Trocitos de Eduardo Galeano

Eduardo galeano

Ayer anochecíamos con la trágica noticia de la muerte de Eduardo Galeano y han sido muchos los medios en mostrar sus condolencias y su tristeza por tan dolorosa pérdida en el mundo de las letras.

He de reconocer que de Galeano nunca llegué a leer una de sus obras enteras, sin embargo, lo disfrutaba en pequeños fragmentos, y me gustaban tanto que incluso los apuntaba en una de mis tantas libretas, para leerlo cuando lo necesitase.

Ayer, después de saber de su muerte, rescaté esa libreta en la que leía sus escritos. Esos fragmentos llevaban por título “Trocitos de Eduardo Galeano”, y así es como he querido llamar a este artículo, en homenaje a su memoria, a sus palabras que tantos momentos de alivio me proporcionó.

Frase de Eduardo Galeano

Os dejo con esos pequeños trozos de su obra. Espero que cada uno de vosotros encuentre en ellos lo que necesita, como lo encontré yo en su momento.

[…] Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia. […] Fragmento de “Patas arriba”.

 

[…] Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes, fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. […] Fragmento de “El libro de los abrazos”.

 

[…] No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces del dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace. […] Fragmento de “El libro de los abrazos”.

 

 


Un comentario

  1.   iacobust dijo

    El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar…

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