Tristan Bernard, el casino y el yate

Tristan Bernard

Hoy hablaremos de una graciosa anécdota atribuida a Paul Tristan, novelista más conocido con el nombre de Tristan Bernard, el cual tenía una afición al juego que ciertamente le costó mucho dinero a lo largo de su vida… y que demostró que si bien escribir novelas se le daba de maravilla, los cálculos de probabilidad y las inversiones en juegos de azar no eran para nada lo suyo.

Resulta que cierto día, Tristan paseaba por el paseo marítimo de Deauville, llevando en la cabeza una imponente gorra de capitán.

Un amigo suyo, que se encontró con él, quedó fascinado por la belleza de la prenda que cubría la cabeza del literato y le preguntó por la procedencia de la misma.

Tritan Bernard explicó que la acababa de comprar con lo que había ganado en el casino la noche anterior.

El amigo, alegrándose de corazón por la buena fortuna del literato y por su buena compra, le felicitó sinceramente, a lo que el novelista replicó con gracia de la siguiente manera, lamentándose por su perniciosa afición ludopática:

 ¡Ay, amigo mío, pero con todo el dinero que perdí podría haberme comprado el yate!

Más información – Anécdotas de escritores

Foto – Newyorker


Escribe un comentario