Álex Grijelmo, nuevo académico de la RAE para la silla o minúscula

  • El periodista burgalés sustituye al arquitecto Antonio Fernández de Alba en la institución.
  • Su nombramiento reconoce una trayectoria marcada por la dirección de la Agencia EFE y el Libro de Estilo de El País.
  • Grijelmo ha centrado su obra en la divulgación lingüística y la defensa del uso ético de las palabras.

Álex Grijelmo nuevo académico de la RAE

La Real Academia Española ha dado un paso significativo al integrar a Álex Grijelmo como nuevo académico de la institución tras la votación celebrada este jueves en el pleno de la corporación. El periodista y escritor, nacido en Burgos en 1956, pasará a ocupar la silla o minúscula, una plaza que se encontraba vacante desde la pasada primavera tras el fallecimiento del arquitecto Antonio Fernández de Alba. Con esta incorporación, la Docta Casa suma a sus filas a una de las figuras más respetadas en el ámbito de la comunicación y el estudio del lenguaje en España.

La propuesta para su ingreso no ha sido casual, ya que contaba con el respaldo de tres figuras de peso dentro de la institución: Juan Luis Cebrián, José Antonio Pascual y Salvador Gutiérrez Ordóñez. Tras conocerse el fallo, el nuevo académico electo ha mostrado su satisfacción y ha subrayado que este nombramiento otorga un sentido especial a toda una vida dedicada a observar y analizar cómo nos expresamos. Según los estatutos de la RAE, Grijelmo dispondrá ahora de un periodo de tiempo para redactar y leer su discurso de ingreso, acto oficial con el que tomará posesión definitiva de su plaza.

Álex Grijelmo elegido para la RAE

Una carrera ligada a la excelencia informativa y la gestión

Trayectoria de Álex Grijelmo

El recorrido profesional de Grijelmo es extenso y diverso, habiendo comenzado su andadura en medios locales como La Voz de Castilla para luego dar el salto a Europa Press a finales de los años setenta. Sin embargo, fue en el diario El País donde desarrolló gran parte de su madurez profesional durante dieciséis años, desempeñando roles de responsabilidad que incluyeron la edición de su famoso manual de normas. Se le considera el máximo responsable de un manual que se convirtió en la biblia estilística de muchos redactores españoles y latinoamericanos, marcando un estándar de calidad en la prensa de la democracia.

Más allá de las redacciones de prensa escrita, su capacidad de gestión le llevó a ocupar cargos directivos en el Grupo Prisa, incluyendo la dirección de contenidos en diversos medios de América. Esta etapa en la que lideró la expansión de contenidos en el continente americano le permitió tener una visión global y panhispánica del idioma, entendiendo las particularidades y la riqueza que aporta la comunidad de hablantes al otro lado del Atlántico, algo que ahora podrá volcar en las comisiones académicas.

Su paso por la presidencia de la Agencia EFE entre 2004 y 2012 supuso otro hito fundamental en su biografía. Bajo su mandato, uno de sus grandes logros fue el nacimiento de la Fundéu, una institución concebida para resolver dudas lingüísticas inmediatas en los medios de comunicación y que hoy, bajo el nombre de FundéuRAE, sigue siendo una herramienta imprescindible para cualquier profesional que trabaje con la palabra. Además, su compromiso con la ética le llevó a impulsar estatutos de redacción que garantizasen la independencia informativa.

Actualmente, su labor no se detiene, pues sigue vinculado a la docencia y a la redacción de El País, donde ha ejercido como subdirector y adjunto a la dirección en distintas etapas. Su perfil polifacético como gestor y analista de la actualidad le sitúa como un puente necesario entre las normas gramaticales más ortodoxas y el lenguaje dinámico, a veces atropellado, que impera en el periodismo moderno del siglo XXI.

Álex Grijelmo y el español

Divulgación literaria y compromiso con el hablante

Libros de Álex Grijelmo

Grijelmo ha destacado especialmente por su faceta como ensayista, publicando más de una decena de obras que han logrado democratizar el conocimiento gramatical entre el gran público. Títulos como «El estilo del periodista» o «Defensa apasionada del idioma español» no solo se estudian en las facultades de Ciencias de la Información, sino que han llegado a las estanterías de lectores curiosos que buscan mejorar su forma de escribir sin necesidad de ser expertos en lingüística.

A través de sus columnas semanales y sus intervenciones en programas de radio de gran audiencia, Grijelmo se ha convertido en un rostro familiar para los amantes de las letras. Son espacios donde analiza con lupa las curiosidades y errores habituales que cometemos al hablar, siempre desde una perspectiva didáctica y alejada del dogmatismo, lo que le ha granjeado el cariño de una audiencia que valora su capacidad para explicar conceptos complejos de forma sencilla.

Académicamente, su preparación es sólida, contando con un doctorado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense y formación de alta dirección en el IESE. Esta formación académica tan completa le ha permitido abordar el estudio del español no solo como una herramienta estética, sino como un mecanismo de poder y de construcción de la realidad social, analizando cómo el uso de ciertas palabras puede influir en la percepción de la economía o la política.

Por todo ello, no es de extrañar que su vitrina cuente con méritos que le han valido el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes o el Premio Castilla y León de Humanidades. Estos galardones reconocen una trayectoria coherente en la que la palabra siempre ha sido el eje central, ya sea para informar sobre la actualidad, para dirigir una agencia de noticias de alcance mundial o para rescatar términos olvidados del castellano antiguo.

Reflexiones sobre el futuro del idioma y la tecnología

Álex Grijelmo y el futuro del español

Al ser preguntado por los retos que afronta el español, el nuevo académico ha puesto el foco en temas tan actuales como el impacto de los sesgos en los algoritmos digitales y la inteligencia artificial. Le preocupa especialmente quién maneja estas herramientas tecnológicas y cómo pueden llegar a condicionar nuestra forma de pensar a través de un lenguaje automatizado que no siempre respeta la riqueza y los matices propios de nuestra lengua materna.

Asimismo, Grijelmo se muestra crítico con la deriva del sistema educativo actual, señalando que la mejora de la capacidad de expresión de los jóvenes depende de los planes educativos que, a su juicio, han ido perdiendo exigencia en materia gramatical. Para él, es fundamental que las nuevas generaciones recuperen el placer por la lectura y la precisión en la escritura como una herramienta de libertad personal y profesional en un mundo cada vez más globalizado y lleno de anglicismos.

Con su llegada a la silla o minúscula, la institución refuerza el vínculo entre la academia y el periodismo activo, asegurando que las decisiones que se tomen sobre el futuro del diccionario cuenten con la sensibilidad de alguien que conoce de primera mano cómo respira la calle y cómo evoluciona el idioma en el día a día de las noticias. Grijelmo se une así a una lista de ilustres que velan por la unidad de una lengua compartida por millones de personas, aportando su experiencia para que el español siga siendo una herramienta viva, precisa y democrática.


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