El Teatro Real celebró el acto de entrega de sus galardones con una ceremonia sobria y cuidada en la que se reconoció la trayectoria de Ermonela Jaho y María Agresta. La cita, desarrollada en la Plaza de Oriente, reunió a artistas y equipo del coliseo madrileño en un ambiente de trabajo y admiración mutua.
En esta cuarta edición, las dos sopranos fueron protagonistas por partida doble: Agresta encarna a Desdémona en Otello de Verdi, actualmente en cartel, mientras que Jaho afronta la versión en concierto de Iris, con estreno previsto el 4 de octubre. La ceremonia subrayó el vínculo continuo de ambas con el escenario madrileño.
El acto y las protagonistas

El director artístico Joan Matabosch presidió la sesión, en la que el tenor Gregory Kunde entregó el premio a Ermonela Jaho y el maestro Daniele Callegari hizo lo propio con María Agresta. El formato, ágil y cercano, reforzó la idea de reconocimiento a una labor sostenida en el tiempo.
El Real informó previamente, en mayo, de los siete nombres distinguidos, y la institución optó por una entrega escalonada de los trofeos, conforme los artistas regresan a Madrid para sus compromisos. Esta fórmula permite encajar la agenda de producciones y conciertos, y a la vez subrayar el valor de cada homenaje.
Jaho llega al premio en pleno trabajo para Iris, de Pietro Mascagni, mientras Agresta sostiene el pulso de Otello, de Giuseppe Verdi. Las dos intérpretes, con personalidades vocales muy distintas, comparten una presencia continuada en el coliseo y un alto grado de compromiso artístico con el repertorio italiano.
La sintonía con el público del Real quedó patente en los aplausos y muestras de afecto, aunque el acto mantuvo un tono institucional, centrado en la excelencia lírica y en el trabajo conjunto de equipos artísticos y técnicos.
Trayectorias en el Teatro Real

Ambas cantantes inauguraron la pasada temporada con Adriana Lecouvreur en doble reparto, un proyecto que evidenció el alto nivel vocal y la adaptación dramática de cada una. Aquella apertura de curso fue un punto de apoyo para su continuidad en el Real.
En el caso de Ermonela Jaho, su huella en Madrid incluye títulos como La traviata, Madama Butterfly, La bohème, Thaïs y La voix humaine. Además, ha compartido su experiencia con jóvenes intérpretes en el programa Crescendo de la Fundación Amigos del Real, acercando técnica y sensibilidad interpretativa a nuevas generaciones.
María Agresta ha firmado destacadas intervenciones en Norma, Il trovatore, Don Carlo, Tosca y Médée. Su Desdémona actual consolida una relación artística de largo recorrido con el teatro, en la que ha alternado papeles belcantistas y repertorio verdiano con solvencia y estilo.
El perfil internacional de ambas sopranos y su convivencia con el público madrileño explican la coherencia del reconocimiento, ajustado a trayectorias sólidas y en plena vigencia escénica.
Otros galardonados y su vínculo con el Real
Junto a Jaho y Agresta, esta edición distingue a Malin Byström, Piotr Beczala, Ludovic Tézier, William Christie y Laurent Pelly, todos con trabajos especialmente significativos en el coliseo. El conjunto de nombres ofrece una panorámica diversa del panorama lírico actual.
El público del Real descubrió a Malin Byström con Capriccio (2019) y volvió a verla en una perturbadora Erwartung, ambas con la firma escénica de Christof Loy. En esos proyectos se apreció su versatilidad dramática y potencia vocal.
El tenor polaco Piotr Beczala debutó en Madrid con Faust en la imaginativa producción de La Fura dels Baus, y su paso por el Real ha coincidido con hitos como el homenaje a Alfredo Kraus (2014), la Messa da Requiem de Verdi en la Catedral de Burgos (2022), la reposición de Aida (2022) o la primera presentación en Madrid de Halka, una referencia de la tradición romántica polaca.
El barítono Ludovic Tézier ha intervenido en montajes como Un ballo in maschera (2008), Le nozze di Figaro (2009), I puritani (2016), Il trovatore (2019) o Rigoletto (2024), además de un concierto reciente donde mostró su dominio del gran repertorio de Verdi y Wagner.
Fundador en 1979 de Les Arts Florissants, William Christie es una referencia en el barroco: ha recuperado repertorios de los siglos XVII y XVIII, impulsa programas formativos como la Académie du Jardin des Voix y mantiene estrecha relación con el Real, donde ha dirigido L’Orfeo, Il ritorno d’Ulisse in patria, L’incoronazione di Poppea, Ariodante, Dido and Aeneas y Médée.
Por su parte, Laurent Pelly es uno de los directores escénicos más valorados por el público del teatro. Su nombre aparece ligado a Los maestros cantores de Núremberg —candidata a Mejor Nueva Producción en los International Opera Awards— y a trabajos muy celebrados como La hija del regimiento, Hansel y Gretel, El gallo de oro, Falstaff, Viva la mamma! e Il turco in Italia.
Proyección y próximos pasos
El calendario del Teatro Real prevé seguir entregando los Premios a los artistas restantes a medida que retornen al coliseo por motivos de agenda. Esta fórmula, habitual en la casa, permite reconocer de forma individual a cada galardonado y reforzar su conexión con el público.
Más allá de los nombres, los premios consolidan la proyección internacional del Real y su capacidad para atraer grandes voces, directores y creadores escénicos. La combinación de repertorio, nuevas producciones y actividades educativas refuerza un perfil institucional con identidad propia en el circuito operístico.
Con el foco puesto en la labor de Ermonela Jaho y María Agresta, la ceremonia dejó una imagen clara: el Teatro Real continúa tejiendo una red de colaboraciones artísticas que sostienen la vida del teatro día a día, a la vez que distingue a quienes han contribuido a su excelencia escénica.