Tres historias de la Francia ocupada. La Resistencia y el amor.

 

Títulos destacados

El ruiseñorEl silencio del marSuite francesa

Para aficionados a la novela histórica enmarcada en la Segunda Guerra Mundial, y concretamente al periodo de la ocupación francesa por parte del ejército alemán, hoy recordamos estos tres títulos: El ruiseñor, de la norteamericana Kristin Hannah, una de las novelas más exitosas y vendidas de la actualidad; El silencio del mar, de Vercors; y Suite francesa, de Irène Némirovsky. Los dos, escritores franceses que escribieron esas historias precisamente en aquellos muy oscuros días. Némirovsky, incluso, tuvo el más trágico final entonces.

Posiblemente los lectores más cinéfilos hayan visto las adaptaciones cinematográficas de las dos últimas, en especial, la muy reciente de Suite francesa. Y seguro que de El ruiseñor no se tarda en hacer una por el potencial que tiene también. Repasemos las comunes historias que comparten sobre la lucha de la Resistencia francesa, pero también sobre las múltiples contradicciones en sentimientos que se dieron entre invasores e invadidos.

El ruiseñor – Kristin Hannah

Un hermoso homenaje a tantas mujeres anónimas que combatieron en la guerra contra los nazis con las únicas armas de su esperanza, coraje, sacrificio y resistencia silenciosa pero letal. La historia de las hermanas Mauriac, con caracteres opuestos pero cuya fuerza va más allá de sus diferencias, quiere representar a todas ellas.

En la Francia de 1939 Vianne vive en un pequeño pueblo con su marido Antoine y su hija Sophia. Pero un día tiene que despedir a su marido, que marcha al frente ante el comienzo de la guerra. No piensa que los alemanes invadan Francia, pero lo hacen y pronto se presenta un capitán alemán para requisar su casa. A partir de entonces tendrán que aprender a convivir con el enemigo o arriesgarse a perderlo todo. Conforme pasen y se vayan recrudeciendo los años de ocupación, Vianne deberá tomar decisiones cada vez más difíciles para poder seguir viviendo.

Por otra parte, su hermana pequeña, Isabelle, es una joven muy rebelde que busca y encuentra una causa para su vida en la lucha contra los alemanes. Su encuentro con Gaëton, un partisano de la Resistencia, la decide para trabajar con ellos desde París. Así, ayudará a aliados caídos en suelo francés, pilotos principalmente, a volver a sus países. Para ello conseguirá trazar una ruta de salida a través de la frontera con España.

Está escrita en dos tiempos: en un presente de narrador en primera persona y en un pasado de narrador omnisciente. Emotiva y emocionante, es de prosa fácil, ligera y de ritmo ágil que consigue desplazarte con interés por la trama.

El silencio del mar – Vercors

Fue escrita en 1941 y publicada al año siguiente secretamente en el París ocupado por los nazis. Se convirtió de inmediato en un símbolo de la resistencia contra los alemanes. Parece que Vercors se basó en un hecho real porque había acogido en su casa a un oficial alemán con una pierna rígida que jugaba al tenis para recuperarse. No establecieron ninguna relación, aunque Vercors se dio cuenta de que el oficial sentía admiración por Francia porque tenía numerosos libros franceses.

Cuenta cómo un anciano y su joven sobrina, también habitantes de un pueblo, deciden ejercer esa resistencia negándose a hablar con el capitán alemán que está alojado en su casa. Él es militar por tradición y excompositor de música, además de educado, cortés y comprensivo con la situación. Este tratará de acercarse a ellos con monólogos sobre la esperanza de hermandad y la admiración mutua entre ambos países. Pero no tendrá éxito. Al final se desilusiona cuando se da cuenta de que la meta final de los suyos no es construir sino destruir y terminará marchándose. Sin embargo, no dejará indiferentes ni al anciano ni sobre todo a su sobrina, que además sospecha de las actividades de la Resistencia alrededor y a la vez se siente profundamente atraída por el capitán.

La belleza de algunos pasajes es innegable. Como en este:

Werner Von Ebrennac miraba a mi sobrina, su perfil puro, obstinado y hermético, en silencio y con gran insistencia en la que, sin embargo, aún flotaban los restos de una sonrisa. Mi sobrina lo notaba, la vi ruborizarse ligeramente, un pliegue se formó entre sus cejas. Él prosiguió con su lenta voz opaca:

-Hay un cuento que yo he leído, que ustedes han leído: La bella y la bestia. Pobre bella… La bestia la tiene a su merced, impotente y prisionera, y le impone a todas las horas del día su implacable y agobiante presencia. La bella es orgullosa, digna… se ha endurecido. Pero la bestia vale más de lo que parece. Tiene corazón y un alma que aspira a elevarse. Si la bella quisiera…

Hay dos versiones cinematográficas de esta novela, una de 1949 y otra de 2004. Para quien quiera echarles un vistazo.

Adaptaciones cinematográficas

Adaptaciones cinematográficas

Suite francesa – Irène Némirovsky

Sin duda uno de los títulos más famosos y reconocidos de esta escritora de origen ruso y emigrada a Francia que fue Némirovsky. Mucho más desde la exitosa versión que llevaron al cine en 2014. Pero las historias de ambas, novela y escritora, también son de película, aunque dramáticamente reales.

Suite francesa es su obra cumbre solo porque lo permitió el azar. El manuscrito, inconcluso, fue descubierto casualmente por sus hijas y se publicó en 2004, casi setenta años después de que Némirovsky, junto con su marido, fuese deportada y asesinada en Auschwitz en 1942.

Con ciertos tintes autobiográficos al reflejar parte del comportamiento de la sociedad burguesa en aquellos años, fue concebida en cinco partes, pero Némirovsky solo escribió dos: Tempestad en junio y Dolce, donde se desarrolla otra historia de aceptación y resignación ante las circunstancias. Pero también se destaca la pretendida indiferencia de los franceses por la situación, donde también subyace una crítica.  No obstante, otra vez vemos cómo, pese a dichas circunstancias, son los sentimientos más primarios o universales los que afloran entre los personajes. De nuevo la atracción y el deseo más prohibidos y la lucha por rechazarlos pero al mismo tiempo necesitarlos.

La adaptación cinematográfica de 2014 fue muy aclamada.

Por qué leerlas (o verlas)

Por lo sorprendente de su paralelismo, sus temas comunes para las distintas perspectivas temporales, desde el más cercano presente y hasta el pasado más real. Distintos autores y mismas descripciones, retratos, reflejos. Una idea atemporal compartida: resaltar lo que une más que lo que separa. Los monstruos que no son tan monstruos ni los inocentes tan inocentes. Y por encima de todo, los sentimientos universales y esa contradicción perenne. Mismas historias, mismos sentidos.


Un comentario

  1.   Nurilau dijo

    Desconocía El silencio del mar, a ver si me hago con ella. Excelente artículo, muchas gracias.

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