsqueda del culpable, Pinacho introduce al público en las motivaciones humanas, las desigualdades estructurales y los conflictos que muchas veces preferimos no observar de frente, dejando que la crítica social se filtre de forma casi involuntaria en la lectura.
En su visión, el género se acerca a una especie de sociología de la conciencia humana. El lector entra en la historia atraído por la intriga, pero termina encontrándose con un retrato de las tensiones y miserias de un lugar concreto. Lo que empieza como la resolución de un crimen termina siendo una reflexión sobre lo que ese crimen revela de la comunidad en la que ocurre, una idea que encaja a la perfección con el espíritu del festival.
Aridane Criminal también cuenta con la participación de Annika Brunke, ganadora del Premio Alexis Ravelo de Novela Negra, que presenta «Bacon», una novela que utiliza el humor afilado para abordar la supuesta rivalidad entre dos mujeres con sobrepeso. La autora subvierte la competitividad entre ambas, de forma que la descalificación termina volviéndose en contra de quien la ejerce, cuestionando así los prejuicios sobre el cuerpo y el aspecto físico.
Brunke aprovecha los recursos del género negro para adentrarse en terrenos como la gordofobia, la transexualidad, la xenofobia o el machismo, mostrando procesos emocionales y actitudes complejas sin renunciar a la tensión ni al suspense. En su opinión, la buena novela negra arroja una luz más descarnada sobre la realidad porque no teme entrar en aquellos asuntos en los que pocos se atreven a mojarse, una declaración que conecta con el tono crítico que recorre buena parte del programa.
Además, tanto Pinacho como Brunke ponen el foco en relaciones entre mujeres definidas por la eficacia profesional antes que por la afinidad afectiva. A partir de los roces y complicidades que surgen en el trabajo, los personajes van construyendo vínculos alejados de los clichés románticos, lo que permite explorar nuevas formas de sororidad y conflicto dentro del policial contemporáneo.
Panorama canario: la isla como territorio negro
El festival presta una atención especial a los autores canarios que han contribuido a convertir las islas en un escenario fértil para la novela negra y policiaca. En las secciones «Cosecha Roja» y «Panorama Isleño I y II», escritores como Juan Gallo, José Felipe Díaz, José Correa y Luis Castañeda desgranan sus propuestas y explican cómo han integrado el contexto insular en sus tramas criminales.
Estos encuentros permiten ver de qué manera La Palma, Tenerife y Gran Canaria se transforman en escenarios narrativos donde la geografía, el clima y la vida cotidiana influyen en los personajes y en los delitos. El aislamiento relativo de las islas, la convivencia de comunidades diversas y las tensiones derivadas del turismo o de la economía local se convierten en ingredientes que alimentan las historias.
Para muchos de estos autores, el objetivo es aprovechar el entorno cercano como materia prima literaria, mostrando que el género negro no necesita grandes metrópolis para funcionar. Barrios, pueblos y paisajes reconocibles para el lector local se convierten en escenarios de corrupción, secretos y conflictos que, al mismo tiempo, mantienen un fuerte anclaje en la realidad canaria.
La presencia de este bloque isleño encaja con la vocación del festival de reforzar la identidad cultural de la región al tiempo que se proyecta hacia el exterior. Aridane Criminal actúa como escaparate para las voces del archipiélago, facilitando el contacto con editores, críticos y lectores de otros territorios, y contribuyendo a consolidar una marca propia dentro del mapa de la novela negra en español.
El diálogo entre estas propuestas canarias y las de escritores peninsulares e internacionales confirma que el género negro se adapta con facilidad a cualquier paisaje, siempre que haya conflictos latentes, tensiones sociales y personajes dispuestos a cruzar determinadas líneas. Las islas, en este sentido, ofrecen un terreno especialmente propicio por su mezcla de belleza, contraste social y sensación de frontera.
Literatura para nuevas generaciones: la gincana escolar
Con el objetivo de acercar la lectura a los más jóvenes, Aridane Criminal incluye una gincana escolar que reúne a más de 180 estudiantes de los centros educativos del municipio. Esta actividad propone un recorrido lúdico por el universo de la novela negra, adaptado a las edades participantes y diseñado para despertar la curiosidad por los libros.
A través de pruebas, pistas y pequeños enigmas, el alumnado se familiariza con conceptos básicos del género como la figura del detective, la importancia de las pistas, la construcción de coartadas o el papel de la lógica en la resolución de misterios. El objetivo no es recrear crímenes truculentos, sino mostrar cómo la lectura puede convertirse en una actividad excitante y llena de desafíos intelectuales.
Desde la organización se insiste en que este tipo de iniciativas refuerzan el vínculo entre escuela, biblioteca y actividad cultural. La participación en la gincana no solo introduce a los escolares en el festival, sino que además los pone en contacto con autores y autoras, generando referentes cercanos que pueden influir en sus hábitos de lectura a medio y largo plazo.
La apuesta por el público infantil y juvenil encaja con la idea de entender la novela negra como una puerta de entrada a la lectura. A partir de pequeñas historias de misterio, muchas personas descubren el placer de los libros y terminan dando el salto a otras formas de narrativa o a géneros distintos, algo que Aridane Criminal intenta potenciar con cada edición.
En conjunto, estas actividades escolares refuerzan la imagen del festival como un proyecto cultural con dimensión formativa y comunitaria, que no se queda solo en los actos de cara al público adulto, sino que busca sembrar la afición lectora en las nuevas generaciones de la isla.
Un proyecto colectivo con apoyo institucional y memoria del género
El crecimiento de Aridane Criminal no se entiende sin el respaldo de las instituciones públicas que sostienen organizativa y económicamente el encuentro. El festival cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, a través de su Concejalía de Cultura, así como con el apoyo del Gobierno de Canarias, el Cabildo de La Palma, el Instituto Canario de Desarrollo Cultural y el Ministerio de Cultura, mediante la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura.
Esta red de apoyos permite articular un programa amplio y diverso, con presencia de autores nacionales e internacionales, actividades gratuitas y retransmisiones en streaming. Sin esa estructura institucional, resultaría difícil mantener la continuidad y el nivel alcanzado por el festival, que se ha convertido en una referencia para otros eventos similares que se celebran en el país.
El cierre de esta sexta edición llega con un encuentro dedicado a la memoria del comisario y escritor Alexis Ravelo, figura clave en la consolidación de la novela negra en Canarias. En «Recordando al Comisario Ravelo» participan, entre otros, Annika Brunke, ganadora de la segunda edición del premio que lleva su nombre, en un acto que combina recuerdo, análisis de su legado y celebración del género al que dedicó buena parte de su obra.
La clausura se completa con el concierto «Letras a tiros», a cargo de Germán López y Augusto Báez, que ofrecen en la Plaza de España un repertorio bajo el título «Variaciones musicales en torno a un crimen». Esta propuesta fusiona música y literatura, prolongando el universo noir más allá de las páginas de los libros y cerrando el festival con una dimensión sonora y performativa.
A lo largo de todas estas actividades, Aridane Criminal se afianza como un espacio donde se cruzan la ficción, el análisis social, la memoria del género y la voluntad de crear comunidad en torno a la lectura. Los Llanos de Aridane consolidan así su lugar en el mapa europeo de la novela negra, demostrando que una localidad de tamaño medio puede convertirse, durante unos días, en capital del crimen literario más inquieto y reflexivo.