Relativismo vampírico

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Aprovecho la estela del último texto de mi colega de bitácora Lynn para dejar constancia de otra adaptación cinematográfica que se avecina: la de Soy leyenda, del escritor americano Richard Matheson, maestro de maestros del terror.

Matheson siempre ha estado muy ligado al mundo del cine. Ya en los años 50 y 60 comenzó a escribir guiones para películas de Roger Corman y de la mítica productora británica Hammer. Suyos fueron los de La caída de la casa Usher, La comedia de los terrores y La novia del demonio, por ejemplo.

Esta tampoco es la primera vez que una de sus obras se lleva a la pantalla grande. La clásica El increíble hombre menguante se basa en una de sus novelas, y lo mismo sucede con la más reciente Al final de la escalera. La adaptación de su relato breve “Pesadilla a 20000 pies” originó un memorable episodio de Historias extraordinarias, de Steven Spilberg.

Ahora le toca otra vez el turno a su obra más celebrada, Soy leyenda, que también es uno de los clásicos de la literatura fantástica del siglo XX. Su original vuelta de tuerca al tema del vampirismo dio como resultado reelaboración casi diríamos que deconstructivista del género gótico vampírico. Robert Neville, único representante de la raza humana, asiste impotente y en desesperante soledad a la expansión de los vampiros. La moraleja que se desliza en esta fascinante novela es que muchas veces conceptos como el bien y el mal, lo normal y lo monstruoso sólo dependen del punto de vista. Algo muy apropiado para los tiempos que corren.

Existen dos adaptaciones anteriores de esta obra: una bajo el nombre de Omega man, protagonizada por Charlton Heston, otra titulada El último hombre de la Tierra, con Vincent Price. Esta vez el director es el videoclipero Francis Lawrence y el protagonista, Will Smith; elecciones ambas que les garantizan a los productores dar una buena dentellada a la taquilla, y también recibir los merecidos estacazos por parte de seguidores del libro y aficionados al cine fantástico en general.

Los que quieran leer o releer esta pequeña obra maestra antes del previsible estropicio cinematográfico lo tienen fácil, hay una edición en Minotauro del año pasado.


Un comentario

  1.   Javier dijo

    Lo mejor de esta obra es su capacidad para trasponer la propuesta, dejando bien claro que la realidad aceptada no es tanto un ente previo como un onsenso entre toda clase de mosntruos. Nosotros, o los que vengan.

    Inquietante y siempre viva. O siempre muerta.

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