Oscar Wilde, genial hasta el último suspiro

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Una de las constantes de Oscar Wilde a lo largo de su vida fue la de vivir por encima de sus posibilidades.

Su trabajo como escritor acompañado de otros ingresos que completaban su sueldo no alcanzaban normalmente para cubrir los gastos del tren de vida al que el escritor se había acostumbrado.

Acostumbrado a que los suyos le hicieran consciente de la situación haciéndole ver que no podía gastar tanto, la fijación por controlar el gasto se metió en su mente aunque ciertamente ello no impedía que siguiera derrochando.

De hecho lo hizo hasta el último momento de su vida ya que, según cuentan, el literato en su lecho de muerte tuvo tiempo para una última genialidad cargada de ironía.

Wilde, que se encontraba en un hotel de París, quiso despedirse a lo grande y por ello, siendo consciente de que moría, pidió que le subieran a la habitación el mejor champán que tuvieran.

Así lo hicieron y al ver el precio de la cuenta del mismo, Wilde exclamó:

-Muero por encima de mis posibilidades.

Sin duda una genial última frase que, de haber sido pronunciada en realidad (con las anécdotas literarias nunca se sabe…) habría merecido que la copa corriese por cuenta de la casa.

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