Reseña: “Abbie”, de Sergi Escudero

Reseña: "Abbie", de Sergi Escudero

Hace un tiempo os hablé de Abbie, la primera novela de Sergi Escudero, publicada en Ediciones Alfar y que vio la luz el pasado mes de mayo. Esta novela, breve, dura e intensa, me ha sorprendido gratamente. Cuando Sergi me la mandó no pensé que tan “poquita” cosa -con todo el cariño del mundo- pudiera contener tanta acción, emoción y vida propia. ¡Hay qué ver lo que pueden dar de sí 124 páginas!

Abbie es el nombre del bar clandestino alrededor del que se cuece toda la trama y que da título a la novela. Regentado por un caminero jubilado, Jordi Romero, este bar reúne personajes de diverso tipo alrededor de una historia sorprendente. Jordi narra en primera persona los hechos. Y lo hace de una manera directa, como si conversara con un colega, entrelazando partes de su historia y sus reflexiones más íntimas sobre la vida. Y con un final… como la vida misma. Pero tranquil@, puedes seguir leyendo, que no voy a hacer ningún spoiler. 

“Abbie”, breve pero intensa

Abbie está estructura en 20 capítulo muy breves. Esto hace que la lectura sea muy ligera, muy fácil y muy cómoda. Además, la historia está tan bien estructurada en torno a estos capítulos que en poca extensión se avanza mucho en la historia. A Sergi le da tiempo a captar la esencia de sus personajes, a dejarlos que se expresen e incluso a contar las partes más relevantes de su historia.

Nada sobra en Abbie. Todos los detalles están magistralmente expuestos para que encaje todo.

Una historia como la vida misma

La trama gira en torno a Marc, un joven periodista sin mucha suerte al que un día le llegan informes secreto de una trama de corrupción al más alto nivel. En torno a la publicación de la noticia gira la historia.

Y cuando digo que es una historia como la vida misma no me refiero a la corrupción política, sino a lo que ocurre con el tratamiento de la información, a la manipulación de las noticias y al desprecio a las personas.  Por eso digo que es una novela dura, porque la historia no pide menos.

También me refiero al final, intenso y duro, y también muy realista. Pero de esto no te quiero hablar, porque lo estropeo.

“La muerte no entiende de cielos bonitos”

Esta es la frase que se me quedó clavada con la lectura. No sé por qué, intuí cuando la leí cerrando el sexto capítulo que iba a alumbrarme durante el resto de la lectura. Y así fue, tanto en sentido estricto como figurado.

Pero tendrás que leer Abbie para entenderlo.

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