Quevedo insulta a la reina… y esta le da las gracias

Caricatura de Francisco de Quevedo

Una de las más increíbles anécdotas que se cuentan sobre literatos es la siguiente que da buena cuenta del increíble ingenio de Francisco de Quevedo.

Se cuenta que en tiempos de Mariana de Austria, que reinaba en España y que tenía una cojera ostensiblemente visible, algún amigo del poeta le retó a ver si tenía valor de llamar coja a su majestad con la que en teoría tenía confianza. Ni corto ni perezoso, Quevedo le dijo a su sorprendido amigo que no solo la llamaría coja sino que ella daría las gracias al escritor por haberlo hecho.

Lo curioso es que ganó la apuesta….

La cosa fue así:

Quevedo se acercó a la reina con un clavel blanco y una rosa roja que mostró a la reina. Dejándola a ella en medio de las dos flores asintió “Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestas es-coja”.

La reina se decantó por una de las dos flores y quedó en cantada con el “piropo” que percibió donde en realidad no había más que un malintencionado pero genial calambur que hizo que el escritor ganase la apuesta con su amigo y escribiese una de las páginas más ingeniosas de la historia de la literatura.

Más información – Quevedo en la web

Foto – EDU


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