También Valentine se llamaba Henry

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Al Miller de todos los tiempos, al Henry Valentine Miller es a quien quiero dedicarle este post de hoy. Porque, en definitiva, ¿quién fue aquel mítico Henry Miller que consiguió encandilar algunas miradas, aunque calar hondo, y con la perspicacia de lo perverso y denigrado, en las almas de ávidos lectores?

Pues porque uno de sus Trópicos ha vuelto a tomarme por la cintura, y cada vez que soy enlazada, no puedo soltarme hasta la página final.

Nacido en Diciembre de 1891, y fallecido en Junio de 1980, y natural de un Nueva York en donde vio pasar los peores episodios de aquella nación, Miller supo trasgredir con sus formas en una puritana sociedad que poco gustaba de recibir tanta denuncia a su propia moral. Y sin embargo, Miller continuó, paseándose por Europa, así como por América, influyó muy notablemente en la llamada Generación Beat.

Marido de June Mansfield, conoció en París a quien luego se consolidaría como su gran amante, que fue Anais Nin (la misma escritora desnuda, Anais Nin), quien inclusive fue la que lo ayudó en la publicación de su primer libro, “Trópico de Cáncer“, el cual fue duramente censurado, y le valió un proceso por obsenidad. El mismo libro pudo ingresar a Norteamérica de manera clandestina, bajo la portada de Jane Eyre, el clásico de Charlotte Bronte.

Su constante lucha contra el puritanismo que tanto invadía las mentalidades por aquella época le valió una poca apreciación de los grandes críticos y editoriales, así como de la sociedad en general. Quienes querían consumir sus escritos, debían de hacerlo subrepticiamente, valiéndolo de una reputación como escritor underground.

Posee en su haber casi veinte libros publicados, entre novelas y libros de arte, lo cual era una de sus otras pasiones (la tercera era la música de piano). Destacan entre sus obras el trópico ya mencionado, al cual le sigue “Trópico de Capricornio“, la trilogía Nexus, Sexus y Plexus, y muchos otros. Para quienes nada hayan leído del gran escritor, aquí dejo un fragmento de Primavera Negra, otra de sus grandes obras.

“¡Basta de espiar por el ojo de la cerradura!. ¡Basta de masturbarse en la oscuridad!. ¡Basta de confesiones públicas!. ¡Qué salten las puertas de sus quicios!. Quiero un mundo en el que la vagina esté representado por un rudo y honesto tajo, un mundo que sienta por los huesos y los contornos, los crudos colores primarios; un mundo que sienta miedo y respeto por sus orígenes animales.
Estoy harto de ver vaginas coquetas, disfrazadas, deformadas, idealizadas. Vaginas con las puntas de los nervios al aire. No quiero ver a las muchachas vírgenes masturbándose. En el secreto de sus habitaciones, o comiéndose las uñas, o arrancándose el pelo o echadas durante todo un capítulo en una cama llena de migas de pan.
Quiero los palos funerarios de Madagascar, con un animal encima de otro y en la cúspide Adán y Eva con un rudo y honesto tajo entre las piernas. Quiero hermafroditas que sean verdaderos hermafroditas, y no falsarios que caminan con penes atrofiados y vaginas secas. Quiero una pureza clásica, donde la porquería sea porquería y los ángeles sean ángeles.”


Un comentario

  1.   Libros dijo

    Me encantó!!! Un hermoso homenaje, le pongo link en mi próximo Lo mejor de la quincena.

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