Stardust de Neil Gaiman y Charles Vess

Stardust de Neil Gaiman y Charles Vess

Stardust es un cuento de fantasía muy al estilo de las novelas inglesas previas al Señor de los Anillos de Tolkien, en el cual un joven (Tristan Thorn) decide ir en busca de una estrella caída como prueba para su amada Victoria Forester, que por el contrario es fría y distante. Lo que pasa es que también irán a por esa estrella una bruja y cuatro príncipes, que la necesitan para llevar a cabo sus objetivos.

Esta sencilla y fantástica (en ambos sentidos) trama, sucede entre dos pueblos separados por un muro que separa la vida real de un mundo de magia repleto de los seres fantásticos, mundo que tendrá que recorrer Tristan y donde acabará encontrando el verdadero amor. Así, Neil Gaiman nos adentra en una bella aventura, perfectamente apoyado en las ilustraciones de Charles Vess, del cuál lo mejor que se puede decir es que es el único que podría haber dibujado la prosa de Gaiman para Stardust.

La novela gráfica fue publicada en 1997 por la DC, bajo el sello de Vertigo y como una miniserie de cuatro números, a pesar de que la intención de sus autores era sacarlo como un libro sencillo, donde las ilustraciones de Vess lucieran todavía más.

En Stardust vamos a encontrarnos con personajes entrañables y extraños (muy del estilo de la literatura de Michael Ende para que os hagáis una idea) que mantienen su lógica dentro del mundo de la fantasía, y que guiñan el ojo al lector de vez en cuando al usar algunos tópicos de cuentos de hadas que el escritor sabe que ya conocemos, y que nos sacarán alguna que otra sonrisa. Como curiosidad, hay un personaje en Stardust que es un gran árbol de hojas rojas que habla (y no es Barbol), y que está basado en la cantautora Tori Amos, que es muy amiga de Gaiman.

No es de lo mejor de Neil Gaiman, pero sí entretenida y divertida, con situaciones increíbles, personajes rocambolescos…todo ese cóctel la hizo una perfecta candidata para su adaptación al cine (si queréis ver el trailer lo tenéis en Actualidad Cine), aunque espero que no se convierta en una producción típica de Navidad porque sería bastante triste la verdad.


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