Ramón de Campoamor y la mujer de Cánovas del Castillo

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Según parece el poeta Ramón de Campoamor no tenía pelos en la lengua… ni en la pluma ya que no se cortaba un pelo a la hora de hablar pero tampoco a la hora de escribir, algo de lo que da cuenta la correspondencia que se conoce o se conserva de dicho autor con algunas de las personalidades más relevantes de su tiempo.

Y es que los contactos de Don Ramón eran de alta alcurnia y tanto era así que incluso el por entonces presidente del gobierno de España, Antonio Cánovas del Castillo tenía a bien invitarle  en ocasiones a su propia residencia para reuniones, fiestas o eventos en los que no quería que la figura del célebre poeta faltase.

El grado de familiaridad con la clase alta o de atrevimiento del propio autor, según se mire, fue lo que dio pie a la siguiente anécdota.

Resulta que cierta vez el escritor se vio obligado a excusarse por no poder acudir a una de las invitaciones del político por lo que mandó una carta al mismo que finalizaba sorprendentemente de la siguiente manera:

«Recuerdos a don Antonio, a quienes unos envidian el talento, otros la casa y todos la mujer».

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