¿Y si tuviéramos más bibliotecas en las playas?

Bibliotecas en playas: Bondi Beach (Australia).

Bibliotecas en playas: Bondi Beach (Australia).

Las personas que casi nunca leen suelen hacerlo en la playa, no sabemos si por una cuestión de postureo, por el relax al que invitan estos lugares cuando empieza el verano o porque parece que todo el resto del mundo lo hace. Sean cuales sean los motivos, lo cierto es que la idea de instalar bibliotecas en las playas es un acierto que más de un ayuntamiento ya ha comenzado a impulsar con la llegada del buen tiempo pero que, no obstante, podría ser potenciado a una escala mucho mayor.

Libros al sol

Hace unos días, la Red de Bibliotecas Municipales de la Diputación de Barcelona anunció la inauguración de dos biblioplayas en la provincia – una en Casteldefells y otra en Arenys de Mar -, además de otras 24 bibliopiscinas a distribuir en forma de estanterías y bibliobuses. A su vez, Valencia despliega su Bibliomar en la Malvarrosa y la playa de Levante de Benidorm continúa con su biblioplaya en el décimosexto aniversario de esta iniciativa. Ciudades turísticas que conocen el potencial de la literatura como complemento a esas tardes de arena y espuma a las que sucumben los miles de turistas que visitan sus costas.

En lo que respecta al panorama internacional, la biblioteca playera patrocinda por Ikea en Bondi Beach (Australia), es una de las más famosas del mundo, mientras Biblioteca da Praia, en Río Grande del Norte (Brasil), convierte el intercambio de libros en una exótica experiencia al acompañar la lectura con zumos tropicales salidos de un chiringuito incluido en el puesto.

Ejemplos más que inspiradores acerca de cómo los libros se adaptan a los escenarios de temporada, una realidad no siempre tan fácil de alcanzar teniendo en cuenta los problemas económicos y escasa financión que reciben las bibliotecas en ciertos países, entre ellos el nuestro. Sin embargo, lo que el gobierno no pueda (o quiera) costear posiblemente sí esté al alcance del ciudadano mediante el simple hecho de compartir libros en la playa, la perfecta iniciativa para una moda que estaría bien que se quedara. A ser posible para siempre.

¿Comenzamos?

Si tuviéramos más bibliotecas en las playas posiblemente fomentar la lectura entre personas que no acostumbran a abrir (casi) nunca un libro sería más efectiva y los amantes de la literatura quedaríamos más contentos.

Incluso puede que los ligues de playa nazcan de conversaciones mucho más interesantes gracias a estas iniciativas. Pero eso ya es otra historia.

¿Comenzarías una iniciativa así? ¿Conoces otra biblioplaya?

 

 


Un comentario

  1.   Ruth Dutruel dijo

    No sé si en nuestra querida América se podría implementar, pero es buena idea.

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