Robo en la Biblioteca Nacional

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Se trata de dos mapamundis pertenecientes a sendos ejemplares de una edición de 1482 de la Geografía de Ptolomeo (en concreto esta edición, de la cual sólo quedan 120 ejemplares distribuídos por bibliotecas de todo el mundo). El hurto se produjo en la sala Cervantes, y al ladrón se le presupone con acreditación de investigador, ya que a este tipo de obras sólo pueden acceder investigadores tras susperar unos estrictos controles de seguridad. En dos días distintos, solicitó la misma obra y en cada uno de ellos se llevó uno de los mapas tras arrancarlo del cuadernillo del que formaba parte.

Recordemos que Ptolomeo fue el astrónomo más importante de la antiguedad, y sus mapas, que representan a la Tierra como esférica, sirvieron de inspiración a Cristobal Colón para emprender su fallido viaje a Oriente vía océano Atlántico.

Parece ser que el robo fue descubierto ayer por el personal de la Biblioteca Nacional, pero no ha trascendido la supuesta fecha del mismo, que probablemente date de hace bastantes días. A estas alturas es fácil imaginar al ladrón en la terraza de un bar de, precisamente, algún remoto país asiático, con un maletín repleto del dinero obtenido por la venta del botín, escrutando su futuro de prófugo aventurero. 

Este humilde redactor no puede más que aplaudir con entusiasmo al ladrón, al que sospecha un becario mal pagado que harto de todo decidió liarse la manta a la cabeza. Bravo, la vida es de los audaces.

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3 comentarios

  1.   Ceci dijo

    Sí, la vida es de los audaces: niños de papá sin escrúpulo y con beca, cuyo capricho les lleva al dinero fácil (pues no es un gesto audaz, sino facilón el arrancar unas hojas de un libro). Es el nuevo pijo precario español que para pagar sus gastos recurre a esto, como los mafiosos a la construcción. ¡Los libros son de todos!

  2.   Alerik dijo

    Hola Ceci, gracias por tu comentario. La verdad es que mi alabanza al presunto becario autor del robo era algo más bien lúdico, no esperaba que fuese tomada completamente en serio (que tampoco sé si ha sido el caso). Pero aclarado esto, también he de decir que discrepo de ti en un par de puntos:

    1º) Arrancar las hojas de cualquier libro de una biblioteca de barrio sí me parece un gesto facilón, pero ¿de un incunable de la Biblioteca Nacional? ¿Sabiendo que que tendrás que esquivar las medidas de seguridad del centro y que lo más probable es que te atrapen si no lo has planeado bien? Y además las consecuencias no son las mismas. Dudo que afrontar eso sea fácil, lo más cómodo es no hacer nada.

    2º) No me parecen comparables un mafioso y un becario (o becaria). Una cosa es intentar conseguir dinero para adquirir tu quinto yate con helipuerto y otra intentar conseguirlo para, por ejemplo, comprarte un pequeño piso en el que vivir tu vida. Hay gastos que no son meros caprichos.

    De todas maneras, lo del becario fue una hipótesis personal. También puede haber sido un robo organizado, perpetrado por especialistas que trabajen por encargo, con identificaciones falsas, etc. En realidad, será lo más probable.

  3.   Ceci dijo

    Hola, sin embargo yo creo que:
    1. No son por su puesto equiparables un becario y un mafioso, pero un becario que roba un mapa del patrimonio nacional y alguien que construye en suelo público sí.
    2. Es verdad que hay que echarle morro -como le echan morro los mafiosos- para hacerlo, pero una vez que lo echas es fácil, creo yo: miras a un lado y a otro, y haces disimuladamente, con una tarjeta de crédito afilada rissss!. Las biblios suelen ser muy tranquis, cada uno está en lo suyo, y si encima eres consciente de lo cutre que es la gestión de ésta, lo haces con mucha más tranquilidad. Y todo sea por la pasta.
    En fin, pero te replico simplemente porque realmente la noticia es muy lúdica y adecuada para lanzar hipótesis en plan Sherlock Holmes. A mí también me gusta pensar que es un becario, pero como muchos becarios que conozco me caen mal, pues lo critico. Un saludo.

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