Pinceladas de lo que fue.

Thomas Bernhard dedicó sus 57 años de vida a aquello que le apasionaba: relatar, contar, explicar…Era un productor incansable que dejó constancia de su atobiografía en una trilogía cuya columna vertebral fue: ” El sótano”, siguiendo el comienzo de “El origen” y predeciendo el cierre de ” El aliento”.

Es la mitad de los tres el más representativo de la que fue su vida de adolescente tras la guerra viviendo en Salzbursgo.Toda la historia puede tomarse como una alegoría a la huida ( el pan de cada día por aquel entonces), un estudiante que decide cambiar su vida y convertirse en aprendiz en una tienda de ultramarinos para así poder apaciguar su sensación de llevar un existencia insignificante y poco provechosa. Es desde ese sótano desde donde el joven Bernhard establece vínculos con personajes un tanto ” negros” para aquella sociedad.

Pequeños relatos de estilo casi armoniosamente musical en los que autorretrata la dureza de sus experiencias.

Como se dijo en Deutsches Allgemeines Sonntagsblatt:

“Bernhard califica esos años de aprendizaje en el sótano como la época más importante de su vida. En ella se sentaron los cimientos de una obra literaria que, por su radicalismo, es la única lengua alemana que puede situarse al lado de la de Samuel Beckett “.


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