Otra de Quevedo…

Francisco de Quevedo y Villegas

Se cuenta que Quevedo era un hombre amante del jolgorio y de la buena vida, rasgo que como es obvio se veía acentuado en sus épocas de juventud, principalmente cuando estudiaba en la Universidad Complutense, que era de curas y de la que no estaba permitido salir por la noche.

Sin embargo el escritor y sus amigos había ideado un sistema que les permitía esquivar los altos muros del recinto para poder acceder a las tabernas de la ciudad que no era otro que una cuerda con un enorme cesto que usaban a modo de ascensor.

Cierto día, todos habían logrado salir y el último era el poeta, que se encontraba metido en el cesto cuando la guardia llegó al lugar de la fechoría, provocando que todos se dispersasen rápidamente dejando al escritor literal y metafóricamente colgado.

Entonces la guardia, sin saber qué es lo que estaba pasando lanzó su conocido grito de “¿Quién va?”.

Entonces Quevedo, que ciertamente no iba a ningún lado ya que estaba suspendido en el aire, pese a lo cual se balanceaba, tuvo la ingeniosa idea de responder con un verso que decía:

Soy Quevedo, que ni sube, ni baja, ni está quedo.

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Foto – España es cultura


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