¿Se vive únicamente de la escritura?

Se vive únicamente de la escritura

Hace algunos años ya, soñaba con escribir un libro, que me lo publicaran en una editorial más o menos de nivel medio y ver su cubierta en algunos escaparates de las librerías de mi ciudad, entre otras,… ¡Ilusa! Sí, hace ya varios años atrás, era bastante ilusa con este tema, hasta que pude indagar un poco en el tema edición y conocer a gente que te abre los ojos y te pone los pies sobre la tierra…

La realidad que envuelve a los libros y a la publicación de los mismos es bien distinta… Pocos, muy pocos escritores, son los que realmente pueden decir que viven de escribir, y es que siempre, el oficio de escritor, estuvo mal pagado. Y si no que se lo preguntasen a Kafka, por ejemplo y por nombrar sólo a uno.

Si mencionamos a España, diremos que personajes como Belén Esteban venden más libros que Mario Vargas Llosa (el cuál tampoco lo cobra mal), dato que no sé muy bien cómo catalogar: si en lo absurdo, en lo penoso, o directamente, en la cruda y triste realidad que envuelve a ciertos asuntos del país. Dejando las opiniones lejos, que ya me extendí bastante en ellas, os recomiendo este libro: “Escritos sobre el arte de escribir” de Franz Kafka.

¿Qué encontraremos en este libro?

En este libro se incluyen todas las referencias de Franz Kafka, accesibles a los recopiladores, acerca de su propia obra y también sus principales ideas y observaciones sobre el arte de escribir en general, sobre el arte de escribir cartas y sobre el arte de llevar un diario.

Dicha recopilación recoge cronológicamente materiales de las más diversas procedencias: Los Diarios de Kafka, su correspondencia personal (Felice Bauer, Milena Jesenská, Max Brod…) pero también la correspondencia profesional con editores y escritores; así como informes, notas, fragmentos de sus obras y transcripciones de conversaciones.
Estos documentos son de excepcional interés para el acercamiento a la vida y obra de Kafka, y reconstruyen la estrecha imbricación entre ambas porque, como indica Joachim Unseld, «La peripecia vital de Kafka se halla inseparablemente unida a la historia de sus publicaciones. El camino que siguió estuvo marcado por la esperanza y luego por la decisión de convertirse en escritor, pasando por la seguridad de serlo (seguridad que desencadenaba su productividad creadora) hasta llegar al desengaño (que paralizaba finalmente de modo doloroso toda su productividad) al constatar la imposibilidad de realizar la meta de su vida».
La obra de Kafka, fragmentada, enigmática, predictiva, se alimenta también de esta correspondencia infatigable con el propio acto de escribir.

Aunque esté mal pagado, aunque nunca veas cómo una editorial se interesa por tu libro, el ser escritor y dedicarse a ello va más allá de puro interés económico, si es que alguna vez, alguien empezó a trazar palabra tras palabra pensando realmente en ello.


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