Recomendados de R.C: Isabellae 2

Isabellae 2

Recomendados de R.C: Isabellae 2.

Estoy que me salgo ultimamente con las reseñas. No os quejaréis, ¿no? También ayuda que estoy encadenando unas cuantas pedazo de obras de manera muy continuada y el poneros al corriente de cómics como Isabellae 2: Un mar de muertos es más un “deber” que otra cosa. Ya os recomendé el primero de los tres tomos que componen este ciclo de las aventuras de la samurái pelirroja, y este segundo era una de las cuatro elecciones del mes de octubre en la sección mensual De compras. Pues cuando yo, iluso de mí, pensaba que no se podía subir el pistón con tan buen arranque, van Raule y Gabor y me encandilan con un episodio que mezcla el misterio en alta mar con lo sobrenatural, un toque de pasión y un último giro que el maestro Raule se saca de la chistera y que no os dejará impávidos a no ser que seáis de cartón piedra, o tengáis menos cultura de cómic que Liefeld. Los detalles con que está contada la historia demuestran que hay detrás un trabajo importante de documentación al servicio de la trama y del enorme despliegue de Gabor en tareas gráficas.

Ya os he comentado, al margen de en la reseña de El Hombre Noche, de las cualidades de Gabor en dibujo y entintado, pero el ejercicio que hace en este segundo tomo con el color es de traca. Sea de noche, en una escena de lucha donde hay que hacer énfasis en la carnicería que se está produciendo, o resaltando un hecho sorpresivo que ninguno de los protagonistas espera, la gama de colores siempre juega un papel brillante en la narrativa de cada página. El formato continúa siendo como el primer tomo (lógico): tamaño álbum (22 x 29,5) encuadernación en cartoné e interior de 48 páginas a todo color como ya he comentado antes. En Francia, Editions Le Lombard ya está vendiendo el tercer y último tomo (Filles de Ériu, o Hijas de Ériu) de este primer ciclo de aventuras que espero tengan continuación con, al menos, otro ciclo más de tres números. Y si hay que dar más la lata todavía desde este rinconcito o desde mis redes sociales personales, pues me tendré que comprar un megáfono y ponerme a ello.


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